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lunes, 25 octubre, 2021

La pugna Hoyos/Romero (3)

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En el conflicto entre el comerciante Romero y el maestro Hoyos estuvieron involucrados otros vecinos y padres de familia.

Otra de las evidencias que esgrimía don Bartolomé Romero era la de que, estando el hijo de José Manuel Rábago, en la “mesa de paga”, esto es, la de los decentes, se presentó este último ante el maestro haciéndole ver que “por su corta fortuna”, no podía pagar, razón por la cual expulsó a su hijo de la escuela. No paraban ahí los abusos del maestro. A algunos pobres aguadores les obligaba a pagar la cuota de sus hijos con viajes de agua, tal y como sucedió con uno de ellos de nombre Albino. En vista de esto, erigiéndose en abogado de los pobres y de las causas justas, se cuestiona nuestro comerciante, “[…] ¿qué consuelo les queda a los pobres infelices que no tienen conque pagarle?, a que han de ir a aquella escuela, a jugar y aprender más maldades de las que saben, y una poca de solfa (sic) que regularmente ahí se canta, que esta sólo la entienden los que saben a quién se dirige, pues los demás se quedan en ayunas, pues sucede como el cantor de los difuntos que empieza el quierie en la Plazuela de Villareal y el Leysorr lo acaba en la parroquia”.(1) Desconocemos que tipo de música o canciones era el “quierie” y el “Leysorr”, pero encontramos un dato nuevo: en las escuelas de primeras letras de esa época se incluía la enseñanza musical. O bien, se practicaba el canto de algunos coritos como lo acostumbran los maestros contemporáneos para cambiar de actividad, buscando así al descanso o relajamiento de los escolares.

Antes de suplicar que se pusiera remedio a los daños, el declarante concluía su denuncia acusatoria juzgando a Miguel de Hoyos en los siguientes términos: “La intrepidez, soberbia y majestad que acostumbra es bien notoria, vociferando que el Cabildo no tiene autoridad de quitarlo. Desde luego tiene ganada alguna real cédula, que no ha querido manifestar hasta su tiempo…”. (2) Y efectivamente, como pudimos verlo, el maestro Hoyos contaba con el título correspondiente para dirigir la escuela en la que estaba al frente.

Tomada la denuncia de don Bartolomé Romero, el Ayuntamiento procedió a convocar a reunión de Cabildo el 14 de octubre para analizar los cargos que aquel le hacía al maestro de la escuela. Ante la ausencia del teniente Letrado y Asesor Ordinario de la provincia, la sesión estuvo presidida por el alcalde ordinario más antiguo, don Juan Antonio de Perón. (3) Tras deliberar sobre el asunto, los miembros del cabildo, acordaron la averiguación de los puntos acusatorios, procediendo el Sr. presidente del “Ylustre Ayuntamiento” a tomar las correspondientes declaraciones a los sujetos involucrados en el caso.

El primero en ser llamado a declarar ante el Capitán y alcalde Ordinario más Antiguo, fue el vecino don Thomás Corvera, comerciante al igual que Romero, de procedencia española y de edad mayor a los 50 años. Después de cumplido el juramento y hacer la señal de la Santa Cruz, dio su versión de lo que sabía y le constaba. Mencionó que el declarante (Bartolomé Romero) le pagaba al maestro 4 reales semanarios por cada uno de sus tres sobrinos, “deseoso de que lograsen su aprovechamiento”. En su caso, contrariamente a lo esperado, sus sobrinos le informaron que el susodicho maestro en lugar de cumplir con sus deberes, los ponía a sacar agua y los mandaba a hacerle mandados a la calle, motivo por el que se vio obligado a sacarlos de la escuela. (4).

Ese mismo día compareció Joseph Manuel de Rábago, quien, como Corvera, también era español, de 35 años de edad. En su declaración dio la razón a Romero. Agregó que “con el deseo de que su hijo Joseph Manuel lograse aprovechar”, cumplía con el pago del semanario al maestro. Sin embargo, sobre el pasaje al que hace alusión el denunciante, ese día encontrándose en la mesa o pieza de los decentes, le hizo patente su imposibilidad de seguir cumpliendo con la contribución semanal. Ello obligó al maestro a separar a su hijo del grupo de los decentes y enviarlo con los “del común”. Sobre los demás puntos de la acusación del quejoso, no le constan su veracidad debido a que “sólo ha oído decir de público y notorio”. (5)

Referencias de archivo: AHEZ. Archivo Histórico del Estado de Zacatecas

1 AHEZ, “Acusación de Bartolomé Romero contra Miguel de Hoyos, maestro de escuela de primeras letras”, fjs. 2 y 2 v.

2 Ibid., fj.2 v.

3 Además del alcalde Ordinario más Antiguo, participaron en esa reunión Joseph Francisco Castañeda, Pedro Antonio de la Parga, Fausto de Arce, el Lic. Ignacio Cuervo y el Escribano Público del Cabildo, Miguel Alejo Ferrero, op. cit. f. 3.

4 “Acusación de Bartolomé Romero…”. op.cit., fjs. 3 y 3 v.

5 Ibid., fjs. 3. v y 4.

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