Un menor integrante del equipo de natación Falcons resultó lesionado mientras entrenaba en el Centro Acuático Centenario, a causa del desprendimiento de azulejos en las esquina de los carriles de la alberca, situación que ha generado preocupación entre padres de familia y usuarios debido a las condiciones de mantenimiento del inmueble y a la falta de protocolos de atención ante emergencias.
De acuerdo con el testimonio de la madre del menor afectado, el accidente ocurrió el pasado martes durante una sesión habitual de entrenamiento, mientras los integrantes del equipo realizaban ejercicios de velocidad. Explicó que los nadadores debían recorrer el carril rápidamente y tocar el borde de la alberca para registrar sus tiempos, momento en el que su hijo sufrió la lesión.
“Mi hijo entrena con el equipo de natación Falcons. Y el martes al estar entrenando, ellos hacen 25 rápidos y tocan la pared porque les cuentan el tiempo. Y al tocar el borde de la pared sintió que algo lo raspó”, relató.
La madre explicó que, tras sentir el golpe, el menor se percató de que tenía una herida considerable en la mano y decidió salir inmediatamente de la alberca al notar que estaba sangrando. “Se sale de la alberca porque empieza a ver sangre sobre su mano y se dirige al baño”, comentó. Sin embargo, señaló que en los sanitarios no había papel y que finalmente uno de sus compañeros del equipo decidió ayudarlo y trasladarlo al área de enfermería para que recibiera atención.
Una vez en enfermería, dijo, únicamente le realizaron una limpieza superficial de la herida. Aunque el entrenador sí proporcionó información sobre el hospital al que podían acudir y sobre el seguro médico que cubría la atención, finalmente fue el padre del menor, quien es pediatra, quien realizó el procedimiento médico necesario.
“Mi marido es pediatra y él se encargó de curarlo. Tuvo que darle tres puntos para cerrar su herida porque fue profunda”, explicó la madre, quien añadió que ella ni siquiera se encontraba en las instalaciones cuando ocurrió el accidente. Indicó que fue una amiga suya, presente en las gradas observando el entrenamiento, quien le avisó de lo sucedido y se acercó a acompañar al menor en enfermería.
“A mí me avisó una amiga que estaba en las gradas y al ver que era mi hijo, ella fue la que se acercó a enfermería”, señaló. Posteriormente, dijo, contactó a su padre para que recogiera al niño, pues aseguró que no existió acompañamiento de personal administrativo ni de autoridades del complejo deportivo. “Mi papá lo recogió pero no tuvimos acercamiento de ninguna autoridad, sólo el maestro de su equipo que fue el que le dio los datos de dónde llevarlo a que lo curaran y que cubría su seguro”, sostuvo.
La mujer cuestionó además la falta de protocolos de actuación ante situaciones de emergencia dentro de las instalaciones deportivas, especialmente considerando que muchos menores permanecen solos durante los entrenamientos mientras sus padres trabajan o realizan otras actividades. “Sí me gustaría que hubiera protocolos de intervención, qué hacer ante algún percance así”, expresó.
Incluso denunció que, según le informó una persona cercana a ella, un integrante del personal administrativo minimizó la situación debido a la profesión de los padres del menor. “Alguien de administración entró y mi amiga escuchó que dijo: ‘que sus papás lo curen, al fin son médicos’, y creo que el escudarse en eso pues para nada es correcto”, afirmó.
La madre consideró que el accidente pudo haber tenido consecuencias mucho más graves y señaló que la situación la llevó a cuestionar las condiciones de seguridad dentro del recinto. “Pudo desangrarse si hubiera sido más profundo y si uno como papá no está ahí presente, qué hubiera pasado”, expresó.
Además de las declaraciones de la familia y del entrenador, este medio realizó un recorrido por las instalaciones del Centro Acuático Centenario, donde pudo constatar diversas condiciones de deterioro y mantenimiento deficiente en distintas áreas del inmueble. Durante la visita se observaron filtraciones de agua provenientes del techo de lámina, así como desgaste y corrosión visible en la estructura metálica que sostiene la techumbre, lo que cae directamente en los carriles de la alberca.
Asimismo, en distintos sectores del piso se detectaron acumulaciones de agua, manchas derivadas de corrosión y señales visibles de humedad constante, mientras que en las esquinas de la alberca se apreciaron azulejos agrietados y desprendidos, particularmente en la zona donde ocurrió el accidente.
Durante el recorrido también fueron observadas conexiones eléctricas aparentemente expuestas, situación que usuarios consideraron preocupante debido a la cercanía con áreas húmedas y espacios de tránsito continuo para deportistas y menores de edad.
Por su parte, el entrenador aseguró además que el desprendimiento de azulejos no es un problema reciente y que desde hace tiempo han detectado deterioro en la infraestructura de la alberca. “Ya tiene tiempo que los azulejos se están desprendiendo”, afirmó.
Añadió que recientemente ingresaron andamios para realizar reparaciones en el techo metálico del complejo, aunque señaló que estas labores habrían ocasionado más desprendimientos en algunas zonas de la alberca.
Precisó además que el accidente ocurrió específicamente en el carril siete del área de avanzados, frente al vestidor de mujeres.
El administrador del Centro Acuático Centenario no emitió postura oficial sobre el caso. Al acudir este medio a las instalaciones para solicitar información y una versión oficial respecto al accidente y las condiciones del inmueble, el responsable no se encontraba en el lugar.
No obstante, el titular del Instituto de Cultura Física y Deporte del Estado de Zacatecas, Édgar Rodarte Menchaca, confirmó que el incidente ocurrió y atribuyó el desprendimiento de azulejos al desgaste natural de los materiales derivado de los años de uso de la alberca.
El funcionario explicó que el complejo acuático tiene alrededor de 12 años de antigüedad y que el adhesivo utilizado en los azulejos ya comenzó a deteriorarse debido a la humedad, el cloro y el uso constante de las instalaciones. “El pegamento que tienen esos cuadritos del azulejo prácticamente llegan a su vida útil”, señaló.
Rodarte Menchaca afirmó que actualmente se realizan trabajos permanentes de mantenimiento para atender las áreas dañadas y evitar mayores afectaciones. “Hemos estado constantemente dándole mantenimiento a lo que se nos daña”, aseguró.
Indicó además que dichas reparaciones se realizan principalmente durante la noche para no suspender el uso de los espacios deportivos. “Estamos trabajando por las noches, porque en el día prácticamente no queremos que la gente deje de usar los centros acuáticos”, dijo.
El titular del Incufidez también reconoció que factores como la humedad, la corrosión, el cloro y el uso constante aceleran el deterioro de la infraestructura. “El uso incesante, la humedad, la corrosión y el cloro van alterando muy rápido la estructura”, comentó.
Finalmente, sostuvo que el desperfecto reportado fue atendido el mismo día del accidente. “Ese mismo día en la noche se atendió”, aunque usuarios afirmaron que simplemente se puso un parche, sin atender el problema integralmente.



