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■ Historia y poder

Del Che Guevara y los zacatecanos peleoneros

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Por: MIGUEL ÁNGEL AGUILAR •

Ya hemos escrito que a Zacatecas se le vio desde lo mas lejos del mundo como una tierra prodigiosa en donde los amantes del oro, la plata y el progreso y de la honra muy a gusto y en mayor comodidad, les daba pesos a todos y fama y mucha picaresca en una tierra fecunda por todas sus laderas y barloventos.

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Mientras tanto, El Che Guevara sigue siendo admirado por las juventudes zacatecanas que le cazan viendo estatura de estadista, saben que los mexicanos en general le tenemos gran estima, no solo por haber sido el guerrillero heroico triunfador de todas las batallas y mártir en las sierras bolivianas donde quería poner de ejemplo ser internacionalistas y solidarios con todos los pueblos del mundo. (explotados, alcoholizados, machincuepas y endeudados).

Esfuerzo tras esfuerzo, no se trataba de matar al otro para ser del progreso el mas relumbrante hombre de negocios, quienes invertían en las minas zacatecanas tenían que esconder su nombre en muchas ocasiones para evitar el escarnio, la condena, pues de muchos fue de conocimiento que los barreteros y piqueros trabajaban a oscuras en lo más profundo de las minas y cuyo objetivo aparte de mantener a sus familias, era acudir a los juegos de azar, casa de juegos y canchas públicas donde habia peyote y mezcal y pulque y muchas prostitutas indígenas y negras y ahí entre españoles, familiares y esclavos, mulatos y cimarrones, se les trasladaba a las cárceles públicas por ser “gente ociosa y vagabunda”.

Pero también ganar, divertirse, pelear en la calle, cantar y emborracharse, lucir joyas y ropas de mucha altura y lisonja.

A zacatecas le llegaron aventureros y gambusinos de todas partes del mundo: desde 1555 ya estaban gente de Grecia y de Italia y los holandeses y portugueses y obviamente los españoles, al paso de los años, las minas zacatecanas en su vasto territorio, postergaron la miseria en pos de las grandes comilonas; había qué repartir y hasta los curas tenían bajo se manto esclavos personales.

 Todo mundo lucían grandes ropas traídas desde china y Europa, vía el virreinato del Perú, los quintales zacatecanos del oro circulaban por toda Europa y hasta en la asia orgullosa, es decir, la maravilla andando y todo porque los mismos zacatecas le mencionaron a los conquistadores españoles que eso que buscaban tanto, la piedra esa amarilla llamada oro, brotaba con tan solo escarbar tantito ahí por el cerro de la bufa.

Maíz y frijol para los pobres, eso lo sabia el Médico Ernesto Guevara de la Serna, todo estaba enraizado en medio de grandes emociones y sentimientos y México fue la plataforma ideal para que se dieran las conexiones en que el gran Fidel Castro lo conocería en casa de María Antonia en la colonia tabacalera, junio de 1955 y de ahí con Raúl y Camilo y los hermanos Vanegas Arroyo, empezaran los preparativos para el desembarco guerrillero de 82 voluntarios a la isla de Cuba y a las pocas horas solo sobrevivieran 12 hombres, como los apóstoles de cristo el profeta de los pobres, pues fueron diezmados rápidamente por las balaceras de Batista el dictador de a de veras e implacable con los insurrectos envalentonados.

Me pregunto, ¿acaso hubo alguna ayuda de algún zacatecano en esa travesía, ese episodio, esa vanguardia latinoamericana y del mundo?, muchos habitantes del país contribuyeron a la hazaña cubana, a 90 millas del país mas poderoso del mundo, un grupo de guerrilleros junto a  un pueblo organizado, hizo temblar al mundo, con la crisis de los misiles, el magnicidio de Kennedy, la hecatombe de los años sesentas y entonces, todo es posible y plausible, pero no me atrevo a decidir si algún artista zacatecano como Felguerez, haya estado cercas y apoyado esa gesta heroica y aventurera y también maldecida por la derecha, de los esfuerzos de los seguidores del Doctor en derecho Fidel Castro y Ruz.

Pausa otra vez.

La vida cotidiana de los zacatecanos: pleito y latigazos, fiestas de toros a cada pretexto, los toros como forma de aliviane, como fiesta de verdad y contribución popular para causas justas, hambrunas, epidemias, devastaciones por lluvias y terremotos

Mas de la vida de los zacatecanos: había entre sus minas entre 1800 y 1900, argentinos y rusos, peruanos y estadounidenses, franceses y cualquiera que se sintiera con ganas de comprobar que las minas de ese territorio son inagotables y que le daban a la gente, mediante métodos sencillos de lavado de minerales, riqueza, aunque con ello murieran muchos animales de forma inhumana, por lo tóxico y cruento de líquidos y pócimas para el lavado de piedras y extraer oro y plata ,estaño y cobre. Se calcula la muerte prematura y agonizante de más de 400 mil caballos , burros y mulas y bueyes.

Había grandes ganaderos que a los pocos años de fundada la gran zacatecas, tenían hasta un millón y medio de animales vacunos, amplios y extensos territorios eran la solución para ocupar pieles y dinero, carne para los guachichiles potosinos voraces, violentos e implacables y entonces, -te lo digo a ti Janea, para que lo entiendas tu Jacobo- la fiesta de los toros eran honorabilidad, sociabilidad, entorno sagrado y alegría citadina.

No lágrimas puerquitas escondiendo hipocresías y matanzas colectivas citadinas en rastros infrahumanos y hediondos.

Todo ello es una puerta grande y misteriosa en los años de la vida, Zacatecas como un estado de milagros donde hasta el mismo conquistador Hernán Cortes era accionista de grandiosas minas, el refugio de piratas ingleses y portugueses perseguidos por la justicia española y que en territorio zacatecano encontraron vinos del mundo y pieles y mujeres bonitas y joyas y perlas y amistades increíbles.

Che Guevara sigue siendo un ícono mundial y ejemplo de los pactos y señales de todo un pueblo que le sabe a los presagios y a las leyendas y a las verdades del hambre y sus tormentas.

Zacatecas le sabe más, pues lo que ha vivido en los últimos 30 años, son para recordarlos con energía por mil años más.

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