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lunes, 15 agosto, 2022
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El reto de opinar

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Por: ANTONIO GERSHENSON •

Son múltiples los temas que hemos tenido la oportunidad de exponer en esta sección desde que iniciamos actividades en La Jornada, el nuevo periódico, un domingo 19 de septiembre de 1984. Cuando terminó la experiencia en el Unomásuno, nos dimos a la tarea de consolidar esta nueva etapa del periodismo en México y de continuar el reto de trascender y contribuir a la formación de una mejor opinión pública.

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Después de algunas décadas de trabajo intenso, se ha logrado el reconocimiento de nuestro periódico en el territorio nacional y también en otros países. Con la intervención de personajes reconocidos del mundo periodístico, literario y cultural en general, nuestro diario se ha ganado el reconocimiento del público. Sabemos, sin falsa modestia, que hemos puesto nuestro esfuerzo para generar un periodismo confiable.

En esta ocasión, comparto con ustedes una reflexión en cuanto a los contenidos de los artículos que les he enviado a lo largo de 38 años, ininterrumpidamente, es decir, desde el primer número de La Jornada. La opinión, de alguna forma, es una invitación a conocer y a coincidir con las convicciones aquí expuestas.

He recibido mensajes a favor y otros que cuestionan mi opinión; también, incluso, reclamos por mi supuesta alineación al gobierno actual, a la 4T y a los proyectos energéticos propuestos por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Mi apoyo al actual proyecto de nación en el área energética es el resultado de toda una vida de lucha gremial. Por lo tanto, el hecho de opinar es contar con un instrumento de trabajo que permite defender nuestras convicciones, así como seguir en la búsqueda de los beneficios que nos fueron negados década tras década.

Los gobiernos corruptos y los partidos políticos que les regalaron el poder se encargaron de despojarnos de oportunidades para salir adelante, ya fuera como habitantes de las zonas urbanas o como población rural. El resultado fue el grave deterioro que hoy dimensionamos y que nos ha costado tragedias, pobreza en todas sus expresiones, desajustes en la salud física y mental, deudas económicas extenuantes y un profundo sentimiento de incredulidad en nuestras propias capacidades para mejorar la calidad de vida.

No obstante, a partir del 1º de julio de 2018, millones en todo el país nos unimos para cambiar los conflictos que hasta esa fecha nos habían dejado el priísmo y el panismo corruptos y cómplices. Y ahora tenemos el camino relativamente despejado para seguir contribuyendo y lograr una cuarta transformación, a fondo, dirigida hacia la socialización de la riqueza que producen los recursos naturales del país y sin abusos del poder.

Por esta razón, mi opinión es a favor de los proyectos para la reconstrucción de la industria energética. De 2018 a la fecha, los avances han sido significativos. Son, precisamente, los pasos que se necesitaban para no permitir que sucumbieran Petróleos Mexicanos (Pemex), la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ni otras industrias puestas a la venta durante el periodo neoliberal.

Con el reordenamiento económico actual y la recuperación fiscal, se puede hacer frente a diversos altibajos mundiales relacionados con los precios de productos energéticos. Por ejemplo, J. Yellen, secretaria del Tesoro de Estados Unidos, y los países aliados están buscando cómo imponer un alto al alza del petróleo ruso sin afectar a países pobres. No sabemos si lo lograrán o cuáles sean los efectos secundarios, tampoco sabemos cuál es la verdadera meta detrás de esta medida. Pero con la extracción actual de Pemex, creemos que se puede hacer frente a las repercusiones mundiales.

Otro aspecto del beneficio que trae la recuperación de la industria petrolera es que se amplía el mercado para Pemex en otras latitudes, frente a los cambios geopolíticos que se presentan en América Latina. Tal es el caso del reciente triunfo del político y economista progresista Gustavo Francisco Petro Urrego, quien tiene la meta de sacar a Colombia de la inseguridad y la pobreza que, durante años, han generado todo tipo de conflictos en el país hermano. Por las características del nuevo gobierno, no sería difícil realizar acciones conjuntas o acuerdos bilaterales para fortalecer la seguridad energética en el área.

Ningún gobierno anterior, con excepción del de Lázaro Cárdenas, había enfrentado a las trasnacionales como lo ha hecho el actual, a fin de exigir cuentas claras y la suspensión de los contratos abusivos e ilegales. Nos referimos a la empresa española Iberdrola, que ha sido acusada tanto en nuestro país como en el suyo propio por cometer fraudes tolerados y negociados con los gobiernos mexicanos anteriores. La empresa enfrenta actualmente más de cinco procesos judiciales por corrupción.

No obstante, la experiencia, el dominio de la información y la facilidad de exposición, es una gran responsabilidad manifestar los puntos de vista. Opinar sigue siendo todo un reto.

Twitter: @AntonioGershenson
[email protected]

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