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sábado, 20 julio, 2024
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■ La población en condición de extrema pobreza se redujo de 63 a 33% en el ámbito rural

La nacionalización de recursos naturales en Bolivia dio resultados positivos: Crespo

■ El país se tardó 9 años en crear una empresa paraestatal para el aprovechamiento del litio

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Por: MARTÍN CATALÁN LERMA •

José Vladimir Crespo Fernández, embajador de Bolivia en México, afirmó que el modelo económico en ese país, construido e implementado a partir de la nacionalización de los recursos naturales, “está funcionando”, a tal grado de que en pocos años la población en condición de extrema pobreza se redujo de 63 a 33 por ciento en el ámbito rural; del 24 a 7.2 por ciento, en sectores urbanos, y de 38.2 a 15.2 por ciento, a nivel nacional.

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Indicó que Bolivia era el segundo país más pobre de América Latina en el año 2005, solamente después de Haití, con más de 60 por ciento de la población en situación de pobreza, mientras que en la actualidad es de poco más de 30 por ciento, pero hay la expectativa de que en 2025 sea sólo 20 por ciento.

Durante la conferencia “¿Qué modelo de desarrollo? ¿Para qué tipo de sociedad? La importancia del litio en el modelo de desarrollo que impulsa el Estado Plurinacional de Bolivia”, impartida en el marco del Seminario Latinoamericano “¿Qué hacemos con el litio?”, organizado por la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ), dijo que en Bolivia tardaron 9 años en lograr lo que México en 9 meses: crear una empresa paraestatal para garantizar el aprovechamiento soberano de ese mineral.

Comentó que, con la llegada al gobierno de Evo Morales, en el año 2006, significó la nacionalización de los hidrocarburos, ya que era el principal excedente que en ese momento se producía en el país.

“El primer excedente que tiene Bolivia, para poder aplicar su modelo, es precisamente el que viene de los hidrocarburos y lo que hacemos es conversar con las empresas internacionales que tenían el control de la producción, comercialización, de los hidrocarburos bolivianos y decirles que era mucho el excedente el que se estaban tomando y que era muy poquito el que dejaban en Bolivia”, expuso.

Crespo Fernández recordó que la postura del gobierno, en estas reuniones, fue que no pretendían continuar bajo un modelo neoliberal y que se implementaría uno diferente en el que se distribuyera el excedente entre la sociedad.

Bolivia era el
segundo país más
pobre de América
Latina en el año 2005

Entonces el gobierno realizó un estudio para calcular el excedente real de las empresas internacionales en la producción de hidrocarburos y se encontró con que, de 100 dólares que llegaban a Bolivia por la venta de hidrocarburos, “ellos tomaban 82 dólares y al país nos dejaban 18 en varios tipos de impuestos”.

Ante esa situación, dijo que el gobierno consideró que era posible dar la vuelta a esta lógica, de tal manera que el país se quedara con 82 por ciento del excedente, y las empresas con 12 por ciento.

“Se habló con las empresas y se les dijo que se le daba la vuelta o se iban, y en este caso les devolvíamos parte de su inversión y lo que hubieran ganado ese año, pero ninguna empresa se fue, lo que prueba que el excedente era así de alto como el que se había estudiado”, agregó.

Crespo Fernández expuso que así inició la instauración de un nuevo modelo basado en la nacionalización, entendido éste como un proceso para que el excedente quede para la nación y no para las empresas.

Según explicó, ese excedente se distribuye y se destina a la inversión pública con el propósito de reducir la desigualdad social y para fomentar una mayor producción en algunos sectores.

En el tema del litio, señaló que Bolivia tardó 9 años en entender cómo debía tratarse desde la Constitución, hasta que en el año 2017 se estableció la creación de la empresa nacional del litio, lo cual México pudo hacer en 9 meses con la creación de Litiomex y con la iniciativa de reforma a la Ley Minera.

En Bolivia el excedente
de hidrocarburos se
distribuye y se
destina a la
inversión pública

En ese sentido, afirmó que el Golpe de Estado que hubo en Bolivia tuvo como trasfondo la apropiación de los recursos naturales, incluyendo el litio, cuya reserva es una de las mayores del mundo y América Latina.

Por ejemplo, Crespo Fernández mencionó el salar de Uyuni, donde hay una reserva muy importante de litio, tiene una extensión de 11 mil kilómetros cuadrados, equivalente al territorio del estado de Querétaro en México.

Por lo tanto, manifestó que un modelo económico debe establecer la forma en que se generan excedentes y cómo se distribuyen, y en el caso de Bolivia ha funcionado la nacionalización de los recursos naturales y la inversión pública en que se utiliza el recurso.

“Nuestro modelo es social, comunitario y productivo. Social tiene que ver con la distribución; comunitario tiene que ver con la generación de excedente y con la distribución, y productivo tiene que ver esencialmente con la generación del excedente”, precisó.

Detalló que el modelo económico en Bolivia fue elaborado y ejecutado en medio de siete crisis: financiera, climática, energética, alimentaria, hídrica, de política macroeconómica e institucional.

Es decir, Crespo Fernández refirió que “entramos en medio de una crisis, empezamos a pensar y a ejecutar nuestro modelo económico y ahora tenemos algunos resultados interesantes”.

Durante la inauguración del seminario se dio a conocer que esta iniciativa forma parte del proyecto de creación en la BUAZ de la “Maestría latinoamericana en aprovechamiento sustentable del litio y otras sales de interés energético”, surgida tras el análisis de la importancia estratégica que este recurso natural representa a nivel mundial, pues es una oportunidad para revertir, en cierta medida, el daño causado en materia ambiental a nivel mundial.

El Rector de la BUAZ, Rubén Ibarra Reyes, dijo que este proyecto académico propuesto es fundamental, ya que las universidades públicas no sólo son formadoras, sino que también deben estar enfocadas a la solución de problemas, y en este sentido, estos días de intercambio académico obedecen a la búsqueda de soluciones.

“Buscamos dar respuesta a un tema que, si no se atiende y no se investiga, podemos perder la oportunidad de recuperar gran parte de lo perdido, debemos ver el verdadero potencial del litio. Estamos rompiendo barreras administrativas, burocráticas y feudales de la BUAZ en la lógica de generar mecanismos transversales del conocimiento con la unión de unidades académicas y otros programas que pudieran adherirse”, expresó.

Por su parte, el director de la Unidad Académica de Desarrollo y Gestión Pública de la BUAZ, Marco Antonio Torres Inguanzo, explicó que se tiene una visión formal de trabajo en el tema del litio y la creencia de que, en América Latina, se necesita romper la dependencia adquirida con el paso del tiempo.

En ese sentido, “nos debemos reunir las diferentes capacidades para hacer la magia del desarrollo sostenible. Contemplamos el ámbito de la Economía, la intervención del Derecho, de las Ciencias Sociales de la Administración Pública y de las Ciencias Ambientales en un espacio multi y transdisciplinario, es importante lograr la integración de los sectores, de tal manera que estén los diferentes órdenes del gobierno, la académica y la sociedad civil activa”.

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