La pobreza ha sido, durante décadas, la herida más profunda de nuestras sociedades. El mundo suele mirar hacia Asia para encontrar ejemplos de cómo revertirla: China, que desde finales de los años setenta logró que más de 800 millones de personas dejaran atrás la pobreza extrema, o India, que entre 2005 y 2021 redujo su pobreza multidimensional en 415 millones de habitantes. Estos casos representan transformaciones históricas de gran magnitud.
En este escenario, lo sucedido en México durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador merece especial atención. Según cifras del INEGI, 13.4 millones de personas salieron de la pobreza multidimensional entre 2018 y 2024, mientras que 15.8 millones dejaron de ser pobres por ingresos. Solo en los dos últimos años de ese periodo, 8.3 millones de mexicanas y mexicanos mejoraron sus condiciones de vida. Se trata de una de las reducciones más importantes de la historia contemporánea de América Latina, resultado de una política de bienestar que tuvo como eje los aumentos sustanciales al salario mínimo, la entrega de apoyos directos sin intermediarios, la pensión universal para adultos mayores, las becas educativas y programas productivos como Sembrando Vida. La lógica fue sencilla y contundente: primero los pobres.
Zacatecas no ha sido ajeno a este proceso. Miles de familias en el estado son hoy beneficiarias directas de los programas federales, pero al mismo tiempo la administración estatal ha impulsado medidas que complementan y refuerzan estos esfuerzos. A través del programa Educación para el Bienestar, en el ciclo escolar 2024–2025 se distribuyeron 267 mil 248 paquetes de útiles y mochilas en dos mil 907 escuelas públicas, además de apoyos canalizados para uniformes escolares. En el terreno de la inclusión social, desde 2022 se universalizó la pensión para personas con discapacidad gracias al convenio entre el gobierno federal y el estatal, lo que permite que 35 mil 537 zacatecanas y zacatecanos reciban este apoyo de manera permanente. Y en materia alimentaria, el programa Corazón Contento ha estado presente en la mayoría de los municipios del estado, beneficiando a más de 35 mil familias, con entregas encabezadas directamente por el gobernador David Monreal en las comunidades de Tetillas, Anastacio Hinojosa, Las Piedras y Progreso, así como en El Fuerte, todas en el municipio de Río Grande.
Hoy, Zacatecas no solo participa de la reducción de la pobreza, sino que también se ha convertido en un referente nacional en materia de seguridad. Datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública lo colocan como el tercer estado con menor número de homicidios dolosos en todo el país, solo detrás de Yucatán y Coahuila. A ello se suma una reducción histórica del 67.9 por ciento en homicidios respecto a 2021, así como el avance de diez posiciones en el Índice de Paz. Este cambio de rumbo ha permitido que los esfuerzos sociales encuentren un terreno más fértil para transformar vidas.
La combinación de apoyos federales, programas estatales y un entorno de mayor tranquilidad confirma que la pobreza no es un destino marcado: es una condición que puede superarse cuando se pone al ser humano en el centro. El humanismo mexicano y las políticas de la Cuarta Transformación han demostrado que son el camino correcto para abrir esperanza, justicia y dignidad en cada rincón del país.



