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martes, 6 diciembre, 2022
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Ganadora de beca internacional convoca a jóvenes a cumplir con objetivos académicos

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Por: ALMA RÍOS •

■ Su proyecto de investigación busca generar biosensor de nanopartículas para detectar VPH

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Con un currículum profesional multidisciplinario que tuvo su origen en su interés temprano “por los números”, Marlene Hernández Ortiz advierte sobre la investigación que recientemente la hizo una de las cinco merecedoras en el mundo de la Becas para las Mujeres en la Ciencia L’oréal-Unesco-Conacyt-Amc, se encuentra en fase experimental, pero agrega sobre las miras y por tanto la motivación principal, su búsqueda de generar un biosensor de nanopartículas de carbono con que puedan detectarse en principio alguna de las cepas, 16 y 18, del Virus de Papiloma Humano (VPH) que producen el cáncer cervicouterino, y por tanto, salvar la vida de miles de mujeres.

El reto y la ambición, luego de concretar esta fase de comprobación teórica, sería finalmente construir un dispositivo portátil para que ellas puedan realizarse personalmente la prueba del papanicolao en casa.

Éste, subraya la investigadora jerezana de 30 años, sería un logro dentro de la revolución nanotecnológica que ya orienta muchas de las investigaciones en el mundo, pero también en los ámbitos económico y social.

Hernández Ortiz se integró hace un año al cuerpo académico que al interior de la Unidad Académica de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Zacatecas encabeza Sergio Durón.

Este equipo multidisciplinario que trabaja dentro de las áreas de ciencias de la salud y exactas, involucra ingenieros electrónicos, eléctricos, químicos, químico farmacobiólogos, y en su caso, una matemática que se ha interesado en la física formándose posteriormente en el estudio de materiales desde el perfil de las nanociencias.

El trabajo de este cuerpo académico se remonta a hace cuatro años y tiene ya avances en la investigación con biosensores que utilizan nanopartículas de oro.

Los investigadores han encontrado que este elemento es útil para la detección del VPH mediante la generación de un flujo de electrones producido por una reacción química (redox) mediante la cual puede detectarse el ADN de este virus.

La aportación de Marlene Hernández a la investigación tiene que ver con el uso de diversos tipos de carbonos: nanodiamantes, nanotubos de carbono o grafenos, entre otros.

Un biosensor electroquímico, como su nombre lo dice, explica la investigadora, es una combinación entre la química y la electrónica, por lo que se requiere que el material elegido sea conductor de la electricidad.

Los materiales más usados para estos propósitos son el platino y el oro, pero son caros, por lo que el carbono es una opción para realizar biosensores más accesibles, comenta.

Otra opción abierta por la revolución nanotecnológica es la posibilidad de generar biosensores pequeños, también expuso.

Marlene Hernández Ortiz es licenciada en Matemáticas y maestra en Ciencias Nucleares por la Universidad Autónoma de Zacatecas y realizó posteriormente, un doctorado en Ciencias de los Materiales en la Universidad Autónoma de Sonora.

Señala que aunque en su trayecto académico trabajo temas diferentes, el hilo conductor de su interés son las ciencias exactas.

Así de las matemáticas pasó a sus aplicaciones en física y luego a ciencias nucleares, en esta etapa trabajo en la dosimetría de radiaciones, concretamente realizando investigación experimental respecto a la medición de radiación externa en el torso de una paciente en que se realizó un estudio mamográfico.

Para este trabajo utilizó un dosímetro termoluminiscente de óxido de circonia. Del estudio de las propiedades de este material y su aplicación en dosímetros, esto es, detectores de niveles de radiación, que se presentan en su forma como pequeñas pastillas, es que se interesa en estudiar el doctorado en materiales.

En la Universidad Autónoma de Sonora trabajó con este tipo de dispositivos con materiales como nanodiamantes y nanoópalos sintéticos, los cuales ofrecieron buenos resultados para su aplicación en el área dosimétrica.

Explicó que los dosímetros de nanodiamante pueden ser utilizados en el recubrimiento y protección de satélites, ya que soportan altas dosis de radiación cósmica y por tanto alargan la vida del aparato.

En el caso de aquellos realizados con nanopartículas de ópalo –dióxido de silicio-, tienen aplicación en la medicina, pues son sensibles a niveles de radiación bajos de modo que son utilizados por los cirujanos al momento de bombardear un tumor con ella, por ejemplo, para el caso de radioterapias. Estos dosímetros deben ser biocompatibles, también explicó, pues estarán en contacto con órganos vivos.

Las dos aplicaciones dosimétricas termoluminiscentes con nanodiamante y nanoópalo le dieron la pauta para proponerse una investigación enfocada al área de las nanopartículas con diferentes materiales.

Fue a su regreso a Zacatecas que se incorporó en una estancia postdoctoral con el cuerpo académico que encabeza Sergio Durón en la Unidad Académica de Ciencias Químicas, “y me abre la puerta a los proyectos que tiene, uno de ellos de biosensores, donde se está trabajando para detectar el virus de papiloma humano”.

A principios de enero de este año encontró la convocatoria a las Becas para las Mujeres en la Ciencia  L’oréal-Unesco-Conacyt-Amc 2015, y viendo que cumplía los requisitos para su concurso participó con la ayuda de Durón, buscaba también con ello la oportunidad de becar a su vez, a un estudiante que le ayudara con la parte experimental de su proyecto de investigación.

“Fue una gran sorpresa y satisfacción saber que de 72 participantes a nivel nacional yo fui una de las cinco premiadas”.

La distinción le fue entregada el pasado 31 de agosto en la Ciudad de México e involucra una cantidad económica que se invertirá en el proyecto de investigación.

“Les comparto mi alegría, mi satisfacción de ser afortunada por el bien de la sociedad”, dijo a La Jornada Zacatecas y destacó el privilegio de haberse instruido en la UAZ y en correspondencia “darle este honor de cierta manera”.

Marlene Hernández Ortiz, quien dijo provenir de una familia humilde de Jerez, Zacatecas, quiso convocar a los jóvenes “chicos y chicas”, interesados en caminar por el conocimiento científico ya sea en áreas de ciencias sociales, económicas o médicas, citó algunas,  a lograr sus objetivos académicos. “Porque en realidad son retos muy importantes y se pueden lograr”.

Refirió que sus padres, quienes se dedican a la mecánica automotriz en gasolina y diésel y al hogar, él y ella, respectivamente, no tuvieron estudios.

“Para ellos y para mí era desconocida la palabra maestría. El hecho es que estoy aquí actualmente y eso es un orgullo para toda mi familia y para mí. Sí quiero transmitir eso a los jóvenes, de que se puede. Son retos que uno enfrenta pero se logran”. Una vez superado el primero, dice, “los demás fluyen”.

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