El modelo neoliberal ha impulsado la cultura de masas y las sensaciones bajas

El modelo neoliberal ha impulsado la  cultura de masas y las sensaciones bajas

■ Analiza Salvador Pintor Rodríguez evolución del Festival Cultural a 30 años de existencia

La implementación del neoliberalismo en México trajo consigo un cambio drástico en las políticas culturales. Mientras que el liberalismo se manifestó siempre por medio del arte, utilizándolo al modo en que fue concebido por la filosofía burguesa europea, es decir, con la función social de estratificar, el neoliberalismo en cambio, ha impulsado la cultura de masas, que acude a las emociones “sentimentaloides y las sensaciones bajas” de la población, para entretenerla y aun enajenarla, expuso Salvador Pintor Rodríguez, integrante de Ciudadanos en Defensa del Patrimonio Histórico, agrupación que se integra a la Red de Organizaciones Ciudadanas en Defensa del Centro Histórico.

La frase “pan y circo” que nació con los romanos, ha sido reutilizada por el poder a través de los siglos porque sabe que es efectiva. Así el regreso del “nuevo PRI” y su ideología populista, ahora encabezada por jóvenes formados en universidades extranjeras o privadas, busca que la gente caiga en lo más bajo de la conciencia social y el conocimiento, dijo.

Este es el tipo de política cultural que impulsa, entre otros, el Instituto Zacatecano de Cultura “Ramón López Velarde”, sostuvo.

Así, Salvador Pintor hizo lectura de la evolución del Festival Cultural Zacatecas, sumándose a la polémica reciente respecto a los contenidos de este evento que cumplió en su reciente emisión, 30 años de existencia.

Cuando nació el FCZ, entonces como Semana Cultural con Genaro Borrego Estrada, “hay que recordar que gobernaba el PRI dinosáurico y todavía con la mentalidad de usar el arte para estratificar a las sociedades: Tú pueblo jodido allá y nosotros acá”.

Esa mentalidad equiparaba también a la cultura con el arte, aunque este último, acota, es apenas una pequeña parte y menor en importancia que la ciencia, por ejemplo.

Las primeras manifestaciones artísticas involucradas en el evento eran elitistas, audiciones en el Teatro Fernando Calderón de música de cámara o jazz, “procuraban traer un cierto tipo de espectáculos para gente conocedora”.

Pero los gobiernos posteriores, empiezan a traerse espectáculos de masas, con figuras o grupos promovidos por Televisa, que entre sus mensajes suman, por ejemplo, el machismo o la denigración de la mujer o del mismo ser humano, mismos que pretenden validarse como política pública de promoción y difusión de la cultura.

“No es más que la manifestación del neoliberalismo que quiere que la gente caiga en lo más bajo de la conciencia social y el conocimiento. Es un concepto filosófico que le quieren meter a la población. Y al hacerlo en festivales culturales toma una validez más radical”.

Hay en las manifestaciones culturales dos líneas que ejemplificó en la aplicación de la tecnología. Un uso que sirve para la superación de la raza humana y otro que tiene la capacidad de destruirla. De igual forma ocurre con otros aspectos de la cultura como la ideología, y en la que se involucra el arte.

“Una cosa es que alguien como tú, como ser humano de manera individual, hagas una propuesta como artista que pueda ser destructiva para mucha gente, pero es optativa para quien la quiera tomar o no”.

Un cantante puede denostar y usar un lenguaje peyorativo o puede haber un Kafka o un Julio Cortázar, que serán leídos por quienes quieran hacerlo o los entiendan, “eso no importa porque es parte de la cultura en general, pero el Estado tiene obligaciones que no le dan derecho a presentar esto o lo otro, sino aquello que ayude a la superación de la población, a su felicidad y mejor divertimento, esa es la función del Instituto Zacatecano de Cultura, que ellos no entienden”.

Todo existe y debe existir como opción, “nosotros no somos jueces ni somos el Vaticano” pero el Estado y el gobierno, a través del IZC, “tienen la obligación de escoger lo que va en provecho de la sociedad, no en provecho de unos cuántos, ni para enajenar o mucho menos sublimar los más bajos instintos”.

Al respecto citó a Jorge Plejánov y su crítica a quienes sostenían el concepto del “arte por el arte”, que es como hablar dijo, de la ciencia por la ciencia, el deporte por el deporte o el dinero por el dinero. Y agregó refiriéndose ahora a Nikolai Chernichevski que todo lo que haga el ser humano debe ser en su provecho, “si no es una vana y ociosa acción”.

