El fuego está ya en casa

El fuego está ya en casa

Apenas hace diez días (diez días al 29 de junio) 15 civiles inocentes fueron cazados en calles de Reynosa por una fracción del Cártel del Golfo. Mientras continúan en Salvatierra las investigaciones alrededor de la ejecución de siete personas que el lunes pasado fueron acribilladas por sicarios del Cártel de Santa Rosa de Lima en un taller de motos –entre estas, dos muchachos de 16 y 17 años.

Y mientras veíamos el fuego que afuera prendía las alarmas en el país, la terrible realidad vivía en dentro de nuestra casa. Zacatecas se convierte también en el escenario de la violencia y la sangre. Hace seis días dos cuerpos sin vida aparecieron colgados en el puente vehicular Arroyo de las Sirenas, en la capital del estado. Dos horas más tarde se determinó que correspondían a dos policías estatales de San Luis Potosí que se hallaban desaparecidos desde el 17 de junio.

En la misma madrugada, vecinos de la colonia Las Flores, de Fresnillo, reportaron que estaban escuchando detonaciones procedentes de un domicilio. Ahí la policía encontró siete cuerpos acribillados. Otras siete personas lograron salvar la vida tras dicho ataque: se trata de dos adultos quienes fingieron su muerte engañando al comando armado, y cinco niñas que presenciaron la masacre.

Días después, murieron 10 personas en un supuesto enfrentamiento entre presuntos delincuentes en San Juan Capistrano, en la sierra de Valparaíso, Zacatecas, dejó un saldo de 18 muertos. En el lugar se encontraron cuerpos calcinados dentro de dos camionetas que fueron incendiadas por el grupo delictivo que se impuso en la balacera y que, antes de reducir a cenizas a sus contrarios, los remató con disparos de armas de fuego para asegurar su muerte.

Zacatecas se debate entre la vida y la muerte, pues la ola de violencia que atravesamos pone en peligro todos los intentos por impulsar el desarrollo en nuestra tierra. La economía caerá, pues quien en su sano juicio invertirá en un estado que es noticia nacional por los muertos en sus calles. El turismo se verá sumamente golpeado.

Tomemos en cuenta, que el impacto de la inseguridad en la economía mexicana en 2020 fue de 4.57 billones de pesos, lo que equivale al 21 por ciento del PIB. Estamos gastando demasiado dinero para enfrentar una batalla que pareciera perdida.

El costo económico de la violencia en México es de 36 mil 893 pesos por persona, casi el triple del salario promedio mensual, y un monto siete veces mayor que el gasto público en salud y más de seis veces mayor que la inversión en educación.

Los mexicanos todos, pareciera que somos espectadores de la muerte que vive a lado y que entra de vez en vez en casa.

Zacatecas figura entre los estados con mayor número de homicidios vinculados con la delincuencia organizada. En 2020 ocupó los primeros lugares en secuestro y el primer lugar nacional en extorsión. Nuestra situación geográfica nos coloca en una posición privilegiada para el paso de la droga que va hacia el norte, por lo cual somos el epicentro de una guerra sangrienta que han emprendido el Cártel del Golfo, el Cártel Jalisco Nueva Generación, el Cártel del Noreste, el Cártel del Pacífico y un remanente de los Zetas conocido como Los Talibanes.

Estamos en la encrucijada, el crimen organizado está librando una guerra para controlar el país y nosotros tenemos que encontrar nuevas formas para detener la ola de violencia que atraviesa el país. No podemos ceder el control del país, pero no podemos cometer los mismos errores de los gobiernos del pasado.

En la 4T entendimos que el fuego no se apaga con fuego, pero es claro que el enfrentar la corrupción y los privilegios del modelo neoliberal, no sólo golpeó a los políticos y empresarios del viejo régimen, sino también a quienes tranzaron con ellos y operaron impunemente durante sus gestiones.

Tenemos que diseñar estrategias que enfrenten la grave situación de muerte, al tiempo que erradicamos la lastimosa pobreza y la falta de oportunidades que son la tierra fértil donde se asienta la fuerza de trabajo del crimen.

Educación, trabajo, oportunidades y justicia sin corrupción y sin privilegios son las herramientas que pacificarán este país, pero es indudable que el trabajo aún es mucho y no podemos detenernos. Zacatecas merece la paz y la vamos a construir, para ello necesitamos el nuevo país que la 4T está construyendo.

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