¿En realidad hay preocupación por el crecimiento potencial de la economía?

¿En realidad hay preocupación por el crecimiento potencial de la economía?

El 22 de mayo se celebró el Foro, “Impulsando el potencial económico de México: Una nueva visión para la inversión y el desarrollo económico”, donde participaron diversos funcionarios públicos. El secretario de la SHCP señaló entre otras cosas que “las finanzas públicas están muy sanas”, que “la economía nacional cuenta con buenos fundamentos macroeconómicos, característica reconocida por todos los organismos internacionales” y añadió que “los ejes rectores de la actual política económica son austeridad, honestidad y combate a la corrupción”. El problema de tales declaraciones, es que no tienen nada que ver con el impulso al crecimiento potencial de la economía, sino por el contrario, esas finanzas públicas sanas, atentan sobre ello.

La preocupación de la SHCP es la misma que dicha Secretaría ha tenido desde el gobierno de Salinas de Gortari: tener “buenos fundamentos macroeconómicos”. Ello ha estado dirigido a ser bien vistos por los organismos financieros internacionales y el capital financiero, para que el capital fluya al país y para seguir teniendo acceso a los mercados financieros internacionales. El discurso del actual secretario de Hacienda, no se diferencia en nada al discurso que Pedro Aspe tenía en los años noventa, ni a los demás secretarios de Hacienda del modelo neoliberal. Se continúa defendiendo la autonomía del banco central, la austeridad fiscal, la estabilidad del tipo de cambio, como el libre movimiento de mercancías y capitales y la desregulación del sector financiero, que caracterizan a dicho modelo.

Tales políticas han favorecido al sector bancario-financiero (que gana aquí lo que no gana en su país de origen),como a las empresas transnacionales y al gran capital que ha pasado a tener un gran control de nuestros sectores estratégicos y de la infraestructura del país.
Los perdedores de dichas políticas, ha sido gran parte del sector productivo nacional (agrícola y manufacturero) que ha sido desplazado por las importaciones, y ha sido afectado por las altas tasas de interés, por la apreciación de la moneda nacional, como por la contracción del mercado interno, derivado de los recortes presupuestales. Ello ha frenado el crecimiento económico nacional, como la generación de empleo formal, ha reducido salarios y acentuado la desigualdad del ingreso y la riqueza.

Después de haber crecido al 6.4% promedio anual desde fines de los años treinta, hasta 1981, gracias a que el eje de la política económica no era la austeridad, sino el gobierno tenía el control de la moneda y trabajaba con política monetaria y fiscal a favor del crecimiento, se ha pasado a privilegiar desde los años ochenta, las políticas neoliberales antes señaladas que nos han llevado a crecer al 2.4% promedio anual desde 1983 a la fecha, pero en los últimos 10 años se crece al 2.1% promedio anual, evidenciando que el crecimiento potencial de la economía es cada vez menos. Y con los actuales recortes potenciales vamos a la recesión económica. Hay que recordar que el crecimiento potencial de una economía es aquel que permite crecimiento sin inflación. Al reducirse el crecimiento potencial, disminuye a su vez la capacidad para generar empleo, como de incrementar salarios y el bienestar de la población.

La apuesta al crecimiento económico que sigue reiterando el Presidente de la República, no tiene sustento alguno. La semana pasada dijo que “tenemos fortaleza en nuestra moneda… el peso se aparecia más que otras monedas en el mundo”. Si el peso está fuerte, es por que México tiene la tasa de interés más alta de la OCDE y ello ha atraído mucho capital financiero, lo que ha abaratado al dólar. Ello abarata a su vez las importaciones y coloca en desventaja competitiva a la producción nacional frente a las importaciones, por lo que pasamos a crecer menos. A su vez, el peso fuerte encarece el precio de los productos nacionales en el extranjero, lo que actúa en detrimento de las exportaciones, por lo que se incrementa el déficit de comercio exterior, lo que frena el crecimiento económico y nos hace depender mas de la entrada de capitales. Además, hay que considerar el impacto negativo que el alza de la tasa de interés, tiene sobre las finanzas públicas y privadas, como sobre la inversión y el crecimiento económico. La fortaleza de una economía no la da su moneda, sino el desarrollo de sus fuerzas productivas, las menores presiones sobre el sector externo y la generación de empleos bien remunerados y el problema es que la política monetaria de alta tasa de interés y la política de austeridad fiscal, de fuertes recortes presupuestales, atenta sobre ello.

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