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martes, 6 diciembre, 2022
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Editorial Sexto Piso

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Por: ÓSCAR GARDUÑO NÁJERA • admin-zenda • Admin •

Lo primero son las imágenes: ilustraciones. Agreguen o no color. Inmediatamente después llega el texto. Una hermosa sorpresa narrativa de esas que siempre estás dispuesto a compartir. La capacidad que tenemos los lectores de asociar estos dos elementos es casi milagrosa, automática. Quiero decir que no le buscamos tantas complicaciones. Eso si sólo nos atenemos a la lectura. Otra cosa son las ilustraciones. Porque libros así siempre soportan dos lecturas. La primera es la que ya he mencionado. La segunda es cuando ponemos toda nuestra atención en las ilustraciones. Cuesta trabajo imaginar lo que hay detrás de cada una de ellas, es decir, el ilustrador en algún momento leyó el texto y entonces comenzó a dibujar (no sé si sea la palabra adecuada), quiero decir a imaginar.

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Mi experiencia con las ilustraciones se remonta a mi niñez. Entusiasta, mi madre me compraba cada semana algunas de las historietas más famosas de ese entonces. Pongan ustedes los nombres que quieran. Ahí, dentro de esos globitos con flechitas apuntando a los personajes, aprendía uno de la emoción de la lectura, pero también aprendía uno a construir diálogos, charlas, comunicación viva entre dos personas. Lo anterior es de suma importancia si tomamos en cuenta que cuando uno es niño lo primero que aprendes es a comunicarte, de ahí que hagas tantas preguntas para explicarte el mundo al que te enfrentarás. Momentos así son importantes en la vida. Ahí un espacio donde es comprensible la magia de la lectura ya sea en voz alta o en silencio. Nos decían, con cierta sorna, te gustan los muñequitos y en ocasiones nos avergonzábamos de ello. Quizás de aquí salieron las ediciones de bolsillo, aquellas que podías traer en la bolsa trasera de tu pantalón sin que nadie se percatara de ello y sacar en cuanto te sentabas en la taza sanitaria.

Yo no sé ustedes, pero yo agradezco el catálogo tan amplio que nos ofrece una editorial que poco a poco ha venido colocándose como una de las más importantes a nivel nacional tal y como lo es la editorial Sexto Piso. En alguna ocasión un amigo me dijo, cargado de prejuicios, que se trataba de una editorial muy snob. Sí lo es o no es lo que menos me importa. A un lector le importan las propuestas editoriales y Sexto Piso tiene bastantes. Pondré algunos ejemplos. En su catálogo tiene la que a mi juicio es una de mis mejores novelas, casi un libro de cabecera subrayado con amarillo y lleno de banderitas de colores. Me refiero a La versión de Barney del autor canadiense Mordecai Richler, novela de la que incluso existe una versión cinematográfica del 2010 titulada La versión de mi vida dirigida por Richard J. Lewis. Otro ejemplo: hasta hace algunos años nos parecía imposible leer a un autor serbio en español y, además, en una excelente traducción: Bajo el techo que se desmorona de Goran Petrovic no sólo es una excelente historia sino que el autor emplea técnicas narrativas novedosas, cercanas a lo que en su momento nos presentó Georges Perec o incluso Italo Calvino. Petrovic es un autor que vale mucho la pena leer, se los puedo asegurar. Yo, por ejemplo, ya le traigo ganas a uno de sus libros cuyo título por sí solo te atrapa: El arte y la manera de abordar a su jefe para pedirle un aumento. Otro ejemplo. Hacía ya muchos años que no nos encontrábamos con traducciones de Thomas de Quincey que en realidad valieran la pena sin tener que ahorrar todo un año para comprar las carísimas ediciones españolas. Bien, pues por 299 pesos ustedes pueden adquirir Bosquejos de infancia y adolescencia 1785-1800, un libro rico en contenido y en material de investigación si ustedes le siguen los pasos al escritor inglés. Dos novelas que en su momento reseñé y cuyos autores llamaron mi atención fueron El territorio interior, de Yves Bonnefoy, y En el bosque, de Katie Kitmura. Y ni qué decir de Lancha rápida, novela de Renata Adler publicada por primera vez en 1976 y cuya prosa es digna de envidiarse tanto por su ritmo interno como por el manejo preciso de los tiempos narrativos. Seguro se me pasan más autores por falta de espacio, lo cierto es que con una editorial como Sexto Piso cualquiera que se dedique a escribir reseñas trabaja muy bien: son atentos, te hacen llegar los libros con puntualidad, tienen a varias personas que se ocupan del mismo asunto, etc.

Ahora bien, si volvemos a nuestro primer punto, el de los libros ilustrados, encontraremos un catálogo sencillamente asombroso. Revisemos ejemplo por ejemplo, si les parece. Alicia en el País de las Maravillas es una obra de arte. Dejen ustedes que la historia nos la sepamos de memoria, se agradece la inmejorable traducción de Teresa y Andrés Barba, así como las hermosas ilustraciones de Peter Kuper, quien merece que nos detengamos un momento, porque sus ilustraciones son tan disparatadas que puede ir de un espacio a otro haciéndose pasar por mil ilustradores. Algunos ejemplos: la sordidez de las ilustraciones de la novela gráfica El sistema consiguen lo que cualquier ilustrador busca: que las imágenes te sacudan y terminen por transformarte. Otro ejemplo. Ruinas, en la bien realizada traducción de Diego Rabasa, es una novela gráfica cuya locura narrativa es total, una especie de road movie más que geográfico sentimental en una historia amorosa que deja de serlo entre Samantha y George. Para que ustedes tengan una idea más clara de lo qué es Ruinas hay que agregar que Peter Kuper fue reconocido en la Comic-Con International de San Diego por este hermoso, voluminoso y sensacional libro con el Premio Eisner, considerados los premios Óscar del mundo del cómic. ¿Y saben qué?, la editorial Sexto Piso publicó Ruinas en México antes que en ningún otro país.

Van más ejemplos del gran catálogo que tiene la editorial Sexto Piso en lo que se refiere a libros ilustrados. Algunos de estos libros los tengo a la mano, otros no, sin embargo, son de esos por los que apuestas como propuestas literarias interesantes. Bhimayana Experiencias de un intocable, con arte de Subhash VYAM, Durgabai VYAM y texto de Srividya NATARAJAN y S. ANAND. Otros más: El castillo de Franz Kafka ilustrado por Luis Scafati. Dibujos y fragmentos póstumos, de Charles Baudelaire. Un libro por demás valioso: El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, ilustrado por el gran artista Abraham Cruzvillegas. En busca de Kayla, de Lydia Cacho e ilustrado por Patricio Betteo. Un acercamiento cruel y duro a la experiencia qué significa cualquier guerra en Era la guerra de las trincheras de Tardi, con traducción de Enrique Sánchez Abulí. Un imperdible de todos los tiempos y el cual sólo tengo en PDF: Moby Dick de Herman Melville con una muy buena traducción de Andrés Barba y un notable trabajo gráfico de Gabriel Pacheco. Una vida revolucionaria Che Guevara de Jon Lee Anderson y José Hernández en dos tomos, así como la emocionante Washington Square, de Henry James, con ilustraciones de Jonny Ruzzo.

Den por sentado que me faltan muchos ejemplos más que ustedes pueden consultar directamente en la página de la editorial Sexto Piso. A día de hoy, esta editorial ha conseguido colarse en el mercado con una propuesta de autores distinta, fresca, con traducciones a las que no estábamos acostumbrados (al menos que fuéramos españoles, ¡joder!), con un gran equipo con el que es posible trabajar. ■

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