spot_img

México, sin una Iniciativa Nacional de  Nanotecnología: Edgar Záyago Lau

Más Leídas

- Publicidad -

Por: ALMA RÍOS •

■ Este desarrollo es relativamente reciente y por ello aún no regulado, señala investigador

- Publicidad -

■ El país necesita un diagnóstico de cuáles son las necesidades de la ciencia en general, señala

La denominada Iniciativa Nacional de Nanotecnología fue generada en los Estados Unidos durante el gobierno de Bill Clinton en el año 2001, por considerar a este nuevo paradigma científico-tecnológico de gran importancia para el desarrollo económico, industrial y militar a fin de conservar la hegemonía de este país a nivel mundial.

La nanotecnología ofrece por primera vez en la historia de la humanidad la posibilidad de modificar la materia a escala atómica y molecular de manera consciente para obtener resultados esperados.

Para precisar las dimensiones de las que se habla se precisa de un nanómetro, que es la mil millonésima parte de un metro y un cabello tiene alrededor de 50 mil nanómetros de ancho.

Lo novedoso es que a esta escala, la materia se comporta de manera diferente en términos de sus propiedades físicas y cuánticas.  Esto ha permitido que se descubran nuevas propiedades en materiales conocidos o se desarrollen nuevos.

Como ejemplo se cita el caso del grafito, material del que está hecha la punta de un lápiz. Es blando, no es buen conductor de electricidad, se rompe fácilmente y no es flexible. Es carbono. Un diamante también es carbono pero es uno de los elementos más duros que existen y es aislante eléctrico. Los nanotubos de carbono obtenidos son 100 veces más resistentes que el acero, flexibles y superconductores.

Este tipo de desarrollos ha generado la expectativa de la nanotecnología se convierta en la nueva revolución industrial, dice Edgar Záyago Lau, docente e investigador de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) y secretario técnico de la Red Latinoamericana de Nanotecnología y Sociedad, una organización que da seguimiento a “todas las implicaciones políticas, sociales, legales, ambientales  y económicas de las nanotecnologías”.

Zágayo Lau señala a la nanotecnología como relativamente reciente y  por ello aún no regulada ni en el caso de la investigación y aplicaciones, las que más bien definen las empresas privadas, fundamentalmente norteamericanas.

En otros casos como el de México ni siquiera se ha realizado un diagnóstico que indiquen cuál es el estado de cosas sobre este tipo de desarrollos en el país y tampoco se han situado las necesidades sociales que deberían ubicarse como prioridades para ofrecer desde el Estado mexicano recursos para el desarrollo de soluciones, por ejemplo a las áreas médicas o ambiental.

Los estadunidenses situaron desde 2001 entre otras prioridades para invertir en nanotecnología: la industria de los componentes electromecánicos que se refiere a los utilizados por ejemplo en computadoras y teléfonos celulares, en esta tendencia a la miniaturización que ha implicado hasta la obtención de premios Nobel en Física.  Pero también otros sectores, entre los que sobresalen el médico, textil, automotriz y el militar.

Desde ese año los Estados Unidos han invertido, afirma, más o menos 2 mil millones de dólares. En 2014 destinarán para el desarrollo de las nanotecnologías 2 mil millones de dólares, el equivalente a todo el presupuesto que se etiquetó en 2013 al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología en México para todas sus áreas y programas.

Aunque se le ha vendido como una panacéa que solucionará muchos de los problemas del desarrollo de las economías emergentes, los denominados países periféricos, advierte Záyago Lau, que “cuando se introducen nuevas tecnología hay consecuencias no esperadas”

Ya se sabe que las nanopartículas “son lentamente tóxicas”.  Son tan pequeñas que el cuerpo humano no puede detenerlas en su ingreso por las vías respiratorias y se acumulan en el cuerpo.  

Los nanotubos de carbono, que son como el caballo de batalla de la industria nanotecnológica de los que se  producen millones de toneladas a nivel mundial por empresas alemanas, japonesas y estadunidenses, se ha demostrado en experimentos en ratones, que su sistema inmunológico los reconoce “con las mismas propiedades de los asbestos que son cancerígenos”.

El marco legal para regular el desarrollo de nanotecnologías y la disposición de los materiales que generan o la investigación de sus efectos, tienen un camino difícil pues la reglamentación no puede ir tan rápido como la generación de productos que ya se están comercializando en el mercado.

“Y obviamente con la presión que existe con tanta inversión es complicado que se empaten los procedimientos de regulación con los de investigación y desarrollo, eso hace que los productos salgan al mercado y por otro lado,  las aplicaciones son tan novedosas y tan especificas que el marco legal no evoluciona tan rápido”.

El primero que empezó a señalar que “la nano” no era una “bala de plata” que iba a resolver todos los problemas fue el grupo ETC,  una organización ambientalista canadiense dirigida por Pat Mooney.

Ellos empezaron a llamar la atención sobre los riesgos y las implicaciones económicas que tendría el uso de la nanotecnología para los países pobres. Al respecto cita como ejemplo el caso de Inglaterra donde se intenta  desarrollar mediante la nanotecnología algodón más resistente que el que se produce en India y los efectos que tendría para los agricultores de este último país.

También se han generado neumáticos con nanotubos de carbono que los hacen tener una vida útil de hasta 40 por ciento más con respecto a los normales. Esto tiene implicaciones en el sustento del empleo.

Por estos hechos los sindicatos y otras organizaciones además de la comunidad académica se reúnen, recientemente en el Seminario de Nanotecnología y Sociedad en América Latina, realizado el 5 de septiembre de 2013 en Brasil, mismo en el que participó la Red Latinoamericana de Nanotecnología y Sociedad que coordina, también integrado a la docencia e investigación en la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la UAZ, Guillermo Foladori.

A diferencia de otros países latinoamericanos como Argentina, Colombia, Costa Rica y Brasil, este último puntero en esta región de la generación de una Iniciativa Nacional de Nanotecnología similar a la estadunidense, México no ha propuesto una agenda al respecto.

En términos de política pública no se han establecido áreas estratégicas, “no hay desde el Conacyt o desde el gobierno una base de datos, un observatorio que mantenga en claro qué es lo que se está desarrollando y quién está desarrollando qué, en materia nanotecnológica”.

Aquí en México hace falta eso, primero un diagnóstico de cuáles son las necesidades sociales o de pertinencias social y no solamente de la nano sino de la ciencia en general y para generar tecnología que resuelva ese tipo de problemas.

Hasta recientemente el  Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología se reunió para abordar este tipo de problemas “pero no queda claro si va a seguir una política específica, si van a determinar ciertas áreas o van a seguir con esta tendencia de la mercantilización del conocimiento científico o sea el mercado es el que define las aplicaciones”, señaló.

- Publicidad -

Noticias Recomendadas

Últimas Noticias

- Publicidad -
- Publicidad -