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martes, 7 diciembre, 2021

La reforma política que México requiere con urgencia

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Por: RAYMUNDO CÁRDENAS HERNÁNDEZ •

El reciente proceso electoral fue muy caro y poco satisfactorio. El sistema de partidos no es representativo de los ciudadanos, sus candidatos son designados por las cúpulas sin considerar a sus bases, el gasto de su operación es terriblemente opaco y dispendioso. Se requiere que todas las candidaturas de todos los partidos surjan de procesos democráticos celebrados en las mismas fechas bajo la conducción del organo electoral. Los ciudadanos deben empoderarse y ejercer sus derechos a plenitud. No más imposiciones en ningún partido. Las prerrogativas económicas que reciben los partidos se calculan de acuerdo con una fórmula aprobada en 1996, cuya aplicación arroja cantidades muy grandes en virtud de que en esos tiempos los partidos debían pagar su propaganda en radio y televisión; ahí empezó la época de las vacas gordas para las dirigencias de los partidos políticos. Durante la primera década del nuevo siglo se realizó otra reforma con el propósito de utilizar los tiempos del Estado para la propaganda política en el sistema de medios de comunicación electrónicos, de manera que los partidos se ahorraron su principal gasto pero los legisladores se olvidaron de modificar la fórmula, de manera que las prerrogativas disminuyeran de manera proporcional. Hay que exigir que ya se apruebe la reforma para disminuir a la mitad las prerrogativas de los partidos políticos.

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Otro problema que se debe enfrentar de inmediato es el de la descomposición programática e ideológica de los partidos, que se expresa en el intenso trasiego indecoroso de personas entre los partidos, y la celebración de alianzas electorales que no garantizan programas de gobierno consistentes y una operación gubernamental eficiente y eficaz. Todos los partidos sufren una profuna crisis ideologica y de principios. Para empezar a cambiar esa realidad se requiere una renovación y ratificación de los documentos básicos de todos los partidos mediante procesos democráticos convocados para terminar este mismo año. Asimismo, se requiere elevar el umbral de 3% de la votación efectiva para mantener el registro electoral, a por lo menos un 5%. Recordemos que las primeras reformas de nuestra transición contenían un umbral del 1.5% en virtud de que se trataba de pluralizar el sistema incorporando a diversas minorías ideológicas; sin embargo, es un hecho que ya no existen ese tipo de minorías y la reforma que se propone propiciará la incorporación de los ciudadanos a opciones políticas que superen con cierta facilidad el nuevo umbral propuesto. Me parece que el EZLN podría cumplir el requisito de contar con un programa y una ideología diferenciados de los que tienen los partidos existentes, pero hasta hoy, su estrategia política no considera su participación electoral.

Por otra parte, es fundamental que se reconozca que el mecanismo contenido en la Constitución y las leyes electorales para elegir a los integrantes de los distintos órganos de poder público, garantizando la paridad de genero, la incorporación de jóvenes y diversas minorías, ya se volvió muy complejo y solo propicia la centralización de las decisiones. Es fundamental avanzar hacia un sistema parlamentario donde los 500 diputados se elijan por el sistema de representación proporcional directa, en cinco circunscripciones territoriales, donde cada partido registre dos listas de 40 aspirantes, una de mujeres y otra de hombres, y una lista más de 20 aspirantes hombres y mujeres en las que se apliquen las acciones afirmativas en favor de las minorias que deban ser representadas. Las listas deben ser abiertas, esto es, ordenadas por los propios electores mediante la emisión de su voto. Cada elector votará por una persona de cada una de las tres listas de aspirantes.

Por último, pero no menos importante, hay que reformar al INE para que sea más independiente y eficiente. Hay que utilizar la insaculación de los consejeros electorales de entre personas declaradas idoneas por una instancia académica reconocida. Recordemos que la propuesta original presentada para sustituir al IFE fue la de eliminar los órganos estatales y dejar solo una estructura nacional, el INE. Es evidente que los organismos denominados OPLES no han superado las fallas que se mencionaban para justificar su eliminación, siguen siendo instrumentos de los ejecutivos y otros factores de poder locales, además de que con la cada vez mayor concurrencia de los procesos electorales federales con los locales, mantener las dos estructuras se vuelve cada véz más oneroso e innecesario. Asimismo, es importante avanzar de una vez por todas hacia el voto electrónico y a distancia, de manera que nos ahorremos la capacitación reiterada de millones de personas para integrar las mesas directivas de las casillas, así como otros gastos que ya no tendrían razon de existir en el nuevo sistema propuesto.

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