“Entonces todo lo que haga el Instituto de Cultura tiene que ser en provecho de la sociedad y esto vaya, para hacer una de las más fuertes críticas”.

La cultura es un proceso humano que busca el mejoramiento de la sociedad y la persona, “después pueden obtenerse beneficios económico o políticos, etc.”, pero la promoción y difusión de la cultura busca el provecho de ser humano, “esa es su raíz y su esencia”, expuso.

Por ello no es función de un Instituto de Cultura proponer contenidos pensando en la promoción turística de la ciudad y tampoco “hacer la cultura” o “producirla”, pues esto último lo hace el pueblo. Es necesario que éste retome sus fiestas, juegos, tradiciones y costumbres, e importante que se diga esto, porque el gobierno sólo es un administrador que debe promover, difundir y apoyar “la cultura de nosotros los zacatecanos”.

Esto es distinto a lo que se ha hecho también, proponer como contenidos para el FCZ espectáculos y “grupitos” al gusto del gobernante, sus familiares o amigos, con pretexto de su capacidad de atracción turística.

“Si difusión o promoción cultural tuviera que hacerse en función de turismo entonces que la contratación de espectáculos pase a ser parte de la Secretaría de Turismo y que el IZC no tenga nada que ver”.

Para que esto que denuncia en su crítica al IZC y sus políticas respecto al Festival Cultural Zacatecas sea posible, dijo, se requiere que los directivos sean ignorantes pero también corruptos.

“Porque si bien dentro de sus conocimientos pueden tener algo de conciencia de que sí está mal esto, la corrupción termina con este poco de conocimiento, porque ellos saben que tienen que hacer lo que su jefe les dice, el que los pone, el gobernador en turno”.

En este escenario también los centros de educación superior públicos y privados tienen responsabilidad, sea la Universidad Autónoma de Zacatecas, el Tecnológico de Zacatecas o el de Monterrey, “que no hacen nada, no hacen declaraciones ni nada”. Pero también los medios de comunicación públicos y las empresas privadas que mediante sus “periodistas dizque especializados en periodismo cultural” ensalzan el culto a la personalidad, tanto de quienes gobiernan como de los artistas.

Los efectos de todo esto son tratos no transparentes en la contratación de artistas y servicios diversos en torno a la promoción y difusión de la cultura, y asimismo elecciones opacas respecto de las propuestas ofrecidas a la población.

“Nunca sabemos si en realidad cuestan lo que se paga, no sabemos en qué condiciones se dan esos contratos”.

Las exposiciones en los museos, citó el caso de las presentadas en el Manuel Felguérez o el Antiguo Templo de San Agustín, “te das cuenta que hay obras que no tienen nada que ver con el arte. Entonces tú dices, no puede ser, ¿quién dice qué se expone y qué no?, ¿cuál es su nivel de conocimiento para saber si una obra tiene contenido plástico o estético?”.

 

Estas decisiones deben transparentarse para que no haya dudas al respecto, “porque esto le da permiso a que entre mucha gente farsante, mucho fraude al medio artístico, sólo por subordinar el contenido de su obra, su pensamiento, a cambio de dádivas o becas”.

En los momentos críticos que vive el país y Zacatecas y dado que los políticos actualmente “en la palestra de las elecciones” no representan opción alguna para hacer cambios, tampoco en el ámbito de la cultura, dijo, “es urgente que nosotros los ciudadanos nos convoquemos a hacer debates”, pero en las plazas públicas, “o si un medio se atreve, que invite a todas las partes”.

Quienes se han sumado al análisis tanto de las políticas públicas en materia de cultura respecto del FCZ, debieran participar en dilucidar qué es cultura.

“Que se sepa qué es la cultura elitista, la de masas y la antropológica, la de los pueblos”, pues en este momento, sostuvo, el concepto cultura se ha devaluado tanto como los de libertad y justicia, “todas esas palabras tan hermosas deben volver a tener un sentido para la sociedad”.

Debe exponerse por tanto, cuál es su función y cuál la del IZC, y que el organismo “mande a su mejor hombre o mujer” a debatir de manera que se exponga públicamente, “la corrupción que hay en el Instituto y cómo se ha falseado, corrompido y degenerado desde allí el concepto de cultura”.

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