La más reciente publicación de cifras oficiales sobre pobreza en México correspondientes a 2024 confirmó lo que diversos especialistas califican como una disminución histórica. Entre 2018 y 2024, la pobreza multidimensional —que mide ingresos y seis dimensiones de carencias sociales— pasó de 41.9 a 29.6 por ciento, una caída de 12 puntos porcentuales que representa la salida de la pobreza de más de 13 millones de personas.
Para el caso de Zacatecas el Inegi estimó que, en 2024, registró una pobreza multidimensional del 36.4 por ciento (605.3 mil personas), por encima del promedio nacional y ocupando el octavo lugar; de esta cifra, 32.9 por ciento estaba en pobreza moderada y 3.5 por ciento en pobreza extrema. El ingreso corriente per cápita fue de 5 mil 806.35 pesos, el séptimo más bajo del país. La pobreza afectó más al sector rural (44.3 por ciento), a mujeres (37.6 por ciento) y a niñas, niños y adolescentes (42.8 por ciento).
Los economistas Gerardo Esquivel y Viri Ríos, así como el presidente de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami), Luis F. Munguía, en diversas publicaciones coinciden en que el avance no tiene precedentes desde que existen mediciones comparables. Sin embargo, matizan el balance con advertencias sobre rezagos persistentes, especialmente en salud y educación.
El peso del salario mínimo
Para Munguía, la política salarial impulsada en este sexenio fue determinante. Con base en cálculos de Conasami, de los 13.4 millones de personas que salieron de la pobreza, 6.64 millones lo hicieron exclusivamente gracias al aumento del salario mínimo. “Por cada 10 por ciento que aumentó el salario mínimo, la tasa de pobreza se redujo 0.52 puntos porcentuales”, detalló.
Entre 2018 y 2024, el salario mínimo tuvo un incremento real acumulado de 116.4 por ciento, lo que explica por sí solo 6.1 puntos porcentuales de la disminución total de la pobreza. El efecto también fue visible en los ingresos laborales: por cada 10 por ciento de aumento real, el ingreso por trabajo creció 2.67 puntos porcentuales.
Munguía advirtió que, sin estos aumentos, la pobreza multidimensional apenas habría mejorado respecto a 2016 y la pobreza extrema no habría regresado a niveles previos a la pandemia. Aunque considera la política “extremadamente eficiente”, reconoció que sus efectos tenderán a moderarse, pues “no se puede seguir incrementando indefinidamente” el salario mínimo.
Coincidencias y matices
En su análisis del 13 de agosto, el economista Gerardo Esquivel destacó que la reducción fue generalizada en las 32 entidades federativas y que en 13 estados la pobreza extrema se ubica ya cerca del 2 por ciento, como Aguascalientes, Ciudad de México, Jalisco y Querétaro.
Subrayó mejoras en cinco de las seis dimensiones de carencia: rezago educativo, falta de seguridad social, precariedad de vivienda, servicios básicos y alimentación nutritiva.
Sin embargo, advirtió que la única carencia que aumentó fue el acceso a servicios de salud, que pasó a afectar a más de un tercio de la población. Para Esquivel, el ritmo alcanzado —equivalente a sacar a casi 200 mil personas al mes de la pobreza multidimensional— es radicalmente distinto al observado entre 2006 y 2018, cuando los avances eran más lentos y concentrados en ingresos.
Por su parte, Viri Ríos, en su análisis, coincide en la magnitud del avance y atribuye también un peso central al aumento del salario mínimo, que considera el motor principal del cambio. Calcula que los ingresos laborales per cápita crecieron 30 por ciento en términos reales gracias a esta política, lo que mejoró las condiciones de vivienda, servicios básicos y alimentación.
No obstante, advierte que la pobreza extrema apenas bajó 1.7 puntos porcentuales, dejando a 7 millones de personas en esa condición. Además, alerta sobre un deterioro adicional: el rezago educativo y la salud
Un cambio estructural con límites
Los tres coinciden en que el sexenio de López Obrador deja un saldo inédito en reducción de pobreza, con efectos claros de la política salarial y de transferencias sociales. Las cifras también muestran que, sin un reforzamiento del gasto social en salud y educación, las mejoras en ingresos corren el riesgo de no traducirse en bienestar pleno.
Para Ríos, “la política salarial marcó la diferencia, pero debe ser acompañada de servicios públicos robustos”. Esquivel coincide: “El reto es sostener lo alcanzado y cerrar las brechas donde todavía hay retrocesos”.
Retos para la nueva administración
El gobierno de Claudia Sheinbaum hereda un panorama dual: por un lado, las menores tasas de pobreza desde que se tienen registros; por otro, el desafío de revertir el deterioro en el acceso a la salud y atender rezagos educativos. La sostenibilidad de la política salarial dependerá de la capacidad productiva de la economía y de mantener consensos entre gobierno, trabajadores y empleadores.
Munguía lo resume así: “Seguiremos reivindicando el ingreso y la dignidad laboral, pero entendiendo que el salario mínimo tiene límites”. Ríos enfatiza la urgencia de enfrentar la pobreza extrema “que sigue golpeando a millones” y de evitar que los avances se diluyan por falta de políticas integrales. Esquivel, por su parte, concluye que “nunca habíamos tenido tasas tan bajas, pero nunca había sido tan evidente que un componente esencial del bienestar, como la salud, puede quedar rezagado”.
En síntesis, para estos economistas, la reducción de la pobreza entre 2018 y 2024 es el resultado de una combinación de factores: incrementos históricos del salario mínimo, programas sociales masivos, y mejoras en varias dimensiones del bienestar. Pero los logros están acompañados de advertencias: sin servicios públicos sólidos, salud de calidad y una educación de vanguardia, el progreso podría no consolidarse.
Logro de la 4T
Por su parte, la presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde Luján, aseguró que la reducción de la pobreza es el resultado directo de la política en favor de la gente y el cambio de modelo económico implementados por los gobiernos de la Cuarta Transformación, “Es la traducción de lo que significa ‘por el bien de todos los pobres’”.
Enfatizó que esto se debe a la política de los gobiernos de la Cuarta Transformación que se ha centrado en atender a las personas más vulnerables a partir de programas universales de bienestar; en direccionar los recursos públicos para atender a personas con discapacidades, adultos mayores, estudiantes; y en apostar por una economía fortalecida desde abajo a través de temas como el incremento al salario mínimo y la eliminación de figuras abusivas, como la subcontratación.



