En la maravillosa y estrujante historia del mundo nunca debemos olvidar a los profetas arrabaleros y santones del orbe, las argucias y andanzas que tuvo el Apóstol Santiago, quien es beato patrono de varias ciudades y países del terráqueo, para beneficio y soporte de las buenas acciones y la nobleza, la pelea victoriosa, la astucia ciudadana.
En una cruzada de Jesús el Cristo, el hijo rebelde de Galilea, el Clon de Dios en la tierra, rumbo a la populosa ciudad de Jerusalén, buscando refugio y alimentos en la ruta, nadie les quería dar ni alojo ni agua y Santiago le urgía al hijo de los carpinteros que los asustara o castigara o bajara del cielo rayos o luces o sombras, para escarmiento de aquellos a quienes se le solicitó descanso y agua y se negaron rotunda y groseramente y chago, a sabiendas que el Hijo del Hombre, el primogénito de los muertos, Jesús el mago, había realizado actos sorprendentes como la cura inmediata de enfermos, la real multiplicación de alimentos, el brote de manantiales y árboles frutales, podía y debía impresionarlos y castigarlos, pero Jesús que lo para y le replica.
Que no, que no era ni suficiente ni lo ideal, apantallar a la gente, que esos eran recursos para quien no tienen en su alma el cambio permanente y la lucha voluntaria de cumplir misiones y destinos y la de él era llegar a toda costa a la gran Jerusalén e iniciar así la verdadera rebelión del pueblo judío contra los romanos cobradores y verdugos, así como la reconversión de la raza humana en la búsqueda espiritual y no el desmadre muy bien organizado de explotaciones salariales, prostitución, segregación racial -por algo los judíos lo detestaban: Jesús proclamaba la igualdad entre hombres y mujeres y para los Israelitas la mujer -hasta la fecha-sigue siendo de objeciones, sujeciones y aplastamientos, por ello lo aprensaron, lo juzgaron, lo torturaron.
Pero esa es otra historia.
Santiago apóstol fue de verdad uno de los grandes convexos, un profeta predicador aguerrido y fuerte y organizativo.
A mi me cae muy bien.
Disculpen la falsa modestia, el adjuntárselo uno.
Hoy los atrios y templos y barrios y ciudades bajo su dominio espiritual le dan a la gente que en el confía, la buena suerte, triunfos y el alargamiento de la vida en las áreas donde no se tenía provisto.
Visité Santiago de Chile, Santiago de Managua, la ciudad madre de las ciudades argentinas, Santiago del Estero, la que le proveyó a las minas de Potosí, Bolivia, todos los enseres prácticos para que sus minerales revolucionaran la economía y riqueza del mundo.
Tomé nota, sentimiento, conjura y amenaza, documento y manifiesto.
Vivo en el Barrio de Santiago. Los vecinos lo invocamos, lo festejamos y lo reinventamos.



