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martes, 31 enero, 2023
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“Los voy a acusar con sus abuelitos” y la ignorancia de la oposición

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Por: Erik Herrera •

La complejidad del tema de inseguridad obliga a hacer serios esfuerzos de comprensión. No se puede transformar lo que no se entiende. Casi nadie comprende que nuestra inseguridad es una manifestación de la manera como se ha estructurado la economía imperial estadounidense, en la que uno de sus componentes está basado en actividades ilícitas y la criminalidad profusamente alentada por el neoliberalismo y que, por situaciones de cercanía, función y anexión económica de México, ha hecho de algunas zonas de nuestra nación, espacios de intensos conflictos violentos.

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De modo que la enorme tarea es desactivar y retirar cada uno de los componentes internos y externos de la fábrica delincuencial que afecta a México. Combatir un solo frente permite su reproducción y que, junto con el resto, se ensamblen en automático.

Visto como totalidad estructurada, es posible identificar a los monopolios económicos de las actividades ilícitas, la violencia y del narcotráfico en Estados Unidos, mismos que han creado y alimentan a un mercado de consumo de drogas y venta de armas, de la que los cárteles mexicanos son pequeños y subordinados engranes de la economía imperialista.

En ese contexto, de totalidad estructurada, puede verse la parte macroeconómica internacional, referida en el párrafo anterior. Pero también, debe haber vista para el componente micro nacional: la familia, célula básica que reproduce la mayor parte de las relaciones sociales y hacia la cual no hay políticas públicas definidas, orientadoras, asistenciales y sistemáticamente enfocadas a la prevención y combate a la incidencia de conductas ilícitas y antisociales.

Los políticos más avanzados reiteran el discurso de que el neoliberalismo ha erosionado el tejido social. Seguro lo leyeron en algún lugar, pero no entienden lo que dicen o, si lo comprenden, son inconsecuentes al no definir planes y programas para la restauración de ese tejido que recae sobre la familia.

Hay dos componentes que no ha tocado el presidente López Obrador y que debe promover la Cuarta Transformación (la derecha corrupta no lo hará por falta de vocación pacifista y porque parte de su estrategia para retornar al poder radica en el fracaso del proyecto transformador); se trata de una convocatoria, que pudiera hacer el presidente, para una gran cruzada ciudadana por la paz y la solidaridad, y segundo, al rescate de la familia como núcleo social, como célula reproductora de conductas, acciones y reacciones sociales positivas. Ambas iniciativas son congruentes con el pensamiento de AMLO.

Hasta ahora, la tarea de pacificar al país corre por cuenta del Gobierno Federal y casi se reduce a dos acciones: las alternativas educativas, económicas y de empleo a los jóvenes (la política social) y la aplicación de medidas policiacas con base en la acción de la Guardia Nacional y el apoyo del Ejército y la Marina Armada de México. 

La coordinación con los estados no ha significado el surgimiento de iniciativas programáticas de competencia local (que, además, deberían ser coherentes, sistemáticas, multidisciplinarias e interinstitucionales) que acompañen, complementen y hagan robusta la acción federal. Al contrario, ha permitido a los estados la comodidad de trasladar esa responsabilidad al Gobierno de la República. La presencia física en las reuniones de coordinación no los ha contagiado de iniciativas.

Si los estados han sido incapaces de pensar y armar programas de combate y prevención de las actividades ilícitas, y todo lo que de ello se deriva, (más allá de lo estrictamente jurídico, administrativo y policiaco), mucho menos se conoce que los municipios estén siquiera interesados en el tema, de modo que trasladan la responsabilidad, y sólo policiaca, a la federación, ni siquiera al estado.

Piensen en su presidente municipal, hagan un esfuerzo y respóndanse así mismos: ¿Qué está haciendo como célula política (el municipio) a favor del fortalecimiento de la célula social (la familia) enfocado a la prevención y combate al clima de inseguridad? En esa materia, los gobiernos municipales hacen lo mismo que hacían los de hace 20 o 30 años, cuando el clima de inseguridad era diferente. La realidad los ha rebasado. No ven. No piensan. No comprenden. No actúan. Amén de que estén involucrados.

El presidente Andrés Manuel ha dado algunos flashazos intuitivos, esporádicos, aislados y sin continuidad. Es injusto, y humanamente imposible, que haga todo. Ni colaboradores, estados o municipios han podido percibirlos y reconvertirlos en planes, programas y acciones de gobierno en los estados y municipios. 

En las mañaneras el presidente se ha referido a acusar a los que delinquen, con sus padres, con sus abuelitos. Eso habla del valor que le da a la familia. Igualmente hizo un comentario suelto a la sociedad de que: nos ayuden. En ambos casos, la oposición se burló: sin duda, por ignorancia. Pero ahí hay claves sociales básicas y pendientes de ser activadas. 

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