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■ Piden verificar cédula profesional antes de cualquier procedimiento

Advierte especialista sobre riesgos de tratamientos estéticos sin certificación

■ Registran casos de odontólogos que realizan intervenciones en sus consultorios

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Por: Jaqueline Lares Chávez •

La demanda por tratamientos estéticos ha crecido de manera acelerada. Cada vez más personas recurren a procedimientos para afinar rasgos faciales, rejuvenecer la piel o reducir ciertas áreas del rostro y el cuerpo, opciones que ya no se limitan a quienes tienen un alto poder adquisitivo. No obstante, este auge también ha generado un escenario de riesgo: cuando estas intervenciones son practicadas por personal sin certificación, la salud e incluso la vida de los pacientes pueden verse seriamente comprometidas.

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La aplicación de bótox, ácido hialurónico o la realización de bichectomías, entre otras, se ha convertido en una oferta común incluso fuera de clínicas especializadas. Consultorios improvisados se han sumado a este mercado, muchas veces sin cumplir con requisitos de salubridad ni contar con médicos formados en las áreas correspondientes.

Incluso en el estado se han registrado casos de odontólogos que realizan este tipo de procedimientos en sus consultorios, sin la preparación ni las condiciones adecuadas, lo que pone en riesgo la salud del paciente, pero, claro se busca la buena remuneración económica.

Ante este tema, Cristian Alberto Aviña de León, médico cirujano dentista con diplomado en rehabilitación oral y estética por el Instituto de Actualización Dental Avanzada, actualmente en formación de la especialidad en rehabilitación oral en el Instituto de Educación Contina para Odontólogos en México en la ciudad de Guadalajara fue claro al señalar que los odontólogos generales no están capacitados para trabajar en el macizo facial, ya que su formación se centra en la cavidad oral. 

“Me parece de alto riesgo para el paciente y para el profesional que un odontólogo general realice este tipo de procedimientos estéticos. Nosotros debemos limitarnos a lo que compete a dientes y cavidad oral”, puntualizó ante una entrevista para el medio. 

Aviña explicó que los tratamientos estéticos que implican inyecciones o cirugías faciales deben realizarse “con la mayor responsabilidad posible, ya que se utilizan sustancias que van del exterior del organismo hacia el interior. Si no se aplican con conocimiento suficiente, pueden tener repercusiones graves en la salud de las personas”.

Entre las complicaciones más comunes se encuentran infecciones, necrosis de tejidos, parálisis parcial de músculos faciales, cicatrices visibles y asimetrías permanentes. En casos extremos, la aplicación indebida de sustancias puede derivar en obstrucciones vasculares y provocar daños irreversibles, incluso la pérdida de visión.

Señaló que los dentistas tienen competencias claras en cuanto a estética dental, como carillas, prótesis, ortodoncia o implantología, pero subrayó que “fuera de la cavidad bucal, entran especialistas como el cirujano maxilofacial, el cirujano plástico o el otorrinolaringólogo, quienes sí cuentan con la preparación adecuada”.

Asimismo, reconoció que ha conocido colegas que llevan a cabo estos tipos de procedimiento a pesar de no contar con una verdadera certificación. En su experiencia, el principal motivo por el cual la gente busca estos servicios en lugares no especializados es el bajo costo y, en segundo lugar, el desconocimiento de los riesgos reales. 

Una de las recomendaciones más importantes para evitar complicaciones es verificar siempre la cédula profesional del especialista. “Con ella podemos conocer datos clave como el año de expedición, la institución que lo formó y su grado de trayectoria. Además, es la forma más segura de confirmar si realmente tiene la especialidad correspondiente”, explicó Aviña.

El tema de la responsabilidad médica en estética es complejo. En muchas especialidades, la obligación del médico es “poner todos los medios necesarios” para atender a un paciente. Sin embargo, en cirugía estética se ha incorporado la expectativa de “buenos resultados” como parte de la relación médico-paciente. Esto hace que cualquier error tenga repercusiones no solo en la salud, sino también en la confianza de la sociedad hacia el gremio médico.

Aviña enfatizó que “todo procedimiento estético debe ir acompañado de información clara al paciente: qué se le va a realizar, cuáles son las posibles complicaciones y qué cuidados postoperatorios requiere. Solo así se puede actuar con ética y responsabilidad”.

El dentista recordó que dentro de la odontología existen múltiples ramas, cada una con funciones específicas: endodoncia, ortodoncia, implantología, rehabilitación oral, patología bucal, entre otras. La cirugía maxilofacial, por ejemplo, requiere de una formación mucho más amplia y permite intervenir de manera segura en procedimientos estéticos del rostro.

Por ello, subrayó que no se trata de que los odontólogos estén ajenos a la estética, sino de que cada profesional debe reconocer los límites de su práctica. “Lo fundamental es no excederse ni poner en riesgo la salud del paciente”, dijo.

En este contexto es importante señalar que La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) es la autoridad sanitar encargada de detectar irregularidades o incumplimientos de la Ley General de Salud y sus reglamentos, imponiendo sanciones que van desde amonestaciones y multas, hasta clausuras o arrestos administrativos.

Según los artículos 416 y 417 de la Ley General de Salud, las sanciones más comunes incluyen amonestaciones con apercibimiento, multas de miles hasta millones de pesos, clausura temporal o definitiva de establecimientos y arresto de hasta 36 horas para quienes obstruyan la labor de los verificadores.

Entre las infracciones más comunes que sanciona Cofepris se encuentran operar sin el Aviso de Funcionamiento visible, almacenar o vender insumos para la salud sin registro sanitario o etiquetado en español, difundir publicidad sin Permiso de Publicidad aprobado, aplicar procedimientos terapéuticos prohibidos y obstaculizar la labor de los verificadores. 

Las multas pueden ir de cientos de miles hasta varios millones de pesos, y en casos graves se puede llegar a la clausura del establecimiento o incluso al arresto de responsables.  La autoridad enfatiza que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento, por lo que mantenerse informado y cumplir con los requisitos legales protege tanto a los pacientes como al propio establecimiento.

En síntesis, los procedimientos estéticos solo deben realizarse con especialistas certificados y respetando la ley; así se protege la salud del paciente y se evitan riesgos legales y sanciones.

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