El Péndulo | La nueva gobernabilidad a prueba con el conflicto del ISSSTEZAC

El Péndulo | La nueva gobernabilidad a prueba  con el conflicto del ISSSTEZAC

Las semanas recientes han sido el escenario temporal en el que se ha escenificado una lucha intensa alrededor de los problemas del ISSSTEZAC: por un lado distintas autoridades del gobierno del estado y diversos diputados impulsando la aprobación de un dictamen para, de acuerdo con su opinión, garantizar la viabilidad economica del Instituto referido, mientras que en el lado contrario se han venido manifestando sindicatos y asociaciones detrabajadores al servicio del estado de Zacatecas, además de algunos diputados, que afirman que el proyecto de ley carga los costos sobre sus espaldas, no asegura la viabilidad y, para colmo, deja en la oscuridad el tema de la gran corrupción que, por años, sufrió la institución. Después de muchos debates y manifestaciones, la legislatura agotó su mandato ayer sin haber logrado aprobar documento alguno en la materia.

Así las cosas el asunto quedará como parte del rezago legislativo y pronto veremos que deciden los nuevos actores en el poder legislativo y en el ejecutivo. También está por verse como encausan el movimiento los trabajadores, especialmente lo relacionado con la investigación de posibles ilicitos que han venido siendo denunciados por diferentes protagonistas. Por lo pronto, los trabajadores movilizados lograron evitar la aprobación de un documento que, en su opinión, no refleja ni salvaguarda sus intereses. Los distintos momentos del conflicto han permitido distinguir con claridad los efectos de las presiones ejercidas sobre los legisladores, y concluir que las masas movilizadas y atentas sí influyen en las decisiones y acciones gubernamentales.

El tema que estamos tratando también sirve para valorar un asunto poco analizado pero muy importante, que alude a distintos modos de gobernar en tiempos en que se pierde la centralidad estatal en la toma de decisiones. El próximo gobernador y varios de sus voceros o apoyadores han venido hablando de más gobernabilidad o, las más de las veces, de nueva gobernanza, como el modo que adoptará su acción de gobernar. Para esclarecer el escenario recordemos que la gobernabilidad se refiere más a lo que ocurre en los ámbitos del gobierno y del sistema político, mientras la gobernanza se refiere más a las decisiones que surgen de las esferas política, social y económica; gobernabilidad se concentra en mostrar que el gobierno sigue siendo el actor central en la resolución de los problemas públicos, mientras que la gobernanza asume que eso ya no es posible y que se requiere del gobierno como instancia reguladora que armonice los distintos intereses reinantes en la sociedad, ya no más como entidad decisora exclusiva; en aras de gobernabilidad se acusa a las sociedades de “ingobernables”, el concepto de gobernanza traslada esa responsabilidad al gobierno, al considerarlo “incapaz”. En síntesis, gobernabilidad nos remite a la capacidad del gobierno para procesar demandas de la sociedad y darle respuesta oportuna, y gobernanza nos conduce a pensar en la necesaria complementariedad que requiere la capacidad gubernativa, mediante la acción participativa y horizontal de actores políticos, económicos y sociales, en los ámbitos público y privado.

Dicho de otro modo, la gobernabilidad es un modo de gobernar, no forma de gobierno, que implica la utilización de habilidades y prácticas para conseguir legitimidad en términos de resultados específicos, lo que se relaciona con la eficacia de las instituciones, aunque ya son muy pocos los académicos que siguen teniendo al Estado como autoridad suprema que se ejerce verticalmente, sin asumir que la tarea de gobierno debe entenderse más desde el ángulo de la horizontalidad, en correspondencia con la pluralidad y la diversidad de las sociedades complejas, pero reconoce que el modo de gobernar se conecta con las capacidades del sistema de instituciones para evitar que los conflictos estallen, y para atender, procesar y resolver cuestiones puntuales. En síntesis se puede decir que la gobernanza es gobernabilidad más democracia participativa

En conclusión, la nueva gobernanza que viene con el próximo gobierno podría asumir el conflicto alrededor del ISSSTEZAC como una prueba piloto del nuevo modo de gobernar, para lo cual ya tenemos a la vista la pieza más importante: la parte de la sociedad interesada directamente, los trabajadores informados, movilizados y atentos a la discusión pública. Por su parte, bien harían los nuevos legisladores locales y los próximos responsables de las distintas dependencias si se ponen a estudiar a fondo el tema en sí mismo, y las distintas posiciones expresadas hasta la fecha, así como las opiniones y recomendaciones de los técnicos y expertos contratados en distintos momentos.

La nueva gobernanza debe impregnar a las actuaciones de la Auditoría Superior y de la Fiscalía General del estado para atender las demandas de justicia expresadas en todos los tonos. El nuevo modo de gobernar debe tener, como uno de sus propósitos, eliminar los dos grandes vicios: corrupción e impunidad. ■

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