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■ Estuvo preso e incomunicado el Florida por más de 12 años

Desaparecido en busca del «sueño americano”se reúne con familiares gracias a buscador zacatecano

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Por: MARTÍN CATALÁN LERMA •

En el 2011, Venancio Robles Martínez decidió abandonar su natal Atlixco, estado de Puebla, para viajar a Estados Unidos en búsqueda del «sueño americano»; desde ese momento nunca se supo nada de él hasta que, en días pasados, un padre buscador de desaparecidos lo localizó en el municipio de Guadalupe, Zacatecas.

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La aventura de Venancio en el vecino país del norte no fue grata: después de su travesía migrante, logró asentarse en el estado de Florida, pero, sin saber leer ni escribir, se presentaron diversos acontecimientos que derivaron en su encarcelamiento. Incomunicado, se mantuvo preso más de 12 años.

Sus familiares siempre pensaron que estaba en Estados Unidos, pero con la política anti inmigratoria intuyeron que sería deportado. Su sobrino, conductor de camiones de carga, colocó mantas en varias ciudades en donde anunciaba la búsqueda de Venancio, pero el tiempo pasó y la esperanza se perdía. Incluso llegaron a pensar que estaba muerto.

Venancio fue liberado y deportado de Estados Unidos en el 2024 y, sin pertenencias, sin documentación identitaria y sin forma de comunicarse con sus familiares, permaneció en la zona fronteriza de Tamaulipas y vivió ahí en situación de calle.

Después pidió a un operador de vehículos pesados el favor de acercarlo a Puebla, pero la empresa se dio cuenta de su presencia en el trailer sin autorización y tuvo que bajarse en Zacatecas, además de que el conductor fue sancionado.

En la zona conurbada de Zacatecas y Guadalupe buscó trabajo, pero el hecho de no saber leer y escribir y no contar con documentos le complicó y, por temor a afectar a algún otro conductor, quedó varado en la ciudad y se refugió en la calle.

La localización

Antonio, integrante del colectivo Siguiendo tu Rastro con Amor Zacatecas, quien busca a su hija desaparecida de nombre Perla Yajaira desde febrero de 2024, se trasladó a Trancoso para participar en una jornada de búsqueda organizada por la Comisión Local de Búsqueda de Personas del Estado de Zacatecas.

Según relató, en Guadalajara, Jalisco, una persona la contactó a través de Facebook, “la enamoró” y poco después la convenció de irse con él a Zacatecas. Le dijo que tenía negocios en Jerez. A pesar de la inconformidad de sus padres decidió irse y, cuando pasaron por ella, observaron que en el vehículo iban otras dos jóvenes.

Al no tener comunicación con ella, porque incluso su cuenta de Facebook había sido cerrada. Antonio y su esposa viajaron a Zacatecas y han sido activos en 37 jornadas de búsqueda en las que, junto con varios colectivos, han encontrado nueve personas fenecidas y seis con vida.

Aquel día en Trancoso no encontraron nada, pero en su regreso a Guadalupe notó a Venancio, quien descansaba sobre una tarima que le ayudaba a sortear el arroyito de agua que se formaba con las lluvias. Se acercó a él y le preguntó su nombre:

– Venancio, ¿de dónde eres?

– Soy de Puebla.

– ¿Y tu familia? ¿Sabes que andas por acá?

– No.

– ¿Y no crees que te están buscando?

– Yo creo que sí.

– ¿Por qué crees que sí?

– El conductor que me trajo me dijo que había visto mi foto en puentes.

– Venencio, soy padre buscador, mi intención es apoyarte y tratar de buscar a algún familiar tuyo, Tal vez están así como nosotros con nuestra hija, preocupados por saber dónde estás, ¿me permites grabar un video para difundirlo y dar con tu familia?

Entonces Antonio y su esposa lo llevaron a la casa que rentan desde hace algunos meses, mientras realiza la búsqueda de su hija. Ahí le dieron comida y posteriormente grabaron el video en donde expuso algunos datos personales. También se le ocurrió preguntarle sobre sus familiares y buscarlos en internet; en una página llamada “Bazar Reynosa” apareció una publicación de Marco Antonio Robles, sobrino de Venancio, en donde alertaba sobre su búsqueda porque había llegado el rumor de que había sido deportado.

