La literatura latinoamericana: Voces que recorren el mundo

La literatura latinoamericana: Voces que recorren el mundo

La Gualdra 422 / Literatura

    La buena literatura de verdad, la que nos emociona y nos transporta a otros mundos, la que nos parece más real que la realidad misma es la que está escrita, palabra a palabra, verso a   verso, página a página, con sangre en las sienes, en las manos y en el alma.
Santiago Posteguillo

 

La literatura se ha instaurado en todos los acontecimientos históricos como una estrategia que ha permitido inferir los pensamientos y los sentimientos de los individuos. De esa manera se ha podido comprender que los seres humanos están constituidos de historias que suelen ser alegres, melancólicas, soñadoras, nostálgicas, amorosas, entre otras, y que ayudan a darle sentido al caminar de los sujetos. En palabras de Roberto Bolaño:

Hay una literatura para cuando estás aburrido. Abunda. Hay una literatura para cuando estás calmado. Esta es la mejor literatura, creo yo. También hay una literatura para cuando estás triste. Y hay una literatura para cuando estás alegre. Hay una literatura para cuando estás ávido de conocimiento. Y hay una literatura para cuando estás desesperado. Esta última es la que quisieron hacer Ulises Lima y Belano.[i]

[i] Escritor y poeta chileno, autor, entre otras obras, de Los detectives salvajes y de la novela la póstuma 2666.

La literatura es una herramienta humana; son muchas las definiciones que la han acompañado como una herramienta empleada para la expresión de emociones e ideas que los escritores les ofrecen a sus lectores desde las figuras literarias. Antonio Cándido establece que la literatura son todas las creaciones de toque poético, ficcional y dramático en todos los niveles socioculturales. Es decir, que es un himno de los diferentes campos sociales que determinan el comportamiento de los seres humanos. Cándido afirma también que “La literatura desarrolla en nosotros una cuota de humanidad, en la medida que nos vuelve más comprensivos y abiertos a la naturaleza, a la sociedad y a nuestros semejantes”.[i]  Es también puente de mediaciones entre distintos escenarios políticos, sociales, culturales y económicos, que ayudan a entender el sentir y el pensar de los individuos.

Desde esa dimensión, es necesario abordar el concepto del boom latinoamericano que plantea Ángel Rama, quien dice:

[i] Cándido, A., El derecho a la literatura, Babel Libros, Bogotá, 2013, p 44.

Finalmente, ¿qué es el boom sino la más extraordinaria toma de conciencia por parte del pueblo latinoamericano de una parte de su propia identidad? ¿Qué es esa toma de conciencia sino una importantísima parte de la desalienación? […] En el fondo, todos los que por resentimiento literario (que son muchos) o por una visión con anteojeras de la política de izquierda, califican el boom de maniobra editorial, olvidan que el boom (ya me estoy empezando a cansar de repetirlo) no lo hicieron los editores sino los lectores y, ¿quiénes son los lectores, sino el pueblo de América Latina? Desgraciadamente no todo el pueblo, pero no caigamos en las utopías fáciles.[i]

[i] Rama, A., El boom en perspectivas, Signos Literarios, Bogotá, 2005, p 39.

El boom latinoamericano es el resultado de los lectores quienes contaban los sucesos que ocurrían en América Latina, y finalmente, las editoriales los trascribían para que no se perdiesen en el olvido sino que permanecieran en la historia. Al lado de ello, Rama cuenta que la literatura latinoamericana es el encuentro de hechos históricos, generador de la creación de una nueva narrativa en donde se mezclan polémicamente asuntos políticos que no sólo reflejaban las copias de los modelos europeos, sino el acercamiento a crear y adentrarse en mundos posibles desde la lectura, la escritura, el pensamiento y los contextos cercanos, todo esto con el objetivo de tener una propuesta estética desde América Latina.

La idea es que la literatura latinoamericana presente los diferentes sucesos ocurridos en el continente americano desde sus campos socioculturales, acompañados de medios como la narrativa, la poesía, el teatro, entre otros, que permitirán que las personas adquieran un sentido de identidad. La literatura latinoamericana es un canto a las voces y acciones de sus habitantes en distintos sectores sociales.

