De acuerdo con información del Banco de México (Banxico), Zacatecas recibió un total de 902.4 millones de dólares por concepto de remesas durante el primer semestre de 2025. Esta cantidad representa un incremento marginal respecto al mismo periodo de 2024, cuando se registraron 900.1 millones de dólares. En términos absolutos, el aumento fue de apenas 2.3 millones, lo que se traduce en una tasa de crecimiento de apenas 0.26 por ciento.
A pesar de lo modesto del crecimiento, el estado concentró el 3.1 por ciento del total enviado al país entre enero y junio de 2025, cifra que aumenta, aunque leve en comparación con el 2.9 por ciento en el mismo periodo del año anterior.
Este panorama se inscribe en un contexto internacional complejo. El endurecimiento de las políticas antimigrantes en Estados Unidos, impulsadas por la administración de Donald Trump, ha comenzado a generar incertidumbre entre las comunidades migrantes. Esta retórica hostil hacia la migración latinoamericana ha logrado impacto en la disminución del envío de remesas.
Un análisis trimestral de los datos permite observar ciertos matices: de enero a marzo, Zacatecas recibió 420.2 millones de dólares, mientras que de abril a junio el monto aumentó a 482.2 millones. Esta diferencia representa un incremento interno de 61.9 millones y una variación al alza de 14.75 por ciento dentro del semestre. Sin embargo, al comparar este segundo trimestre con el mismo periodo de 2024 (cuando se captaron 501.6 millones de dólares) se registra una caída de 3.87 por ciento.
A nivel nacional, Banxico reportó ingresos por 29 mil 576.1 millones de dólares en remesas durante el primer semestre de 2025, lo que representa una disminución significativa en comparación con el mismo lapso del año anterior, cuando se alcanzaron 31 mil 326.5 millones. En otras palabras, se dejaron de percibir mil 750.4 millones de dólares en todo el país.
En este contexto adverso, Zacatecas destaca por mantener una leve tendencia positiva semestral, aunque ya se advierten señales de desaceleración si se considera la caída interanual del segundo trimestre.
Estos datos reflejan la vulnerabilidad de las economías locales que dependen en gran medida de los flujos migratorios y subrayan la necesidad de fortalecer políticas públicas que reduzcan esta dependencia estructural, ante escenarios internacionales cada vez más inciertos.



