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martes, 16 julio, 2024
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Los partidos sin identidad

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Por: LUCÍA MEDINA SUÁREZ DEL REAL •

Descansa en paz el partido de la Revolución Democrática (PRD). Ha muerto o está por hacerlo porque en ninguna de las elecciones federales del pasado 2 de junio logró el 3 por ciento que la ley exige para conservar su registro. 

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¡Una pena! El partido que ganó la elección presidencial en 2006, que fue la voz de la resistencia al Fobaproa, que costó vidas a centenares de militantes, hoy está en la antesala de su liquidación. 

A pesar de su actuar reciente, no puede dejar de doler. Se trata del partido que conservaba como herencia el registro del Partido Comunista, y que constituyó, por muchos años, la vía electoral de quienes pensaban que el camino estaba a la izquierda y que era necesariamente pacífico. 

Hoy de eso poco queda. De sus fundadores y figuras emblemáticas no resta nadie. Hace mucho que lo abandonaron sus ex candidatos presidenciales Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador y también se alejaron Porfirio Muñoz Ledo y Ifigenia Martínez, Alejandro Encinas y hasta Amalia García.

Tampoco queda mucho de las causas que lo fundaron. 

Ya no es, al menos en el imaginario colectivo, el partido que defendería la soberanía energética, que se opone a los transgénicos, que representa los intereses campesinos, etcétera. 

En ese estado de cosas era difícil de imaginar qué electorado estaba dispuesto a votar por esa opción política, sobre todo si tenía por abanderada una candidatura que poco reflejaba sus ideales. 

Así las cosas, al PRD lo alcanza en este 2024 un destino que se dibujó desde el 2008 cuando llegó a su dirigencia nacional Jesús Ortega por encima de Alejandro Encinas, en una decisión de un tribunal electoral después de una elección que deja muchas sospechas de fraude.

Luego se aceleró el paso a la catástrofe en 2012 cuando se firmó el pacto por México y renunció a su militancia, entre otros, López Obrador, y así lo hicieron muchos más que ya no se sintieron representados por un partido que había diluido su esencia con los de aquellos que representaban lo contrario. 

Desde entonces, paulatinamente, habían perdido electores y posiciones. 

En ruta similar parece encontrarse el Partido Revolucionario Institucional que algunos consideran que bien podría llamarse partido lagunero porque su fuerza electoral se concentra en una región muy específica y que gobernará los próximos meses menos electores que Movimiento Ciudadano.

El PRI también se desdibuja y permite poco a poco que se le identifique con la plataforma y los valores que tradicionalmente se asocian con Acción Nacional, dejando así a sus potenciales simpatizantes sin motivación alguna para votarlos, toda vez que de compartir sus ideas tienen la opción blanquiazul con la ventaja de tener menos escándalos de corrupción que el partido tricolor.

Pareciera pues que tenemos a dos de los otrora más grandes partidos políticos en una crisis de identidad décadas después de haberse fundado.

Solo el Partido Acción Nacional y Morena parecieran lograr generar una impresión relativamente clara de qué es lo que se podría esperar de ellos y por eso quizá fueron cada cual el corazón de sus coaliciones. 

Ante esta circunstancia y poniendo las barbas a remojar luego de lo sucedido al PRD, toca a los partidos preguntarse qué espera de ellos el votante ahora que atrás quedaron los tiempos en los que el anulismo fue la alternativa ante el asco que producía la realidad política nacional y quedaron también muy lejos la ilusión de que los candidatos independientes fueran la solución a un sistema de partidos profundamente corrupto y podrido.

Durante los últimos meses se dijo hasta el cansancio que no había posibilidad de triunfo para los partidos que postulaban a Xóchitl Gálvez porque no habían logrado construir un proyecto de gobierno que le dijera a la gente qué se le ofrecía como alternativa a la cuenta transformación. 

Para la elección pasada era ya muy tarde, pero hoy es el momento de replanteárselo de cara al futuro, de lo contrario se irán apagando lentamente como sucedió con el partido del Sol Azteca. 

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