Con toda la furia

Con toda la furia

Dos mujeres, dos. Las dos diametralmente opuestas. Confrontadas socialmente. Comparten un punto en común: habitan un pequeño pueblo donde se cumple la sentencia y el infierno es mayúsculo. Dos mujeres, dos. Comparten otro punto en común: las dos en algún momento de la novela se encuentran desaparecidas. Repitamos la palabra: desaparecidas. Esto es importante porque si algún mexicano nos viniese con el cuento de dos mujeres desaparecidas quizás lo reprenderíamos porque en México la cifra de mujeres desaparecidas alcanza números ignominiosos y macabros.

Pero no en “Con toda la furia” (VR Editoras 2021). Y desde esa perspectiva tenemos que leer la historia que Courtney Summers trae para nosotros. Otro punto para llegarle a esta novela. Está también el ritmo de la prosa de Summers. Exacta. Bien sopesada. Una vez que comienzas la lectura no sueltas la novela hasta llegar al final. Y eso es importante en un mercado editorial, como en el que actualmente se mueve el mercado editorial mexicano, que tiene muchas propuestas, pero pocas lecturas interesantes. Ya se sabe: mucho ruido en la prensa y pocas nueces a la hora de satisfacer a los lectores de novelas. Así el mercado editorial mexicano.

Por eso a mí me atrajo “Con toda la furia”. Desde que recibí el boletín de prensa me interesé porque ya el solo leer la sinopsis de la novela se ve que prometía. Atrapaba. Si se debía a la redacción del boletín de prensa lo ignoro, pero lo cierto es que algo había tras del resumen de la novela.

Y miren que llegué a la autora sin conocer nada de ella. Este es el primer trabajo que leo y la lectura bien vale la pena para seguirle la pista a esta joven autora que nació en Ontario en 1986, por lo que estamos hablando de una generación de escritores demasiado jóvenes que ya se consolidan con propuestas sólidas.

Y no me equivoqué. La lectura de “Con toda la furia” a mí me tomó dos días. Repito: una vez que comienzas la lectura no tan fácil la sueltas. Es el efecto que provoca su prosa y su propuesta temática. Para mí fueron dos días en que me dejé atrapar por una voz narrativa en primera persona que funciona a la perfección y que está construida con toda la coherencia narrativa que exige el empleo de una voz con semejantes características. No es fácil cuando se trabaja con una primera persona en una voz narrativa porque ocurre con mucha frecuencia que el autor se filtra a través del personaje y es en este punto de quiebre donde se echan a perder las propuestas: leemos al autor y no al personaje, por lo que a primera vista se ve la falta de coherencia del autor.  Esto es de suma importancia.

En parte “Con toda la furia” funciona por la voz narrativa: nos ofrece una perspectiva íntima del infierno al que ya me he referido. La voz narrativa es víctima y desde este apartado puede contar la historia: con un ojo crítico hacia todos los personajes que habitan en el pueblo.

Dos mujeres, dos. Bajo circunstancias extrañas las dos mujeres desaparecen. No les voy a contar aquí toda la historia y seré cuidadoso al señalar las características buenas de la novela para no soltarles toda la sopa.

Cada mujer con su propia historia y su propia identidad frente a los otros. Durante toda la novela se desenvuelve el principio de otredad que ya señalaba Octavio Paz: soy porque existes. Y aquí hay una clave de “Con toda la furia”: si partimos de una voz narrativa que funciona a la perfección es porque quien nos cuenta la historia padecerá los hechos de que ella aparezca primero. Porque a partir de este punto el pueblo-infierno se volcará sobre ella, acusándola de ser uno de los motivos por los que no encuentran a la otra chica y deseando que ella no hubiese aparecido y la otra chica sí.

Así se marcan las distinciones sociales en este pueblo. Y es a partir de estas distinciones que la autora construye buena parte del andamiaje narrativo de la novela. Una oposición de claroscuros en personajes que pasan por juzgar a ser sospechosos de las desapariciones hasta que éstas poco a poco se van aclarando en medio de aguas turbias.

Hay una observación extra. “Viólame” es lo que dejan escrito en el abdomen de la chica que sí aparece. A partir de tal leyenda es que se materializa una suerte de espejo moral donde cada uno de los habitantes del pueblo se reflejan para sacar lo peor o lo mejor de sí mismos y para que cada uno de ellos tome partido hacia una u otra chica.

Lo anterior parecería mero accidente dentro de la trama de la novela, sin embargo, no lo es: de ese espejo minúsculo y narrativo del que he hablado, con todo y sus características morales, se desprende otro espejo, este sí mayúsculo, que es el de la sociedad actual.

Quizás esa sea una de las lecciones de la novela aunque ignoro si la autora así se lo propuso. Así mismo, “Viólame” es una provocación tanto para la acción y la moral de los personajes como para el lector, quien deberá tomar partido a favor o en contra de la chica que por circunstancias favorables sí aparece en lugar de la otra. Estamos, sin duda, frente a una muy buena propuesta narrativa de una joven autora que promete.

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