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lunes, 15 julio, 2024
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La Paradoja

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Por: Marco Vinicio Flores Guerrero • admin-zenda • Admin •

En días pasados, Enrique Ochoa Reza ocupó la vacante que dejó Manlio Fabio Beltrones Rivera en la dirigencia nacional del PRI, sin duda un vacío no fácil de llenar, primero porque Manlio es un hombre de gran estatura política que se ha caracterizado por adaptarse rápidamente a la realidad política nacional de las últimas tres décadas, como gobernador de Sonora cuando el PRI era hegemonía, fue Legislador de oposición en el Congreso de la Unión mientras el PAN gobernó y ahora que el PRI gobierna nuevamente fue un activo importante para que las reformas del Presidente Peña se cristalizaran en la Cámara de Diputados, un hombre de mucha experiencia acumulada; y segundo porque el descrédito de los partidos deja en claro la crisis de representatividad que vivimos en nuestro país, y si bien los partidos políticos siguen siendo el principal vehículo para obtener el control del gobierno en una democracia, la legitimidad parece ser un propósito inalcanzable mientras no vivan un renacimiento y mejoren su eficacia, su capacidad de inspirar, estimular y movilizar a la gente.

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El discurso de Enrique Ochoa en su toma de protesta me pareció muy adecuado a la realidad, habló de abrir las puertas del partido, abrir el espacio a la crítica y a la autocrítica, de las acusaciones de corrupción que dañan a la sociedad, lastiman al partido, a sus militantes y simpatizantes, de limpiar la casa, habló de lo que desde hace mucho tiempo quería escuchar.

Aplaudo con agrado esa visión, el PRI tiene que abrirse a la sociedad civil, se tiene que abrir a los jóvenes y a toda la comunidad participando en la solución de la problemática que plantea y molesta a todos; llegó la hora de la reforma moral del Estado mexicano, no hay tiempo que perder, esto es ya impostergable.

Es lamentable la generación de jóvenes extraviada, quienes al no encontrar oportunidades de desarrollo terminan despreciando por completo la política o canalizando su energía a través de organizaciones monotemáticas o incluso grupos radicales o anárquicos que poco aportan a las soluciones prácticas que se necesitan.

Esta nueva etapa que inicia, se deben preparar jóvenes con visión, formar nuevos militantes, con más agilidad, más innovadores, que propongan  ideas más inspiradoras, despierten sentimientos de ilusión en segmentos más amplios de la sociedad; en pocas palabras, deben ser capaces de reclutar a miembros más allá de su base estrecha y tradicional de activistas reclacitrantes.

Se requiere un partido moderno y más democrático, que estimule y facilite la participación, que contribuya a restablecer la confianza en el partido y nuestro sistema político, el PRI se debe convertir en un laboratorio eficaz de innovación política, que explore los mejores caminos de intermediación social que realmente construya puentes sólidos de interlocución con la gente.

En teoría el Estado es el eje conductor de la sociedad, pero la realidad social alcanzó al Estado y lo dejó atrás, las Instituciones del Estado han perdido eficacia porque faltan los innovadores y atrevidos, y esos se deben formar en los partidos.

Ahora se presentan estas Grandes PARADOJAS, que debemos atender.

Los partidos políticos son el principal vehículo para obtener el control del gobierno, pero la ciudadanía no confía, ¿son un mal necesario?

Hay inmovilismo y decadencia, por miedo al cambio en casi todos los partidos, pese a que las lecturas nos indican la urgencia hacer las cosas diferentes son escasos los incentivos para formarse en política o ejercer un liderazgo social.

Para conservar el poder, legitimidad y autoridad, hay que servir, no servirse, invertir la pirámide para que en lugar de quedar bien con las cúpulas del poder, se procure quedar bien con la base social, donde de verdad hay mucho trabajo por hacer, mucha confianza por conquistar. La mejor forma de quedar bien con cúpulas de poder, ahora será garantizando vigencia en el territorio.

A todo ello, surgen los cuestionamientos, ¿los partidos que vencieron al PRI en el pasado proceso electoral, lo hicieron por que ya se reformaron y están adaptados a la nueva realidad, o sólo por el voto de castigo a los gobernantes en turno? ¿Su propuesta política fue mejor? ¿Harán mejor papel que los que vencieron? No lo creo así.

El mensaje esperanzador de Enrique Ochoa Reza, sonó muy bien, ahora se requiere instrumentar mecanismos para restablecer la confianza, encontrar nuevas vías para que los ciudadanos comunes y corrientes puedan participar de verdad en el proceso político y crear nuevos mecanismos de gobernanza real.

Bienvenido a esta nueva etapa, ojalá que así sea, y que más partidos lo hagan así por el bien de la democracia y la sana competencia electoral, donde ganen las mejores ideas de gobierno y quienes tengan mejores estrategias de intermediación social permanente.

 

*Presidente de educar e innovar para Progresar AC

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