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martes, 6 diciembre, 2022
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En 13 años, zacatecanos disminuyeron 3 meses y medio su expectativa de vida por la violencia

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Por: RAQUEL OLLAQUINDIA •

■ El cálculo es resultado del estudio Homicidios: una mirada a la violencia en México: ONC

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■ En el país hay una manera “tendenciosa y sesgada” de registrar índices delictivos: Rivas

De 2000 a 2013 cada zacatecano perdió 3 meses y medio de expectativa de vida a causa del clima de violencia generalizado que se vive en el país y del que el estado no queda exento. Este cálculo lo arroja el estudio elaborado por el Observatorio Nacional Ciudadano y denominado Homicidios: una mirada a la violencia en México.

El director general de este organismo, Francisco Rivas Rodríguez, impartió esta semana una conferencia en Zacatecas en el marco del cuarto Foro de análisis de políticas y mecanismos de ayuda, asistencia y reparación de personas en situación de víctima con Organizaciones de la Sociedad Civil, que fue organizado por la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) dependiente de Gobierno Federal.

La cifra, explicó  Rivas Rodríguez, se deriva de la medición realizada a través de un modelo econométrico que se importó de Brasil y que determinó que a nivel nacional los mexicanos perdieron en esos 10 años 5 meses de expectativa de vida.

Lo más preocupante, precisó, llega cuando se hace el desglose por estados pues hay algunos como Chihuahua en los que la reducción fue hasta de 2 años de expectativa de vida por persona.

 

Cifras de homicidios, tendenciosas y sesgadas

Rivas Rodríguez hizo un repaso del estudio publicado en la página web del observatorio y destacó algunas de las cuestiones más relevantes como es el caso de las cifras que existen en cuanto a los delitos, en particular, a los homicidios en el país.

En este sentido, subrayó que en México las autoridades tienen una manera “tendenciosa y sesgada” de registrar los índices delictivos. Por ello, precisó, no existen cifras certeras ni, por tanto, un diagnóstico claro que ponga sobre la mesa la situación real para poder elaborar políticas públicas más efectivas.

En el caso de los homicidios, explicó que hay diferentes tipos como los vinculados a la delincuencia organizada, a la violencia común, a las razones interpersonales y a los motivos sociopolíticos.

Comentó que la tasa que se maneja en el país de 16 homicidios por cada 100 mil habitantes únicamente contempla los casos considerados dolosos, es decir, aquellos en los que se tenía la intención de matar a la víctima. Estas mediciones se replican igualmente en los estados, puntualizó.

No obstante, en la categoría de culposos que no se tiene en cuenta para medir esa incidencia delictiva entran homicidios como el que se comete a raíz de un asalto o después de un secuestro.

En estos hechos, señaló, las autoridades argumentan para no incluirlos como dolosos el hecho de que la intención misma del suceso no era terminar con la vida de la víctima, por lo que no forman parte de las estadísticas de incidencia delictiva.

En este punto, comentó Rivas Rodríguez, “extrañamente” desde hace 4 años los homicidios dolosos en general han ido a la baja, mientras que los culposos se han incrementado.

En el caso de Zacatecas cabe recordar que en los últimos cinco años, en el corte de enero a julio, se han duplicado los homicidios dolosos, al pasar de 56 a 132, aunque los culposos han pasado de 2010 a 2015 de 94 a 58 en el mismo periodo.

No sólo las estadísticas se ven perjudicadas con este tipo de distinciones y cifras poco precisas, sino que la atención a víctimas también sufre una afectación ya que “cómo pueden tratarme como víctima si me dices que mataron a mi esposa o a mi hijo por accidente”, señaló el especialista.

 

Preocupante, que continúe debilidad de instituciones

Igualmente añadió que, ante la “aparente” disminución de los homicidios a nivel nacional, debe continuar la preocupación debido a que esta tendencia no ha ido acompañada a la par por un fortalecimiento de las instituciones; “seguimos teniendo instituciones débiles para combatir los delitos”, concluyó.

Expuso que el caso de los normalistas de Ayotzinapa es un “ejemplo claro” de la debilidad institucional en México. Aunado a este suceso, señaló que no se puede dar por hecho una reducción en los homicidios siempre y cuando no se ligue este delito a la “crisis de desaparecidos” que hay en el país.

Además, sentenció que el homicidio en muchos lugares del país se utiliza como “mecanismo de control social”, debido a que la comisión de este delito genera cambios en la forma de actuar de las personas y desplazamientos a otras regiones a causa de la violencia.

Rivas Rodríguez enumeró una serie de fallas y debilidades institucionales a la hora de llevar a cabo investigaciones de los delitos en general, como por ejemplo la ausencia de protocolos forenses y de tratamiento de los feminicidios, así como una deficiencia en la atención a las víctimas indirectas.

El director general del Observatorio Nacional Ciudadano mencionó el caso concreto de los asesinatos de periodistas y expresó su preocupación por el hecho de que en gran parte de los casos se deslinda el hecho de la actividad periodística, argumentando problemas personales, de involucramiento con grupos delictivos y de estar “en el lugar y el momento equivocados”, como el caso de la muerte de Rubén Espinosa en la colonia Narvarte del Distrito Federal.

“Eso es tramposo y preocupante. Definitivamente no vamos a erradicar un problema tan grave como este así; y tener un problema con asesinatos de periodistas es tener un problema de libertad de expresión y de derecho a la información  de los ciudadanos”, concluyó.

 

No hay claridad en cifras sobre fosas clandestinas

Asimismo, habló de las fosas clandestinas y recalcó la falta de cifras al respecto. Expuso que los datos de las propias corporaciones de seguridad federales y estatales no coinciden, por lo que no se pudo hacer la sumatoria definitiva por parte del observatorio.

Sostuvo que la Policía Federal informó que, de 2006 a 2014, se detectaron 113 fosas con 721 “osamentas”, la Secretaría de Marina apuntó que de 2010 a 2014 hubo 81 fosas con 128 “cuerpos” y la Secretaría de la Defensa Nacional mencionó la existencia de 246 fosas con 534 “cadáveres”.

Destacó, en torno a esta cuestión, la gravedad de que desde la 25 conferencia de procuradores de justicia del país se firmó la obligación de elaborar “protocolos forenses”, pero a la fecha sólo Morelos, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, Sinaloa y Tamaulipas tienen este documento. En Zacatecas, por tanto, aún no se ha materializado este compromiso.

 

Jóvenes, transformados en víctimas o victimarios

Finalmente, el experto habló de las características generales de víctimas y victimarios y al respecto señaló que estas son similares: tienen entre 20 y 40 años, generalmente se trata de hombres, con escasos recursos y baja escolaridad.

El tener esta descripción, subrayó Rivas Rodríguez, no quiere decir que deba criminalizarse y penalizar a este grupo de población sino, al contrario, “lo que nos está diciendo es que estamos transformando a los jóvenes, al mayor valor que tiene nuestra sociedad porque permiten crecer y desarrollarse social, cultural y económicamente, en un peso”.

Es decir, concluyó, “la atención a la juventud es fundamental porque estamos transformando a los jóvenes en víctimas o victimarios”.

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