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domingo, 22 mayo, 2022
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“Yo tengo patria antes que partido”

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Por: JORGE ADÁN HERNÁNDEZ LÓPEZ •

Las diferencias políticas entre individuos, agrupaciones y partidos políticos siempre serán completamente normales y naturales, como tan natural puede ser que a algunos les guste el café y a otros el té; pudiésemos pensar incluso, que es una necesidad del ser humano en sociedad, el hecho de no siempre estar de acuerdo en todo, con tal de sentirnos diferentes, especiales, etc. Pero, cuando hablamos de diferencias políticas y pretendemos por medio del debate de las ideas, hacer una política de altura, en donde hay un intercambio de opiniones enriquecedor, se deben tener bases y argumentos bien cimentados que excusen cada posición e ideología política que refutamos o defendemos. No se trata de estar a favor o en contra (hablando de política) nada más por que sí. A la oposición política que hoy está en contra de la aprobación de la Reforma Eléctrica, le faltan argumentos sólidos y un poquito más de nacionalismo para poder tener una actitud digna frente a la situación.

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La clase política en general, de cualquier ideología y de cualquier color, tiene mucho que resarcirle al pueblo de México; pero la clase política del viejo régimen, es decir, la que hoy en día es la oposición, tiene una mayor necesidad de reivindicación, por todo el daño que le han hecho al país durante los últimos años. Han sido décadas dónde el saqueo descarado, la impunidad, los negocios al amparo del poder, la corrupción y el influyentísimo, son factores que han detenido el desarrollo de nuestro país, pues los gobernantes se han concentrado más en enriquecerse, que en satisfacer las necesidades de la población.

El origen fundacional de los partidos políticos tradicionales es solo un recuerdo en la historia y letra muerta en cada uno de los estatutos partidarios. Las ideas y principios revolucionarios del PRI, esos postulados que fueron un legado de un movimiento que costo dolor y sangre, han quedado atrás; ahora, por medio de un discurso disfrazado y engañoso, se empeñan a defender los intereses de unos pocos y anhelan con regresar al viejo régimen en el cual mantenían sus privilegios intocables.

La lucha democrática y anti caciquil con la cual Cuauhtémoc Cárdenas y Muñoz Ledo fundaron el PRD, ha quedado en el olvido, esos principios fundacionales quedaron sepultados para siempre desde que firmaron el Pacto Por México y se aliaron a lo que alguna vez juraron vencer; ahora, solo quedó un partido que en cada elección lucha por al menos, no perder el registro; quedando sometido a la voluntad de perversos intereses que hacen de lo que queda del PRD un partido servil al neoliberalismo. De aquel partido de izquierda, no queda ni el cascaron.

Tienen mucho que ver los orígenes conservadores y hasta eclesiásticos del PAN, para comprender que en su fundación fue un partido apoyado por las minorías de este país, sobre todo por aquellos pequeños empresarios de los Estados, que no veían apoyo de parte del partido-gobierno; de alguna forma, en sus orígenes, Acción Nacional fue una opción defensora de la democracia y de las minorías excluidas. Ahora, ese partido es un vil representante de los intereses privados extranjeros; con sus acciones y sus discursos, pareciera que desean que nuestro país vuelva a ser una colonia española. Pobres de los empresarios que alguna vez se sintieron representados por el PAN.

Con el paso del tiempo es quizá comprensible que los institutos políticos y los movimientos sociales se desvíen del camino; los cambios sociales y el vaivén de líderes políticos hacen que se deje de perseguir lo que se anhelaba en los comienzos. Sin embargo, se puede enderezar el camino, se puede replantear los principios.

Probablemente México tenga a la oposición política más incongruente del mundo; están (la oposición) en contra de todo lo que significa devolverle al pueblo lo que es suyo; se manifiestan en contra de todo lo nacionalista; no pueden encontrar un punto de coincidencia en favor a las y los mexicanos.

Un tema como el de la Reforma Eléctrica, les da la oportunidad a los partidos políticos de enmendar un poco las cosas y retomar su vocación de servicio a México. Es la oportunidad de demostrar altura de miras y recuperar un poco la confianza de la ciudadanía.

Cuando las tropas francesas se disponían a invadir México, el general conservador Miguel Negrete, hizo un acto patriota que hasta estos días se recuerda con júbilo, sin importar sus diferencias políticas con Benito Juárez y tras la frase “yo tengo patria antes que partido”, se sumó al ejército liberal para defender a la nación de los extranjeros; episodio del cual México salió victorioso, por cierto. Los partidos opositores hoy en día deben recordar dicho acto y demostrar el amor que dicen tener por México.

Un voto en contra a Reforma Eléctrica no es un voto en contra de Andrés Manuel López Obrador, ni de Morena; un voto en contra significaría estar en contra de todo el país y de los intereses nacionales. No olvidemos que aún falta que los juzgue la historia.

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