El 14 de enero de 1964 el Consejo Directivo reunido en el salón de actos de la Escuela de Derecho del Instituto de Ciencias Autónomo de Zacatecas (ICAZ), de conformidad con lo dispuesto por el artículo noveno de la Ley Orgánica y el veintiséis de los Estatutos vigentes, designó como Rector para el periodo 1964 – 1968 al Lic. José Abraham Torres Viramontes. Después de agradecer a los consejeros por declararlo nuevamente Rector, solicitó que le informaran sobre los errores cometidos en la gestión recién concluida, ya que el factor humano desgraciadamente en ocasiones lo hacía actuar equivocadamente.
Enfatizó que los directores de las escuelas tendrían que poner más empeño en su trabajo, mostrando necesariamente un carácter más universitario, a la Institución que los había moldeado, deseando que en el futuro las escuelas actuaran con mayor independencia y responsabilidad. Se dirigió a los consejeros alumnos para manifestarles que el esfuerzo realizado era en beneficio exclusivo de ellos, conminándolos a seguir en su empeño de ascendente prosperidad y de eficiencia en sus estudios evitando mayores problemas. Finalmente invitó a seguir trabajando con la mayor cordialidad a los integrantes del Consejo Directivo.
En su intervención el Lic. Uriel Márquez Valerio después de felicitar al recién electo Rector del Instituto, exhortó a los consejeros a trabajar de una manera más amplia, con el objeto de darle al Colegio un carácter más institucional. Precisó que los directores de escuela gozaban de mayor independencia y responsabilidad, que se informara a cada uno de los maestros las tareas que debía realizar, sus facultades, sus atribuciones y sus obligaciones.
El 30 de noviembre de 1965 el Rector del Instituto con el objetivo de incrementar el patrimonio del Instituto, lo que en su opinión era muy necesario por las necesidades cada vez mayores del plantel, notificó a los integrantes del Consejo Directivo, sobre la existencia en Zacatecas de un terreno que se denominaba “La Jabonera”, el cual se ofreció en venta al Instituto, para que se fraccionara y se ofreciera a la venta a particulares, con la condición de que el Instituto asumiera los gastos de la escritura correspondiente y desde luego los gastos de urbanización.
El Rector reflexionó que el ofrecimiento le parecía ventajoso para el Instituto, en virtud de que el terreno estaba a la venta a razón de 1.50 a 2.00 pesos por metro cuadrado. El Instituto podía venderlo y descontando los gastos habría un beneficio económico para la Institución, en la inteligencia de que el terreno se pagaría hasta en tanto no se vendiera ya urbanizado. Al respecto el Dr. Rubén Acevedo estimó un promedio de 8.50 a 10.00 pesos por metro cuadrado para el financiamiento, el Ing. Charles J. Veale expresó que eso representaría un desembolso directo para la Institución, el Rector aclaró que parte de ese desembolso directo sería para el pago de los impuestos de compra-venta correspondiente, que incluso ya se habían calculado los gastos de drenaje y urbanización, lo que le daría una plusvalía al terreno; que dicho terreno se encontraba en la colonia Lete en las Lomas de San Fernando. El Dr. Enrique Arguelles Robles manifestó que con la adquisición del terreno la Institución no perdería, que por el contrario ganaría.
Se sometió a votación la adquisición del terreno, acordando que se realice la compra, previa la conformación de un patronato que vigile el proceso, así como del patrimonio del ICAZ desde el punto de vista financiero. El Rector expresó a los consejeros que la falta de casas habitación en Zacatecas era un problema que lesionaba los intereses del Instituto, en relación con su crecimiento, ya que había aumentado el número de alumnos foráneos y tal problema los afectaba. Ante la falta de vivienda asequible y disponible se habían visto obligados a trasladarse a otras ciudades o estados de la República para continuar sus estudios.
En ese contexto se mencionó que el padre de un estudiante de la Escuela de Medicina Veterinaria había solicitado a la Rectoría un terreno anexo a las instalaciones de la escuela, ubicado en la Av. López Velarde, con el propósito de construir en tres meses seis habitaciones para estudiantes y que desde luego dicha solicitud involucraría un contrato de compra-venta. Que consideraba inconveniente incluir en los terrenos del Instituto una propiedad particular.
Al respecto el Dr. Jesús Pérez Carranco opinó que de autorizarse, se resolvería el problema de doce alumnos (cuando mucho) y que en cambio el dueño del terreno se podría aprovechar de esa circunstancia para realizar negocios lesivos para el Instituto. El Dr. Acevedo consideraba que se autorizarse la solicitud con posterioridad podría resultar más oneroso, porque con el crecimiento del ICAZ podrían necesitarse dichos terrenos. El Dr. Arguelles Robles preguntó qué si había alguna manera de que el Instituto (si se autorizaba la solicitud) no perdiera los terreros, dado que sería mal visto por la parte oficial que después de que se donaba un terrero al Instituto, este vendiera una parte a un particular. El Rector Torres Viramontes respondió que en tal caso sería conveniente un usufructo por diez años, al término de los cuales pasaría automáticamente dicha propiedad al Instituto, es aprobado por unanimidad, se acordó responder de tal manera la solicitud por el Rector y que en la siguiente sesión informara sobre el particular.
Durante el mismo año la Universidad Nacional y algunas Embajadas de países acreditados en México, ofrecieron al ICAZ becas para Maestría por diez meses con un monto de mil 500 pesos más viáticos. El Rector solicitó al Consejo la autorización para escoger alumnos recién egresados para que se beneficiaran con las becas, con la obligación de posteriormente responder a la misma, como maestros en el Instituto, y que tal maestría tendría la calidad de adjunto, para resolver el problema que se suscitaría con los maestros titulares y que por lo tanto sería conveniente la creación de la categoría de Maestro Adjunto y que estos aprovecharan las becas.
Al respecto el Dr. Acevedo opinó que sería favorable la creación de maestro adjunto y que se instaurara la categoría por oposición, apoyando la proposición del Dr. Acevedo, el Dr. Arguelles Robles argumentó que el Instituto necesitaba renovarse y que el maestro “antiguo” no tendría porque ofenderse si era remplazado por un maestro “nuevo” y que como existían muchos grupos, el maestro “antiguo” tendría a su cargo algunos grupos. El Consejo Directivo aprobó la aceptación de las becas y reglamentar la creación de la categoría de maestro adjunto.
¡Cuánto falta conocer sobre nuestra Máxima Casa de Estudios!
Esta ignorancia es la que ha permitido que se le menosprecie o que se tergiverse su historia para satisfacer vanidades personales o intereses de grupos, ante la actitud indiferente de la comunidad universitaria.
Se parte de la Unidad Académica de Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia (LUMAT). Informes:
http://lumat.uaz.edu.mx/; https://www.facebook.com/LUMAT.UAZ;
https://twitter.com/LumatUaz.
1Docente Investigador de la Unidad Académica de Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia. LUMAT



