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¿Qué estrategias han demostrado ser efectivas para combatir el robo?

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Por: ARMANDO GARCÍA NERI •

El discurso tradicional en la criminología estadounidense, como lo demuestran los artículos empíricos publicados en la revista Criminology entre 1990 y 2014, ha estado abrumadoramente dominado por el estudio de las personas (dos tercios de los artículos), dejando solo un papel marginal, un escaso 4 por ciento, a las microunidades geográficas como direcciones o segmentos de calles. Este enfoque, centrado en por qué ciertos tipos de personas cometen delitos, debe ahora complementarse con la pregunta crucial: ¿por qué el delito ocurre en lugares específicos?

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David Weisburd propuso en 2014 reconocer el potencial de la criminología del lugar, que busca «proposiciones generales de validez universal», honrando a Edwin Sutherland. Esto se basa en la ley de concentración del delito en el lugar, que establece que la concentración del crimen en microgeografías cae dentro de un estrecho rango. La evidencia es sólida; estudios de los 80 y 90 ya mostraban agrupaciones significativas. Por ejemplo, en Minneapolis, el 3.5% de las direcciones generó el 50% de las llamadas policiales en un año. Estudios más recientes en ocho ciudades confirman esta ley.

Analizando grandes metrópolis (como Cincinnati, Seattle o Nueva York), se observó que el 50 por ciento de la delincuencia común en segmentos de calles se concentra en tan solo entre el 4.2 por ciento y el 6 por ciento de las calles. Para una concentración del 25 por ciento, el rango es aún más estrecho, entre el 0.8 por ciento y el 1.6 por ciento de los segmentos de calles. Aunque las ciudades más pequeñas (como Brooklyn Park y Redlands) muestran niveles de concentración ligeramente más altos, sugiriendo que la ley podría operar de manera diferente en entornos suburbanos, la conclusión general se mantiene: existe un ancho de banda estrecho de concentración del crimen que sugiere un principio científico específico. Este fenómeno no solo se aplica entre ciudades, sino que se mantiene sorprendentemente estable a lo largo del tiempo, incluso frente a la fuerte volatilidad en el número total de incidentes delictivos anuales. La concentración del delito parece operar en un nivel normal dentro de las áreas urbanas, independientemente de si el nivel general de criminalidad sube o baja.

La ley de concentración del crimen sugiere que los recursos policiales y las intervenciones deben concentrarse, como en la vigilancia en puntos críticos. La criminología del lugar es clave para la prevención situacional: los lugares concentran gran parte del crimen, el desplazamiento del delito es bajo y hay difusión de beneficios. Los administradores del lugar son responsables de prevenir el crimen. La prevención basada en el lugar funciona, con éxito en áreas residenciales, minoristas y de transporte. Sin embargo, las soluciones personalizadas son más efectivas que las intervenciones comunes como el CCTV o la iluminación.

Los formuladores de políticas deben enfocarse en soluciones específicas para reducir el crimen, en lugar de métodos genéricos. Esto implica que las agencias gubernamentales analicen problemas y propongan soluciones situacionales. Además, se sugiere una política de «Si eres dueño del lugar, eres dueño del crimen», responsabilizando a los administradores de los sitios con alta incidencia delictiva. La criminología del lugar es crucial para avanzar en la ciencia criminológica y aplicar estrategias efectivas de prevención del delito, instando a los criminólogos a centrarse en la geografía detallada para una comprensión y respuesta más eficaces.

@armandogn_zac

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