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“Las Escarabajo” de Zacatecas y la comunidad de la búsqueda

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Por: Jairo Antonio López •

El 31 de marzo de este 2025 un grupo de 9 mujeres de colectivos de familiares de personas desaparecidas en Zacatecas se cansaron de las simulaciones y los malos tratos burocráticos. Lideradas por Elizabeth Araiza, este grupo de madres y hermanas se autonombraron como “Las Escarabajo” y, junto con 4 acompañantes solidarios, decidieron emprender búsquedas forenses autónomas. Se cansaron de las mesas de trabajo donde la solicitud de una búsqueda se tramita como si fuera una petición de ayuda social, y no una demanda de urgencia para dar con el paradero de seres humanos. Estas mujeres decidieron salir a buscar por sus propios medios, sin importar que tuvieran que ir al desierto, acantilados, ríos, basureros o zonas donde la seguridad está en alto riesgo. En tan poco tiempo han realizado 17 jornadas de búsqueda forense independiente, teniendo 5 resultados “positivos”. El más reciente, del 27 de agosto en Jerez, donde localizaron los restos de un hombre que era buscado por los colectivos del estado desde junio de 2024.

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En este trasegar han encontrado manos solidarias que las acompañan. Recibiendo donaciones de palas, picos, bebidas hidratantes y gasolina para transportarse. Las madres y hermanas buscan, básicamente, con su corazón y con su amor, herramienta real, tanto o más potente que las camionetas, maquinarias, drones, equipos de geolocalización y muchas otras tecnologías costosas con las que cuenta la Comisión de Búsqueda Local y la Fiscalía Estatal.

Hace una semana estuvieron presentes en La Glorieta de Las y Los Desaparecidos de la Ciudad de México. Llenaron este lugar de fichas con los rostros de los cientos de zacatecanos ausentes, con la esperanza de que sean visibles en uno de los puntos más concurridos de la capital. Junto con sus pares de todos los estados enviaron un mensaje de visibilización y reconstitución de la humanidad ante el anonimato que generan las cifras (más de 130.000, se dice fácil). Estas acciones que también son parte de la búsqueda, las realizan en medio de la camaradería y en apoyo mutuo. Sin ese acompañarse “el dolor sería mayor e incluso insoportable”, dice una de sus integrantes mientras organiza las fichas para pegar en “La Glorieta”, que es hoy referente de memoria de la crisis humanitaria que vivimos en México.

La periodista y académica Dawn Paley plantea que las búsquedas autónomas de colectivos tienen una dimensión de trabajo comunal, que rompe con el individualismo propio de la sociedad de mercado y violenta en la que vivimos. La experiencia individual de una tragedia inenarrable es trascendida cuando el dolor se moviliza y se convierte en eje de organización, colectividad, complicidad y confianza. La solidaridad hace que a pesar del sufrimiento pueda devenir la esperanza. Y si bien saben que es un reto enorme, que tienen todo en contra, el ánimo se mantiene porque “si la otra no se rinde, yo tampoco lo haré”. El buscar independiente de “Las Escarabajo” es una resistencia radical frente a los trabajos simulados de un Estado que termina siendo cómplice o responsable de la desaparición al autorizar la impunidad.

Los cuestionamientos de las autoridades no se han hecho esperar. En entrevista pública el Fiscal del Estado se atrevió a cuestionar cómo obtenían los puntos para sus búsquedas, criminalizando a las madres buscadoras y repitiendo un discurso que parece de hace más de 10 años, antes de que existiera la Ley Federal y las Leyes Estatales. Las instituciones no quieren ser cuestionadas, es entendible. Las autoridades quisieran que no hubiera “Escarabajos”. Cada búsqueda deja en evidencia que hay lugares a donde las autoridades no querían llegar. Cada localización es una evidencia de que las lentas burocracias son también formas de mantener ocultos los cuerpos y perpetuar la ausencia forzada.

Retomando una potente metáfora de Rossana Reguillo, en Zacatecas, como en todo México, las madres buscadoras persisten como “contramáquinas” del horror. Allí donde los cuerpos de los más humildes y de los jóvenes son sacrificables y prescindibles, los otros cuerpos, los que encarnan el amor, los sacralizan y defienden igual de sagrados como cualquier otro: todo cuerpo ausente merece ser buscado. El mensaje más potente que envían “Las Escarabajo” es que ante el “sálvese quien pueda” y las estrategias desmovilizadoras del Estado, se impone el cuidado colectivo y el apoyo mutuo. Frente al “sálvese quien pueda” y la desesperanza de la “sumatoria” de las cifras, se impone el hacer colectivo del “todas buscamos a todos y todas”. Esto no saldrá en ningún informe de gobierno.

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