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■ El proyecto está destinado a proveer agua potable a más de 500 mil habitantes del estado

Presa Milpillas, entre necesidad de agua, las negociaciones y la resistencia legítima

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Por: Jaqueline Lares Chávez •

En medio de resistencias comunitarias y denuncias por presuntas estrategias de coacción, el proyecto de la presa Milpillas continúa su curso como una de las prioridades del gobierno federal encabezado por Claudia Sheinbaum y el Gobierno del Estado de Zacatecas. 

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El secretario general de Gobierno, Rodrigo Reyes Mugüerza, aseguró que se mantiene el diálogo con ejidos y propietarios de tierras, y negó categóricamente que el megaproyecto se imponga por la fuerza.

“Si los ejidos no quieren la presa, entonces la presa no se va a hacer”, afirmó el funcionario en declaraciones a medios. Subrayó que la obra no se ejecutará sin el consentimiento mayoritario de las comunidades agrarias implicadas, y desmintió que el agua vaya a destinarse a uso industrial o que existan intenciones de privatización del recurso, toda la inversión es pública. 

Según Reyes Mugüerza, la presa Milpillas beneficiaría a más de 500 mil habitantes de la entidad, al garantizar el abasto de agua potable en el corredor Fresnillo-Guadalupe y contribuir a la recuperación de acuíferos sobreexplotados. Añadió que el diseño de la obra hidráulica contempla salvaguardar a las comunidades cercanas: “La ingeniería de la propia presa evita que se vaya a inundar algo que tenga que ver con las comunidades”, sostuvo.

No obstante, organizaciones sociales como la Red Mexicana de Afectadas y Afectados por la Minería (REMA), el Movimiento en Defensa del Territorio y el Río Atenco, algunos ejidatarios de Jiménez del Teúl y el Observatorio de Conflictos Mineros de Zacatecas, denunciaron la realización de reuniones privadas entre autoridades de los tres órdenes de gobierno con el objetivo de avanzar en la implementación del proyecto, sin consulta previa ni participación pública.

De acuerdo con estas agrupaciones, encuentros como el realizado el pasado 15 de julio en la presidencia municipal de Jiménez del Teúl buscan articular estrategias de “persuasión y control social” para forzar la aceptación del megaproyecto, a pesar del rechazo expresado durante casi una década por parte de diversas comunidades directamente impactadas.

“Se pretende crear la narrativa de que el proyecto es bien recibido, cuando la realidad es que hemos resistido activamente durante casi diez años por las consecuencias ambientales, sociales y económicas que implicaría”, denunciaron en un comunicado conjunto. Asimismo, alertaron sobre intentos de coacción mediante la entrega condicionada de apoyos sociales y servicios públicos, lo que calificaron como actos de corrupción que vulneran el derecho a la libre autodeterminación.

Ante estas acusaciones, el secretario general de Gobierno negó que las reuniones se desarrollen “en lo oscurito” y sostuvo que existen registros públicos y evidencia fotográfica de los encuentros. Atribuyó parte del rechazo a la falta de información clara por parte de algunas organizaciones. “Tal vez no han podido difundir la información necesaria”, declaró.

El proyecto, cuya inversión total se estima en 8 mil 900 millones de pesos, contempla una inversión inicial de 350 millones en 2025 y un caudal de 1,300 litros por segundo, con fecha de arranque prevista para agosto del próximo año. La infraestructura está diseñada para abastecer a los organismos operadores de agua de Fresnillo, Calera, Enrique Estrada y Jiapaz.

Para especialistas en gestión del agua como Hiram Badillo Almaraz, académico de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ) y uno de los técnicos que participaron en el diseño original del proyecto en 2014, la presa Milpillas es no solo viable, sino necesaria y urgente. 

“Sí es un buen proyecto, bien fundamentado, que viene a resolver un problema muy grande, que es el desabasto de agua”, señaló. Rechazó que el uso del agua esté destinado al sector industrial y aseguró que el objetivo es exclusivamente el consumo humano. “Eso es totalmente falso. El agua no es para minería ni para fábricas, sino para garantizar el derecho al agua en zonas urbanas”.

Badillo también consideró que la resistencia comunitaria obedece a factores multifactoriales, como la desconfianza histórica hacia las autoridades, la desinformación y los impactos sociales acumulados por otros megaproyectos en el país.

A pesar de los anuncios oficiales y la defensa técnica del proyecto, el futuro de la presa Milpillas permanece sin avanzar y con retraso en la licitación cuya programación estaba anuncia para el mes de julio que está por concluir.

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