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miércoles, 27 octubre, 2021

La investigación científica en la UAZ en las décadas de los 70 y 80 (1/3)

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A mediados de la década de los años setenta del siglo pasado, la investigación científica como una de las funciones sustantivas de las universidades, era letra muerta en casi todas las instituciones de provincia. No existían las condiciones económicas, humanas y materiales para la realización de dicha actividad, razones por las que los intentos aislados siempre representaban grandes sacrificios para quienes los encabezaban. En el caso particular de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) y de los investigadores de la institución, no se escatimaron esfuerzos y poco a poco empezaron a surgir los resultados de la incipiente investigación científica; desde luego modestos resultados, por las razones ya expuestas.

Una de las actividades de investigación de gran éxito, fue realizada en conjunto por el Departamento de Parasitología e Inmunología de la Escuela de Ciencias Químicas (UAZ), el Instituto de Salubridad y Enfermedades Tropicales de México y el Dr. Miguel Ángel Caldera. El objeto de estudio fueron algunos casos de “Enfermedades de Chagas” en el sur de Zacatecas y municipios limítrofes de Jalisco, zona que se había convertido en centro de atracción para los que se interesaban por ese padecimiento. Uno de los hallazgos de la investigación, fue que por primera vez en México se realizó , el diagnóstico clínico exacto de un caso agudo de “Enfermedad de Chagas”, el cual fue confirmado con demostraciones del paracito de gota gruesa Xenodiagnóstico.

En los inicios de la década de los ochenta en México se destinaban a la investigación aproximadamente 15 mil millones de pesos. Del monto total, una tercera parte se ejercía en las universidades, cuatro mil millones se destinaban a las instituciones educativas ubicadas en el Distrito Federal y el resto a las universidades de provincia. La media del presupuesto institucional dedicado a la investigación al interior del país, era del orden del 6% en promedio. Sin embargo las variaciones eran considerables, universidades como la de Guanajuato destinaba a la investigación alrededor del 20% de su presupuesto, mientras que otras como la Universidad Autónoma de Zacatecas apenas el 1.9%.

Además de la falta de un financiamiento apropiado a la investigación en la UAZ, se enfrentaba otro problema quizás más serio, la formación de investigadores. Éste constituía un factor limitante y real para el desarrollo integral de la investigación. Era prioritario definir el tipo de investigadores que requería la región, el estado y la Universidad. Se pensaba que era esencial promover la formación de Investigadores–Docentes, ya que la docencia y la investigación debían integrarse en la estructura curricular.

La gran apuesta era que el fomento y desarrollo de la investigación ligada a la docencia permitirían al claustro académico teoricista en el que tradicionalmente se había enmarcado la práctica educativa, concebir a la educación como un ente vivo, en el que orgánicamente se transitara de la contemplación y descripción de la realidad a su transformación consiente. La transformación real tenía que surgir fundamentalmente en el profesor, porque un maestro capacitado para realizar investigación, podría no únicamente informar al estudiante, sino formar en él una actitud científico–critica, independientemente de que el estudiante eligiera o no, una carrera científica.

Se asumía que ni la suficiencia de los recursos económicos, ni la eficiencia del sector humano eran garantía para que la investigación en la Universidad se desarrollara adecuadamente. El investigador requería un ambiente adecuado para realizar sus actividades, un tiempo específico, perfil, vocación y no exclusivamente los recursos económicos, humanos y materiales. La escasa actividad en investigación científica que se realizaba en la UAZ, no era sino un reflejo de las condiciones en las que se encontraban todas las universidades de provincia. En el año de 1979 la investigación realizada en conjunto desde las universidades de provincia representó el 0.02%.

En ese mismo año, se realizó la Primera Reunión Nacional de Coordinadores de Investigación y Posgrado de las universidades del país, el objetivo conocer las experiencias en el tema de investigación de las instituciones de educación superior. A partir de ese encuentro las universidades como la Autónoma de Zacatecas que no contaban con una Coordinación de Investigación y Posgrado, la crearon. En noviembre de 1980 se celebró la Segunda Reunión Nacional de Coordinadores de Investigación y Posgrado, posterior a ella ocho universidades emprendieron acciones de planeación en sus líneas de investigación: Baja California Norte, Baja California Sur, Tamaulipas, Sinaloa, Colima, Chiapas, Yucatán y Zacatecas.

En junio de 1981, se efectúo en Morelia Michoacán la reunión nacional de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), en la que se aprobaron los lineamientos sobre la educación superior para el periodo 1981-1991. Se ratificó el rol del sistema de educación superior en México, así como la prioridad de equilibrar paulatinamente las tres funciones sustantivas de una Universidad; docencia, investigación y extensión. En 1981 el presupuesto destinado a la investigación en las universidades de provincia equivalía en promedio al 6%, se proponía que para 1991 ese porcentaje se elevara al 20%.

Resulto más que evidente que la planeación de la investigación científica en las universidades se encontraba en su fase inicial y que eran pocas las universidades que habían manifestado su deseo de definir un marco contextual e institucional. Las ocho instituciones que manifestaron cierto interés tenían en común algunas características generales como que 1) eran universidades de reciente creación, 2) con una población media, 3) su investigación presentaba un desarrollo incipiente o medio y 4) existía interés en sus autoridades por planificar la investigación. Qué ocurrió años más tarde, se los contaremos en la próxima entrega.

Se parte de la Unidad Académica de Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia (LUMAT). Informes: http://lumat.uaz.edu.mx/; https://www.facebook.com/LUMAT.UAZ; https://twitter.com/LumatUaz. ■

*Docente Investigador de la Unidad Académica de
Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia. LUMAT
*Docente Investigadora de la Unidad Académica Preparatoria.
[email protected]

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