Armonizar el porcentaje de elección con porcentaje de votación y que no queden votos sin utilizar, son los pendientes más urgentes para un sistema plural de partidos, advirtió Matías Chiquito Díaz de León, vocal ejecutivo del Instituto Nacional Electoral (INE) en Zacatecas, en el marco del arranque del diagnóstico nacional hacia una eventual reforma electoral, encabezado por la comisión presidencial designada por Claudia Sheinbaum.
Entre los problemas estructurales del sistema, subrayó también la omisión histórica en garantizar la representación política de los pueblos y comunidades indígenas, cuyo derecho fue reconocido constitucionalmente desde 2001 pero aún no ha sido reglamentado.
Han pasado más de dos décadas, advirtió, sin que el Congreso asuma su responsabilidad para traducir ese principio en una vía de acceso al poder.
Subrayó que el mecanismo para asignar curules no ha sido modificado en más de tres décadas y que esta distorsión ha permitido a partidos con apenas el 30 por ciento de los votos alcanzar hasta el 50 por ciento de los escaños.
Recordó que ni el Partido Acción Nacional, ni el Revolucionario Institucional, ni Morena han impulsado reformas para corregir las fórmulas de elección que permiten tanto la sobrerrepresentación como la subrepresentación.
Chiquito Díaz de León enfatizó la única vía realmente justa y democrática “para un sistema plural de partidos, donde hay más de dos partidos políticos” es la representación proporcional pura.
Calificó como “pernicioso para la democracia” mantener el esquema mixto, ya que permite que con apenas una cuarta parte de los votos un partido obtenga mayoría absoluta en órganos de representación.
“Todos los votos deben usarse y traducirse en representación política; ese es el principio básico que debe garantizarse”, sostuvo.
En este sentido, cuestionó el rechazo que partidos y ex consejeros expresaron contra la reforma constitucional de 2022 −que justamente planteaba esa proporcionalidad pura−, y llamó a superar una visión utilitaria de democracia en la que: “Cuando sus intereses ganan, hay democracia. Si sus intereses no se van favorecidos, entonces no hay democracia”.
Como ejemplo de incongruencia, citó la reciente columna del ex consejero José Woldenberg titulada “Sueño guajiro”, donde éste propone un Congreso electo íntegramente por listas de representación proporcional.
“En 2022 se propuso esa fórmula, pero estos personajes se dedicaron a criticarla”, señaló el maestro en Procesos e Instituciones Electorales.
Sobre la eventual desaparición de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLES), Matías Chiquito la calificó como una regresión centralista y una amenaza al federalismo constitucional.
“Lo sustantivo de los OPLES es su función social y política; eliminarlos dañaría también a los partidos locales”, señaló. Afirmó que no se trata solo de reducir costos: “El dinero no es problema. Organizar elecciones es una función esencial del Estado”.
“Pablo Gómez es un coyote de pata ancha en temas político-electorales, viene de los órganos electorales desde los años 80”, señaló el funcionario al ser consultado sobre el perfil del encargado de liderar el diagnóstico del sistema electoral mexicano para su reforma.
No obstante, advirtió que esta tarea no puede quedar en manos de un “grupito de ilustrados”, sino que debe construirse con participación, debate, disenso, consenso y acuerdos.
Subrayó que la reforma debe estar revestida de legitimidad democrática, no solo de legalidad, y enfatizó que lo más importante en este proceso son las intenciones: “Si la intención no es fortalecer la democracia, hay que preocuparnos”.
Recordando el papel del Congreso en la fallida reforma de 2022, hizo votos para que el Poder Legislativo haga su parte por apropiarse de las reformas, entenderlas, debatirlas, defenderlas o criticarlas con argumentos. Subrayó que las y los legisladores tienen la capacidad para hacerlo, pero deben abocarse con seriedad a la tarea.
Señaló que en 2022 los legisladores abandonaron sus propias propuestas, quizá con la intención de impugnar la propuesta final. “Si usted ve la calidad de los debates, pues son deprimentes, los debates realmente no aportaron nada”, lamentó.



