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lunes, 15 julio, 2024
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¿Por quién votar?

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Por: SOCORRO MARTÍNEZ ORTIZ •

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Teniendo como panorama los graves hechos estudiantiles normalistas de Ayotzinapa en Guerrero, se prepara el telón para la disputa de los principales partidos: PRI; PAN y PRD, en la contienda electoral federal intermedia del próximo año 2015. Ninguno de los tres, garantiza la anhelada gobernabilidad que, en estos días tan aciagos, nuestro país reclama sustentada en la seguridad que evidentemente, ha dado muestra de su nula existencia.

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Con posterioridad a los acontecimientos de Iguala, se han cometido nuevos agravios en contra de estudiantes y esto, viene a demostrar lamentablemente, que quizá no se trató de un hecho aislado. Hay otros. Por ejemplo, el atentado en contra de tres estudiantes del Instituto Tecnológico de Monterrey. Después, la detención en Guanajuato el día 18 de este mes, del estudiante de la Universidad Autónoma de Guadalajara, Ricardo de Jesús Esparza Villegas, y su posterior asesinato, dado a conocer al día siguiente, en condiciones poco esclarecidas.

Que se presenten situaciones de esta naturaleza, colocan a México, aún más, en una región de peligro como bien lo justifican y lo condenan: la ONU; la OEA; la Unión Europea, y en particular, Estados Unidos, que alerta a sus habitantes sobre visitas o estancia en nuestro país, en razón del grado de inseguridad que se vive debido a la violencia que actualmente prevalece.  Incluso, ya algunos centros turísticos comienzan a sufrir estragos, como lo han manifestado en ciertos medios algunos empresarios.

Lo que parece que resulta cotidiano: detenciones forzadas, desapariciones y asesinatos atroces son actos de barbarie, cuya degradación humana no conoce ni tiene límites. Es algo inaudito, y en ellos por supuesto, que existen responsables por acción u omisión. Nadie hay quien salga librado, ya que en  nuestro orden legal mexicano, jerárquicamente existe una distribución de facultades entre el poder central y los poderes locales, en razón  de lo cual, sin lugar a dudas, los actos de Ayotzinapa involucran necesariamente a todas esas autoridades: federales, estatales y municipales.

Veamos: las autoridades sobre todo las de representación popular, son el resultado que mediante candidaturas, los partidos políticos ofertan a la ciudadanía, a través de su Plataforma Electoral registrada ante el INE (IFE), a la cual, cada uno de los candidatos postulados, deben sujetarse para llevar a cabo sus actos de campaña, en razón de que así lo mandata legalmente los Estatutos, atendiendo a la Declaración de Principios formulada por cada una de estas organizaciones políticas. Los gobernantes son integrantes del partido político que lo postuló.

Por estas cuestiones principalmente, no debe existir justificación alguna, ni es válido, que tanto las autoridades involucradas, como los partidos políticos, traten de mantenerse al margen de estos hechos de barbarie, y se dediquen a observar ajenos y de lejos, una realidad que ellos mismos propiciaron, y de los que ahora,  quiérase o no, son responsables y co-responsables por acción u omisión, ante el mundo y el pueblo mexicano, llevando consigo, además, el desprestigio y la disminución de la poca confianza en ellos que aún depositaba el electorado.

Siendo profundo el dolor y la impotencia de familiares de los 43 normalistas desaparecidos desde hace 26 días, puedo pensar, que para una gran parte de ciudadanos mexicanos con sensibilidad, será muy difícil que en las elecciones del año entrante, emitan su voto de manera confiable por los candidatos que se postulen del partido que sea. El PRI, durante mucho tiempo gobernó a nuestro país, pero los problemas agrarios y laborales principalmente, no tuvieron la solución esperada. El PAN, tuvo su oportunidad de gobernar en los dos sexenios pasados y también demostró ser ineficiente, a más de que el último presidente, se dedicó a dar una guerra que no termina, pero si ha dejado un derramamiento de sangre y se ha erogado una fuerte inversión de recursos públicos sin obtener ningún resultado positivo a la fecha. El PRD por su parte,  que representaba una mínima de esperanza para muchos mexicanos, ya tiene un lugar de condena en su historia.  ¿Por quién votar entonces?

Bajo estas circunstancias, resulta importante hacer una comparación con los países de Sudamérica, que durante las décadas de los sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado, fueron gobernados por férreas dictaduras. Por lo que observamos los militares tenían mayor control, porque siendo su mandato feroz, existía un mínimo de garantías para la población el implementar lo que se conoce como “el toque de queda”. Significado que por ley, se mandataba que a determinada hora del día, las personas que se mantuvieran en sus domicilios, bajo su riesgo de no obedecer, si se encontraban en la calle o en otros lugares, corrían el riesgo para su integridad corporal, su libertad o su vida misma.

Actualmente, por lo que vemos y hemos comentado, parece que en México las autoridades civiles no controlan los actos, hechos y acontecimientos que diariamente se suceden y en su gran mayoría quedan totalmente impunes.

Me atrevo a pensar que ninguno de los tres partidos pueda tener un lugar dignamente entre el electorado, por eso la pregunta se mantendrá, pues el proceso electoral está en puerta. ¿Por quién votar? ■

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