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El Mundial de los 697 días

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Por: La Jornada Zacatecas •

A unos días de que inicie la Copa Mundial de Futbol 2026, el discurso se concentra en los beneficios económicos que supuestamente traerá el evento: millones de turistas, derrama económica histórica y la oportunidad de mostrar al mundo la mejor cara del país. Sin embargo, detrás de la publicidad y los anuncios espectaculares, existe una realidad mucho menos festiva para millones de mexicanos y, particularmente, para los trabajadores.

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Los números son contundentes. Aunque el salario mínimo pasó de 88.36 pesos diarios en 2018 a 419.88 pesos en 2026 en la Zona Libre de la Frontera Norte y a más de 315 pesos en el resto del país, registrando uno de los mayores incrementos en décadas, la distancia entre los ingresos de la población y el costo de acceder al espectáculo sigue siendo abismal. Para un trabajador promedio de Zacatecas, asistir a un partido mundialista en Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey implica desembolsar hasta 697 días de salario mínimo.

La cifra revela una contradicción profunda: el futbol, históricamente concebido como el deporte del pueblo, ha sido transformado en un producto de lujo. Entre boletos, transporte, hospedaje y alimentación, la experiencia mundialista está diseñada para sectores con alto poder adquisitivo y para el turismo internacional, no para la clase trabajadora que sostiene la economía nacional.

Hablar de 697 días de salario no significa simplemente ahorrar durante casi dos años. Significa, en términos prácticos, dejar de destinar recursos a la alimentación, la vivienda, los servicios básicos, la educación o la salud. Es una imposibilidad económica para la inmensa mayoría de las familias zacatecanas.

También conviene cuestionar quiénes serán los verdaderos beneficiarios de la llamada reactivación económica. Las ganancias más importantes se concentrarán en corporaciones hoteleras, cadenas comerciales, televisoras y patrocinadores transnacionales. Mientras tanto, entidades periféricas como Zacatecas difícilmente recibirán una parte significativa de esos beneficios y, en cambio, podrían resentir presiones inflacionarias derivadas del fenómeno turístico.

Cuando el balón comience a rodar, la fiesta será global. Pero en Zacatecas como en el país seguirá pendiente la tarea fundamental: dignificar el trabajo y elevar las condiciones materiales de quienes producen la riqueza.

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