A sus 17 años, Luciano Alessandro Sandoval Romero se prepara con disciplina y entusiasmo para representar a México en un torneo mundial de boxeo amateur que se celebrará en Tijuana del 16 al 19 de octubre. Su historia, aunque breve en tiempo, está marcada por la constancia, la inspiración familiar y la ilusión de llegar algún día al profesionalismo.
Originario de Villanueva Zacatecas, Luciano nunca pensó que el boxeo se convertiría en el eje de su vida. “Yo siempre había querido entrenar boxeo, llegar al profesionalismo. Mis abuelitos fueron quienes me motivaron más, porque a ellos les gustaba mucho este deporte”, cuenta con orgullo. Sin embargo, no fue sino hasta que se mudó a la capital zacatecana, por cuestiones laborales de sus padres, que se abrió la oportunidad de entrenar.
La primera chispa surgió cuando su madre lo llevó de visita a un torneo local en Zacatecas. Ahí conoció a entrenadores y boxeadores que despertaron su curiosidad. Fue entonces cuando se acercó al gimnasio “Pueblo Boxing” con Jesús Ortiz, su actual entrenador, y comenzó un camino que en apenas tres años lo ha llevado a conquistar títulos nacionales e internacionales.
El joven boxeador recuerda que su primera competencia de gran nivel fue en la Ciudad de México, donde se quedó con el subcampeonato nacional. Más tarde llegó a Jalisco, en un torneo internacional donde cayó en las primeras rondas, pero la experiencia lo fortaleció. La revancha llegó en Chiapas, donde tras tres peleas en menos de 24 horas logró quedarse con el primer lugar y, además, un cinturón que muestra con orgullo: “Ese torneo fue muy complicado, sobre todo la final. El rival era más técnico y pegaba más fuerte, pero logré imponerme”, relata.
Ese campeonato le abrió las puertas al mundial de Tijuana, donde se medirá con pugilistas de distintos países. Luciano sabe que no será sencillo, pero confía en el trabajo de estos años: entrenamientos de lunes a viernes, de cinco de la tarde a ocho de la noche, que han forjado no solo su condición física, sino también su carácter.
“Yo no pienso tanto en las peleas futuras, me concentro en el entrenamiento diario. Esa es mi preparación mental: no adelantarme”, afirmó.
En un deporte tan técnico como el boxeo, Luciano reconoce que aún tiene mucho por aprender, pero también identifica cuál es su mayor fortaleza. “Lo mío es la pegada. Con eso he logrado ganar varias peleas, aunque claro, también estoy trabajando la técnica”, señala.
Esa confianza en su golpe lo distingue de otros competidores que, en su opinión, buscan más la estrategia y la lectura de los movimientos. “A veces me estudian y esquivan mis golpes, pero con uno que conecte fuerte, es suficiente para desequilibrarlos”, asegura.
Aunque reconoce que Zacatecas tiene un buen nivel de boxeo “en el gimnasio donde entreno hay varios campeones, incluso de Conade”, aunque también considera que falta apoyo para que los jóvenes lleguen más lejos. “Si hubiera más respaldo, muchos podrían alcanzar un nivel más alto. Talento hay, pero se necesitan recursos y espacios”, enfatiza.
Ese es uno de los grandes desafíos del deporte en la entidad: que los logros individuales, como los de Luciano, encuentren eco en políticas públicas y patrocinios que permitan a los atletas competir con mejores condiciones.
Como muchos jóvenes pugilistas, Luciano mira hacia los grandes referentes del boxeo mexicano. Entre ellos, menciona a Julio César Chávez, “porque hizo historia y me gustaría algún día lograr algo parecido”. Sin embargo, su inspiración más cercana sigue siendo familiar: los abuelos que lo alentaron desde niño a subirse a un ring y a creer en que su sueño podía ser realidad.
Su mensaje para los jóvenes es claro: “Cualquiera puede practicar boxeo, no importa la edad. Lo único necesario es disciplina y ganas. Si quieren llegar al profesionalismo, deben ser constantes, porque solo así se logran las metas”.
Con la mira puesta en Tijuana, Luciano Sandoval no oculta su confianza: “Me siento bien preparado para el torneo, porque el trabajo con mi entrenador Jesús Ortiz ha sido el adecuado. Creo que se puede ganar”.
El reto no es menor: enfrentará a rivales de diferentes países y estilos, pero el joven zacatecano quiere aprovechar cada segundo sobre el cuadrilátero para demostrar que en tres años ha construido una carrera que apenas comienza y que ya promete frutos importantes.
A veces, cuando se observa el cinturón conquistado en Chiapas, revive las emociones de aquella final, la tensión de cada golpe y la satisfacción de levantar la mano como campeón. Ese recuerdo lo impulsa ahora a prepararse para lo que será, hasta el momento, el torneo más importante de su vida.
“Yo pienso que cualquiera puede lograrlo si se aplica, pero en mi caso, estos casi tres años han sido de disciplina total. Ese ha sido el secreto”, afirma con una sonrisa tímida pero segura.
Así, entre entrenamientos, sueños y la firmeza de su pegada, Luciano Alessandro Sandoval Romero se perfila como una de las jóvenes promesas del boxeo zacatecano. Un muchacho que, con apenas 17 años, está dispuesto a escribir su propia historia en los cuadriláteros del mundo.



