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domingo, 29 enero, 2023
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Miguel Concha, profeta de nuestro tiempo

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Por: GERARDO ROMO •

El padre Miguel Concha Malo fue un testigo de Cristo en los pobres y por la justicia social, de ahí que es un pilar en México y América Latina en la lucha por la defensa de los derechos humanos.

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A fray Miguel, el gen de la lucha social, le vino de familia. “Por parte de mi madre soy nieto de una persona que por ideales se levantó dos veces en armas a comienzos del siglo pasado contra la dictadura de Porfirio Díaz y la reelección posterior de Obregón”, se describe en una pequeña autobiografía dentro del portal del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, que fundó en 1984.

En la autobiografía resalta que la familia de su padre, hacendada, cayó en desgracia y eso lo enseñó a trabajar y así saber que no podía vivir de las rentas de sus familiares.

Esta convicción, junto a la concepción de Santo Tomás de Aquino, en el sentido de que la propiedad privada no es un derecho natural, inalienable, imprescriptible e inmutable, pues para él el verdadero propietario de la tierra es Dios y nosotros como especie sólo somos administradores de lo que Él hizo para todas y todos, fue la semilla que le hizo acompañar a los sectores populares indígenas, obreros y campesinos del sur. Y documentar las incesantes violaciones a derechos humanos ahí en la década de los 80 y 90 del siglo pasado.

“Con especial devoción, el padre Concha se volcó a documentar en México las barbaridades policiacas y militares contra la población civil, especialmente la más humilde”, señala el periodista Luis Hernández Navarro.

Junto con Rosario Ibarra de Piedra, don Miguel Concha se hizo uno en la lucha del Movimiento por Nuestros Desaparecidos.

Hoy en México, la ONU estima que son más de 100 mil desaparecidos y desaparecidas, esta realidad la define el organismo internacional como “una tragedia desgarradora”.

Como buen profeta que clama en el desierto, don Miguel Concha fue claro: 

“La verdadera acción política de la iglesia en México debe ubicarse en la liberación total del pueblo oprimido”, escribió el fraile en su libro La participación de los cristianos en el proceso popular de liberación en México (1968-1983).

Cuestionó el papel de la iglesia como institución que avala y legitima la acción del Estado y su gobierno, sobre todo cuando ésta es contraria a la justicia y utiliza el monopolio de la fuerza para reprimir y acallar a quien lucha por sus derechos que nos pertenecen por el sólo hecho de ser personas.

Así, reivindicó la lucha del pueblo oprimido como lo hicieron otros sacerdotes y obispos católicos como monseñor Óscar Arnulfo Romero, quien defendió al pueblo salvadoreño de la dictadura, por lo que “el santo de los pobres” fue elevado a los altares el 14 de octubre de 2018.

A fray Miguel Fray le dolió la persecución que sufrió en América Latina la iglesia de los pobres encarnada en la teología de la liberación. Llegó a contabilizar 850 sacerdotes, obispos, religiosas, religiosos, latinoamericanos encarcelados, torturados, asesinados o desaparecidos a causa de las dictaduras en América Latina y la persecución religiosa de 1968 hasta finales de los ochenta del siglo pasado.

Y desde luego era un creyente de que la revolución es posible.

“La revolución es el pueblo entero que se moviliza por la toma del poder. Nada cambiará en América Latina si no es con mucha gente. Una perspectiva de élite no sirve para nada, la nacionalidad, la etnia, la cultura, la religión, es el espacio donde se toma conciencia de los problemas de clase”, diría el también columnista, por décadas, en los diarios Unomásuno y La Jornada, tribunas que convirtió en auténticos espejos que reflejaban, mediante la denuncia puntual, la realidad que duele de un País abusado por quienes ostentan el poder y un pueblo que lucha por sus derechos humanos.

En este sentido del caminar solidario del padre Concha con el pueblo que camina por su liberación cabe ejemplificarlo con las palabras dedicadas a este profeta de la justicia por parte del Comité Cerezo.

“Recordamos que conocimos a Don Miguel personalmente en un programa de Radio Universidad, nos entrevistaba otro grande, el periodista Granados Chapa, ese momento fue muy importante para la lucha que llevábamos por la libertad de mis hermanos presos, ya que durante la entrevista Don Miguel nos mencionó y reconoció como defensores de derechos humanos, ayudando, en gran medida, a romper el estigma de la criminalización que el gobierno panista de Fox estaba desarrollando en nuestra contra. A partir de ahí se fue estrechando la relación, no sólo con Don Miguel, sino también con toda su familia eclesial”, resalta el Comité Cerezo al lamentar la muerte de fray Miguel Concha ocurrido este 9 de enero.

Seguro estoy de que, como Óscar Arnulfo Romero, fray Miguel Concha no ha muerto, pues ha resucitado en el pueblo, en todas y todos a quienes acompaña y sigue ahí en ellas y ellos sembrando esperanza, como el hombre bueno que es.

A personas como él se les debe referir en presente porque están presentes. 

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