8.6 C
Zacatecas
sábado, 27 noviembre, 2021

‘Ainhoa, yo no soy ésa’, de Carolina Astudillo Muñoz

Más Leídas

- Publicidad -

Por: ALEIX GUIJARRO PINEDA* •

La Gualdra / Desayuno en Tiffany´s, mon ku / Cine

- Publicidad -

 

 

Ainhoa, yo no soy ésa: estas pocas palabras encarnan el polimorfismo, tanto material como temático, de la última película de Carolina Astudillo Muñoz. Ya dicen el rechazo a sí misma, la alteridad entre los suyos, la escisión, la dicotomía de una persona –recordemos que en latín “persona” es máscara, lo que puede diferir de lo que uno es–.

La película más reciente de la directora chilena tiene por protagonista a Ainhoa Mata Juanicotena, niña y después joven barcelonesa de origen vasco cuya historia seguimos desde su nacimiento hasta su muerte. De hecho, digo que la película tiene una protagonista, pero en realidad tiene por lo menos dos: la Ainhoa de los videos y las fotos familiares, y la Ainhoa de los diarios íntimos, que a partir de los años 90 escribió todo lo que no quiso o pudo decirle nunca a nadie. Esta Ainhoa siguió siendo una desconocida para toda su familia y sus amigos, hasta el día en que se suicidó.

La mayor parte de las imágenes de la película no fueron rodadas por la directora con un largometraje en mente; proceden de los archivos de la familia de Ainhoa, que tenía una pasión, o tal vez era una obsesión, por las fotos y las filmaciones.

Su padre, en particular, capturó durante años todas las escenas de la vida cotidiana de la familia. Después de su muerte y de la de Ainhoa, el hermano de la última, Patxi, pidió a Carolina Astudillo que se ocupara de todo el archivo de su familia para que no acabase siendo subastado en un mercadillo; por eso la memoria es una de las cuestiones que atraviesan el filme, y la directora la encara de forma muy original, contando la historia desde lo íntimo: el archivo familiar y el diario íntimo de Ainhoa.

A la historia oficial, que todos conocemos, Carolina Astudillo contrapone o más bien yuxtapone la historia personal, íntima, que nunca habríamos conocido si no fuera por esta película, contando los años 90 en España a través del diario de Ainhoa, una mujer “común”: es una historia de desilusiones, de desengaños, de angustias y de cuestionamientos existenciales en una década y una vida aparentemente sin salida.

Y ante todo es una historia femenina en la cual destacan cuestiones esenciales como la maternidad, las menstruaciones o el aborto, tan poco evocadas, aunque constituyan cuestiones vitales para la mitad de la población mundial.

Partiendo de estos problemas o cuestionamientos, la directora desarrolla una extensa red de referencias intertextuales entre el diario de Ainhoa y los diarios de varias autoras, incluso el de la misma directora, que compartieron las mismas vivencias, salvando las diferencias espaciales y temporales, como Sylvia Plath, Frida Kalho o Anne Sexton; la película establece una verdadera genealogía entre estas escritoras y artistas, Carolina Astudillo y Ainhoa.

La película entonces se construye como una gran carta de la directora a Ainhoa, que brota de la conexión que sintió entre su propia historia y la de la protagonista, esa historia femenina compartida que tantas veces se pensó con “h” minúscula, y que la directora presenta como un sujeto fílmico sumamente legítimo y trascendente.

 

 

*Con apoyo de Evelyne Coutel.

Todas las imágenes son fotogramas de la película Ainhoa, yo no soy ésa.

 

 

 

- Publicidad -
Artículo anteriorJuan José Arreola, una iconografía
Artículo siguienteLa cuerda mágica
- Publicidad -

Noticias Recomendadas

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

- Publicidad -spot_img

Últimas Noticias