Más tarde, aparecen voces como las de José María Vargas Vila, quien estaba prohibido en Colombia y el resto de Hispanoamérica, pero paradójicamente era seguido por estudiantes, obreros, amas de casa, revolucionarios, entre otros, quienes consagraron sus obras como instrumento para la denuncia social. Vargas Vila convertía además al erotismo en una propuesta liberadora que pretende poner al hombre por encima del bien y del mal. Sus textos Ibis, Aura o las violetas, Flor de Fango, La muerte del cóndor, y Alma de lirios, reflejan un universo de contradicciones de los factores sociales en los sujetos que van en búsqueda de esos anhelos o sueños que les ayuden a escapar de esa miseria social o destino trágico. Algunas de esas injusticias sociales se pueden evidenciar en su obra Alma de lirios en la que cuenta:

Ultrajada y dominada sufrió mil violaciones, llorando y defendiéndose, como una gata salvaje, con los dientes y las uñas. Y en el silencio del llano murió el grito de su virginidad asesinada. Nunca olvidaré la terrible mirada de sus ojos, el gesto desesperado de sus brazos, su grito de maldición cuando ya profanada, se escapó llorosa y triste.[i]

[i] Vargas Vila, J. M., El alma de los lirios, México, 1910, pp. 34-94.

El anterior fragmento posiciona las tragedias sociales que evidenciaba Vargas Vila y al mismo tiempo, la postura de las mujeres humildes, sinónimo de luchas constantes en un mundo carente de derechos. En medio de todas esas denuncias sociales instaura su concepción del amor afirmando que:

El amor tal como yo lo concibo y lo siento, el amor de los sentidos, es decir: la sexualidad. El amor cerebral no es sino la sexualidad consciente, refinada y reflexiva. El amor sentimental es una aberración, cuando no una monstruosidad. La ley suprema del amor es el instinto. El sexo es todo el amor, fuera de él no hay sino la extravagancia, la perversión y lo monstruoso. El deseo es el alma del amor. Así amo yo. Es la exasperación de mi deseo sexual, lo que forma el fondo de mi amor. Así he amado siempre… Así en una crisis de fiebre animal indomable en una desesperación del instinto, que me llevaría a las peores extravagancias y aún a los peores crímenes… Todo lo que tiende a espiritualizar el amor, no hace sino deformarlo. Todo amor es una sed de posesión. El acto, he ahí el principio y fin del amor, el amor mismo.

Lo cierto es que el amor no es sinónimo de sentimentalismo, es una reflexión profunda que va acompañada de una sexualidad consciente de ese ser y estar del individuo. En esa misma línea de los exiliados, aparecen voces como la de la escritora Isabel Allende, quien en 1982 con una simple carta que le escribió a su abuelo consagro su ópera prima La casa de los espíritus;[i] permeada del maravilloso realismo mágico se postuló como una de las escritoras más importantes del post- boom latinoamericano. Además, ha sido encasillada en la Novísima Literatura o de la posmodernidad que realiza un despliegue sobre la literatura femenina; las mujeres en la literatura de Allende tienen un papel esencial en los ejes familiares y socioculturales que desarrollan su historia en obras como: Cuentos de Eva Luna, Afrodita, El cuaderno de Maya, y La casa de los espíritus

[i] Allende, I., La casa de los espíritus, Editorial Oveja Negra, México, 1987.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Para finalizar, hago una sencilla invitación a seguir explorando el abanico maravilloso de la literatura latinoamericana desde las voces como la de José María Vargas Vila e Isabel Allende, entre otros, quienes han logrado consagrar los sentimientos y los pensamientos de sujetos con posturas críticas y propositivas, que reflejan los comportamientos desde los sectores sociales, políticos, económicos y culturales, que determinan una nación y el mundo. Un continente que está más allá de descalificaciones bárbaras y con muchas historias que contar.

 

 

* Escritora colombiana.

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_422

 

 

 

 

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