En la publicación se incluía un número de teléfono y de inmediato le llamó. Al saludarlo y explicarle la situación, Marco Antonio se mostró a la defensiva pidió una videollamada; lo reconoció al instante.

El traslado a Puebla

En los 14 años que Venancio estuvo desaparecido su familia hizo todo lo posible por localizarlo. Sus padres fallecieron y entonces sus dos hermanos y su sobrino continuaron con la búsqueda por su cuenta, es decir, nunca denunciaron el caso: “no creo en las instituciones, no creo en la Fiscalía”, dijo Marco Antonio.

Antonio expuso la situación a los integrantes del colectivo Siguiendo tu Rastro con Amor Zacatecas y se decidió reportar la localización a la Fiscalía Especializada en Búsqueda de Personas Desaparecidas, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ) y la Comisión Local de Búsqueda de Personas del Estado de Zacatecas.

En estas instancias recomendaron hacer estudios médicos y psicológicos para verificar que Venancio tuviera la capacidad de trasladarse por sus propios medios o si debía tener acompañamiento de parte de la Fiscalía.

En ese proceso surgió un inconveniente: no existía ninguna denuncia formal ni registro de la desaparición de Venancio y por tal motivo no se podía proceder con la revisión médica y tampoco con el traslado.

A su vez, sus familiares se impacientaron porque creyeron que el trámite sería más sencillo, de manera que Antonio se propuso como responsable para llevarlo a Puebla de manera informal, al margen de los procedimientos establecidos por las instancias. Sin embargo, para hacerlo había otro problema: en líneas comerciales de autobuses y en los retenes militares instalados en las carreteras federales del país es común pedir una identificación oficial a los pasajeros.

Entonces se recurrió a una empresa que ofrece servicios de transporte a menor costo y que no es rigurosa con la identidad de los pasajeros. A su llegada a la Central de Autobuses de Puebla (CAPU) ya eran esperados por familiares, madres buscadoras y medios de comunicación. Después de 14 años, Venancio se reencontró con sus hermanos y sobrino.

Antonio, por su parte, continuará con la búsqueda de su hija Perla Yajaira Santiago Balvaneda. Con frecuencia su esposa sueña con ella; él sueña que es asesinado. A veces la frustración y desesperanza son insostenibles, piensa que es mejor tirar la toalla, pero la localización de Venancio es una de las experiencias más felices de su vida y, también, una motivación para seguir.

Perla Yajaira desapareció el 22 de febrero del 2024 em Jerez, Zacatecas. Como señas particulares, es de tez moreno clara, complexión delgada, cabello color negro, chino y largo, estatura de 1.60 metros y un tatuaje con la forma de un liguero en la pierna izquierda y otro con la forma de un corazón en el glúteo derecho.

La desaparición en Zacatecas

Zacatecas ha figurado en los últimos años como una de las entidades con mayor índice de personas desaparecidas y no localizadas, pero este año la cifra ha disminuido en 56 por ciento la cifra de personas no localizadas y desaparecidas en comparación con el año pasado.

Este martes, Rodrigo Reyes, secretario general de gobierno del estado, destacó esta disminución, pero manifestó la necesidad de apostarle a la prevención al fortalecimiento del tejido social y a la pacificación del estado.

De acuerdo con la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE), en el 2024 se registraron 879 personas no localizadas, mientras que en lo que va de este aña se han reportado 377. En lo que respecta a casos de desaparición, en el 2024 hubo 399, mientras que en lo que va del 2025 solamente suman 91.

Asimismo, informó que la cantidad de acciones de búsqueda se han incrementado, ya que en el 2024 hubo 195, mientras que en lo que va de este año la cifra alcanza 253, todas coordinadas con colectivos.

En respuesta, el colectivo Sangre de mi Sangre señaló que 2023 y 2024 han sido los años con más personas desaparecidas en Zacatecas y que es obligación del Estado buscar y localizar a las personas desaparecidas, así como evitar su desaparición. En consecuencia, “durante este gobierno hemos vivido una crisis sin antecedentes, Se justicia ni imaginar, Hablamos de mínima humanidad”.

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