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No, desgraciadamente no habrá paz en Palestina

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Por: José Luis Pinedo Vega •

El domingo 21 de septiembre 2025 -después de 23 meses de genocidio, 63 mil palestinos asesinados, 150 heridos, Gaza reducida a escombros, millones de refugiados, Cisjordania hecha pedazos e invadida de colonos – en la Asamblea General de la ONU, los representantes de Reino Unido, Australia, Canadá y Portugal declararon reconocen formalmente al Estado Palestino. El lunes 22 de septiembre, Francia, Bélgica se unieron a la lista de los 157 países que reconoce el Estado Palestino. Falta los reconocimientos de Estados Unidos, Alemania e Italia.

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Las multitudinarias movilizaciones mundiales en pro de palestina, la presión social y el temor de que el electorado les den la espalda en los próximos procesos políticos, obligó a los líderes europeos a reconocer el genocidio. Y supuestamente para detenerlo, ven como solución el reconocimiento de los dos Estados; una fórmula que ha fracasado en forma reiterada desde 1948 y que Israel nunca ha respetado.

El reconocimiento del estado Palestino no significa ninguna presión diplomática para Israel. Esto lo dejo ver Netanyahu en su discurso en la misma Asamblea de la ONU en la que, país por país, anuncia el reconocimiento al estado Palestino. A sabiendas de que sería abucheado, y que sería la única voz que justificaría el genocidio, Netanyahu iba a lo que iba; a revitalizar y restaurar la propaganda sionista, y a mostrarse como supremo defensor del sionismo y el único jefe de estado, que no intima por la presión social y dispuesto a enfrentar al mundo entero.

Su discurso estaba dirigido a los sionistas del mundo y patrocinadores del genocidio. Fue una especie de informe bélico cargado de elogios para Trump y reclamos para los líderes que se desdijeron de su apoyo incondicional. Sus cuentas son, que hay 600 millones de personas pro-sionistas en el mundo, entre ellos el 80 % de los norteamericanos. Reclamó que Israel libra 7 guerras que benefician a Estados Unidos y Europa, con las cuales, como lo dijo el canciller alemán Friedrich Merz «le está haciendo el trabajo sucio» a occidente. Profirió innumerables mentiras entre ellas, se jactó de que Israel hubiera derrocado al gobierno de Irak (sic), hubiera eliminado a las amenazas terroristas de Herzbola en Líbano, la amenaza nuclear de Irán, los Huties de Yemen, y los terroristas de Al Qaeda en Siria. Re-victimizó a Israel tras los ataques del 7 de octubre. Y reclamó a los líderes europeos que el reconocer el estado palestino «..es una recompensa a los terroristas…» y sentenció «… que no ocurrirá un estado palestino…». 

Y eso es lo que se está fraguando, una nueva fase de la exterminación de Palestina. Netanyahu no quiere ni le conviene la paz. Eso ya había sido evidente con el bombardeo al edificio en Doha, en Qatar, el 9 de septiembre. Israel había aceptado negociar con los líderes de Hamas el alto al fuego a cambio de la liberación de los rehenes. El agendar aquella reunión simplemente le sirvió para ubicar donde estarían los supuestos líderes de Hamas y aniquilarlos. Ese mismo día 9, Netanyahu ordenó evacuar todo Gaza, y comenzó a derribar edificios residenciales desde la ciudad vieja Tuffah al este hasta el mar al oeste, so reiterado pretexto de «sacar a los terroristas de Hamas de su escondite». La vida de los rehenes no importaba, son un pretexto, tal vez ya ni existan o estén sepultados en escombros y lo que más le conviene es que nunca sean liberados para tener pretexto de proseguir con la guerra de exterminio. 

De lo que se trata es de no dejar piedra sobre piedra y de que los palestinos no tengan a donde intentar regresar, para así poder disponer del territorio, los recursos de gas y el litoral de Gaza. Netanyahu persistirá en mantener vivo el objetivo prometido a los aliados de ultraderecha y extremistas: construir el Gran Israel, porque eso le asegurará continuar en el poder. Para ello necesita conservar el apoyo militar y financiero de Estados Unidos, no perder los acuerdos comerciales con Europa y particularmente el de las armas y que lo sigan apoyando los lobbies sionistas y los simpatizante del sionismo de todo el mundo, entre los que se cuentan millones de cristianos, que aportan financiamiento porque están convencidos de las mentiras que Cyrus Scofield insertó en la llamada Biblia de Scofield, de que Israel es el pueblo escogido y que Palestina es la tierra prometida de Dios. 

Y una cosa es cierta, son muy pocos los estados que han hablado de romper relaciones comerciales con Israel, y entre los que lo han hecho son más pocos lo que podrán hacerlo efectivo. Para Reino Unido Israel representa un mercado anual de más de cuatro mil millones de libras esterlinas. Para Alemania, Israel es su mayor comprador de armas y Merz ve en el mercado de las armas la tabla de salvación de la economía ante la crisis de la industria automotriz. Por eso, Alemania, Francia y Reino Unido han prolongado la guerra en Ucrania, para justificar el aumento al 5% del PIB a la supuesta defensa y con ello reposicionar su industria armamentística.

El presidente de España Pedro Sánchez, el lunes 8 de septiembre, anunció 9 medidas de apoyo a Gaza y Cisjordania, entre otras el embargo de armas a Israel y la prohibición de importar productos provenientes de los asentamientos ilegales de Israel en Gaza y Cisjordania. Se podrá declarar lo que sea, pero una dificultad crucial radica en que la mayoría de contratos comerciales de Israel no son con empresas estatales sino con empresas occidentales privadas las cuales será imposible someter.

Mientras haya financiamiento y armas, Israel proseguirá en su objetivo de terminar el trabajo que están haciendo. Y eso la ha demostrado en la misma semana con la intensificación de los bombardeos.

Lo que haría falta es someter a Israel. Pero ¿Quién puede y quien está dispuesto a hacerlo? Gesto interesante que Indonesia ofrezca desplazar 10 mil soldados para asegurar a paz en Palestina. El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, anunció que rompe relaciones comerciales con Israel y prohibirá a los aviones israelíes el acceso a su espacio aéreo. Pero hasta ahí. Solo declaraciones.

Además, una cosa es que termine el genocidio y otra, titánica, que Palestina logre ser un estado soberano. Pero para empezar ¿qué es el estado Palestino? ¿Quién y cómo va a asumir las funciones del Estado? La Autoridad Nacional Palestina prácticamente siempre ha estado bajo la tutela de Israel ¿Como garantizar la autodeterminación, la soberanía y la defensa? Como se va a financiar la reconstrucción de Palestina ¿Sobre qué territorio se tendrá facultades? Indudablemente no bajo las fronteras fijadas por la ONU en 1947. Sin duda Israel no permitirá que le deshagan sus colonias. Y los intereses de Estados Unidos no cejaran mientras no tengan el control del Medio Oriente. 

Desgraciadamente, entonces, no habrá paz en Medio Oriente. 

Si tan solo interesa terminar con el genocidio la pregunta es ¿cómo someter a Israel? que no respeta ni el derecho internacional, ni nada ni a nadie. 

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