El momento de ocuparse

El momento de ocuparse

Ya se ha dicho por todas partes. Estos tiempos de pandemia por Covid-19 sacan lo peor y lo mejor de las personas. En algunos se acrecientan los egoísmos, en otros se fortalecen los lazos comunitarios.

Ambas cosas son parte de la condición humana, pero lamentablemente en ambas se ha colado la mezquindad y por momentos hasta la irresponsabilidad criminal.

A veces es más simple que eso: la peligrosa combinación del humano nerviosismo con la sabihondez del aficionado. Fue esto lo que movió a exigir medidas radicales hace diez días, cuando así lo hacían España, Italia o Estados Unidos, quienes se encuentran en otra fase epidemiológica.

Incluso se llamó a “hacer caso a otros presidentes” en un acto que probablemente dado el momento que se vive, justo en esos países habría ameritado sanciones severas por estar incentivando a la desobediencia en una situación de emergencia nacional.

Pero afortunadamente esos llamados son minoritarios y domina la fuerza de la ciencia por encima de la politiquería.

Eso no obliga a la infalibilidad de las medidas que se toman, o que éstas no tengan consecuencias negativas; las tienen y muchas.

De cualquier manera ese balance se hará al final, y si sale bien, no faltará quien, incluso ya desde ahora, regatee el mérito a las autoridades de todos los niveles que actúan unidas. Y si sale mal, habrá más pesca a quienes ya se saborean la boca estando el río tan revuelto.

En tanto ese momento llega, es innegable que el ánimo social requiere saber que se están siguiendo las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud, y que según su propio decir se está actuando bien.

En una situación como esta y un mundo globalizado como en el que vivimos es muy complicado que un gobierno nacional oculte información, sobre todo si es tan amplia la probabilidad de sacar a la luz aquello que se pretenda esconder.

Si a eso sumamos que no se cuenta con el control sobre los medios de comunicación o sobre los gobiernos locales (estados y municipios), eso se complica aún más.

No hay razones más allá de las políticas para la desconfianza.

La Organización Mundial de la Salud (en una muy recomendable entrevista disponible en https://elpais.com/sociedad/2020-03-21/en-mexico-hay-cosas-que-se-estan-haciendo-correctamente-pero-eso-no-significa-que-todo-va-a-salir-bien.html?ssm=whatsapp) y la Organización Panamericana de la Salud ya han explicado lo que se hace bien; México fue el primer país en tener lista la prueba de detección, y tiene capacidad para hacerlo en cada entidad federativa; además se preparó con un mes de antelación, y ha aprendido de los errores de otros.

Pese a la desesperación nerviosa que mostraron algunos, las medidas que comienzan esta semana, y que se tomaron incluso desde el fin pasado llegan de forma oportuna según los especialistas, cuando apenas se está en tres centenas de contagio en un país de 127 millones de habitantes. Muy anticipadamente a lo hecho en España e Italia donde ya las víctimas se contaban por miles.

Esto ha sido ampliamente comunicado a través de varios canales de información oficial. Diariamente, dos veces al día, se realizan conferencias de prensa que se transmiten por redes sociales, y que tienen amplia cobertura.

En ellas, además del conteo diario de los nuevos contagios, se desmontan mitos, se da información útil, y se difunden números de apoyo a la ciudadanía.
Afortunadamente en Zacatecas también se ha reaccionado bien, se ha equilibrado entre la contingencia sanitaria y la serenidad.

Eso domina en todo el país salvo las fantocherías de algunos gobernadores que han priorizado sus afanes protagónicos y los ánimos politiqueros, a la estrategia científica que ha recomendado la Organización Mundial de la Salud y se implementa nacionalmente.

Nada de esto sirve sin la contribución ciudadana, no obstante crece paulatinamente la concientización: los centros de trabajo han flexibilizado sus jornadas, los escolares ya pararon actividades, y el entretenimiento se ha suspendido.

Cada fase requerirá medidas distintas. Podría venir la radicalización de éstas, o bien su flexibilización. Luego será momento de reactivar la economía.

Hoy mientras tanto es momento de la serenidad. De la alerta, pero no de la alarma. De no preocuparse, pero ocuparse. Se necesita de todos, y se necesita jalar al mismo lado. ■

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