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La culpa fue de México

■ ¿Será ahora el comienzo del holocausto como en Auschwitz, el mayor campo de exterminio nazi?

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Por: SOCORRO MARTÍNEZ ORTIZ •

    El nuestro no es el único país que enfrenta el problema migratorio, y aunque no es nuevo, en tiempos recientes, se ha agudizado. Prueba de ello es la tragedia ocurrida en la Estancia provisional del Instituto Nacional de Migración (INM), de Ciudad Juárez, el pasado lunes, cuando un incendio provocó la muerte de 40 migrantes calcinados vivos y 28 heridos de gravedad. Todos originarios de varios países centroamericanos y algunos sudamericanos. 

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     Groseramente, el Presidente Andrés Manuel López Obrador anunció, en su mañanera del martes, que el incendio fue provocado por los mismos migrantes como acto de protesta al darse cuenta que serían deportados. Incendiaron colchonetas en el lugar, sin medir la consecuencia del daño que se provocaría. 

     Horas más tarde circuló un video que daba cuenta de otra muy distinta realidad. Mostraba a los migrantes prácticamente “recluidos” dentro de una celda con barrotes y cerrada la puerta con llave. Unas personas fuera de esa celda comenzaron a retirarse tranquilamente cuando el fuego se extendía, ante el horror y la angustiante impotencia de los migrantes que trataban, inútilmente, de abrir la puerta, incluso a base de puntapiés. 

     Según el Secretario de Gobernación, Adán Augusto López, el gobierno ya conocía el video desde la media noche del mismo lunes y la madrugada del martes, pero no lo difundieron por respeto a las víctimas, para no entorpecer los trabajos, y porque se debe ser cuidadoso en estos temas. 

     Previamente, los migrantes ahí recluidos fueron detenidos y apresados sin ser delincuentes, pues únicamente trataban de encontrar mejores condiciones de vida para ellos y sus familias. O bien, huían del hambre, la persecución y la amenaza que caracterizan a gobiernos autoritarios de sus países de origen. Lo que realmente pedían los migrantes dentro de “la cárcel” era agua, tenían sed. Comida, porque tenían hambre.

    Resulta muy lamentable que el autonombrado humanista Presidente Andrés Manuel López Obrador, en su mañanera, anuncia la motivación del incendio con colchonetas, cuando ya se encontraba plenamente enterado de ese doloroso acontecimiento. 

     Entonces surge la pregunta: ¿Qué hace Él, junto con su equipo de seguridad, como tanto dice, que se reúnen diariamente a las 6 de la mañana y analizan toda la problemática en esa materia, antes de predicar en el púlpito de Palacio Nacional?

     Una tragedia humanitaria tan estremecedora como esa refleja la mala política implementada por el gobierno de la 4T para manejar adecuadamente el problema migratorio.

     Ahora bien, de esos atroces acontecimientos hay responsabilidad gubernamental, y responsables jerárquicos, tanto penal, técnica como políticamente. Aquí no bastan la palabrería ni el titubeo del Presidente López Obrador, como tampoco las explicaciones trastabillantes de las señoras: Rosa Icela Rodríguez, titular de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, y Sara Irene Herrrerías, fiscal de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la República. 

     De lo que se trata es de que el mandatario federal manifieste una enérgica condena por esta tragedia y dar la promesa de que, a la brevedad, se aplicará todo el peso de la ley para todos y cada uno de los responsables, con el objeto de que este no sea un caso más de los muchísimos que se pierden con el transcurso del tiempo, “envueltos” en burocracia y desgastes, nutriendo la gran impunidad que existe en nuestro país. 

   Un dato puede ayudar a explicarnos esta tragedia: el perfil de los colaboradores del Ejecutivo Federal actual es acorde a sus intereses. Uno de ellos es el Director del Instituto Nacional de Migración. 

      Veamos. El Instituto Nacional de Migración (INM) fue creado, por decreto presidencial publicado el 19 de junio de 1993, hace ya casi 20 años, como un órgano desconcentrado de la Secretaría de Gobernación. Su objetivo: encargarse de la planeación, ejecución, control, supervisión y evaluación de los servicios migratorios del país.

     Al inicio del actual sexenio fue nombrado, como director del INM, Tonatiuh Guillén López, doctor en Ciencias Sociales, con especialidad en Sociología, por el Colegio de México. Fue Presidente de El Colegio de la Frontera Norte y profesor de esa institución.

     Sin embargo, el Presidente López Obrador modificó lo relacionado con la estructura del INM en lo que corresponde a su jerarquía para trasladarla a la Secretaría de Relaciones Exteriores.

    Todavía más. El 14 de junio de 2019, en una de sus mañaneras, informó que había pedido la renuncia del doctor Tonatiuh Guillén López, como Director del Instituto Nacional de Migración, y que en su lugar nombraría a Francisco Garduño Yáñez, quien se había desempeñado en penales federales.

    La titular de la SSPYPC informó que entre los responsables están 2 agentes federales; uno estatal; 5 privados, y un migrante que provocó el incendio.

     El Ejército y Guardia Nacional hacen lo propio en las fronteras sur y norte. La responsabilidad no debe quedar en los de abajo. Falta que den la cara los de arriba: el mismo Presidente AMLO, Adán Augusto López, Crescencio Sandoval, Francisco Garduño, Cruz Pérez Cuéllar, presidente municipal de Ciudad Juárez, la titular de SSPYPC… para deslindar responsabilidades. 

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