Hablar del miedo

Hablar del miedo

Hace unos días, El País llamó a Fresnillo la ciudad con más miedo de México. Esto por los resultados de la Encuesta Nacional de Percepción de Seguridad Púbica Urbana (ENSU) de diciembre de 2020, que señalaban que el 95% de los habitantes de Fresnillo no se sienten seguros. Es un impactante llamado de atención a los pendientes que el Gobierno Estatal tiene en el Estado. Es por esto que considero importante hablar más allá del titular, y analizar que nos dice la encuesta. La ENSU como su nombre lo dice mide la percepción, y no la cifra generada en el ministerio público. Le que preocupa es lo sienten las y los mexicanos respecto a su seguridad. Cabe decir que la ENSU se levanta en 70 ciudades. Para Zacatecas las únicas ciudades que se consideran en la percepción de seguridad son la Zona Metropolitana de la Capital y el propio Fresnillo.

La inseguridad captada por la ENSU está enfocada en diferentes conductas, como uso de cajero automático localizado en la vía pública o el uso de transporte público. Para la población de Fresnillo, el 92% manifestó sentirse insegura cuando usa el cajero automático, y 87% cuando acude al banco. De mayor preocupación es que el 90% de las personas de Fresnillo encuestadas creen que la delincuencia seguirá igual de mal o empeorará, mientras que el 83% ha escuchado disparos frecuentes con armas. Estas percepciones particulares, diferentes a las presenciadas en otros focos rojos como Ecatepec, donde se señala el uso de alcohol en calles o inseguridad en el transporte público, parece apuntar a lo señalado por el Municipio: Fresnillo se encuentra en una lucha contra el crimen organizado.

Es necesario tener una acción estatal más coordinada con el Federal, y más enfocada en reforzar a la policía estatal y municipal. Existe una falta de personal policial, así como que este cuente con capacidades y recursos para responder. Este fortalecimiento de capacidades no puede olvidar que el fenómeno de inseguridad siempre tiene una perspectiva de género. En general, las mujeres manifiestan una mayor percepción de inseguridad que los hombres. La propia ENSU señaló en ocasiones pasadas que el 80.5% de las mujeres en México dicen sentirse inseguras en la ciudad en la que viven, mientras que el 70.6% de los hombres declararon sentirse inseguros. Esto es una muestra clara de que las mujeres y los hombres viven, perciben y ejercen la violencia de manera diferente.

Existen delitos que son experimentados en mayor forma por las mujeres, como lo son el acoso personal y la violencia sexual: el doble de mujeres manifiesta experimentar estas conductas a diferencia de los hombres. Por otra parte, las mujeres modifican más ciertas conductas, como no salir a la calle de noche o sin compañía como consecuencia de la percepción de delitos. La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, que desagrega de mejor manera que la ENSU como cambian las conductas de las mujeres, nos dice que las mujeres tienden a dejar de llevar dinero en efectivo, salir de noche, salir a caminar, visitar parientes o amigos, tomar taxi, hacer actividades recreativas o incluso dejan de ir a la escuela por percepciones de inseguridad. Además, perciben una mayor inseguridad al hacer estas actividades que los hombres. Los datos muestran que las mujeres se sienten más inseguras que los hombres en cualquier espacio público. Esta situación ocasiona que las mujeres limiten su movilidad, y se vean obligadas a cambiar las rutas diarias, disminuyan o eviten actividades laborales, educativas, sociales, de entretenimiento, y hasta se vean obligadas a cambiar su vestimenta con el único objetivo de protegerse de la inseguridad. Esto contribuye a la violencia estructural, que impide que las mujeres se desarrollen de forma plena y vivan vidas libres de violencia.

Se sabe que la presencia de las mujeres en la calle por ejemplo tiene correlaciones directas con la percepción de seguridad: entre más mujeres estén afueran, más seguridad se percibe en el lugar. Es por esto que cuando hablamos de políticas públicas, debemos de buscar soluciones integrales que incluyan la mejora de la calidad de vida de toda la población, la acción comunitaria para la prevención del delito y la violencia, una justicia accesible, ágil y eficaz para todos y todas, una educación que se base en valores de convivencia pacífica, en el respeto a la ley, en la tolerancia y en la construcción de cohesión social. Estas son acciones que tienen una perspectiva de género y que contribuyen a crear un Zacatecas más seguro para todas y todos.

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