Javier Aguirre terminó su etapa en el futbol como entrenador de la selección mexicana y esa es la única certeza que tiene y con una mezcla de tristeza por el resultado y alegría por la entrega de su equipo piensa que puede presentarse como en un título de algún libro: “Miren: soy Javier”.
“Hoy no pudo ser”, dijo con genuina pena. “No pudimos dar una noche más de alegría, pero aprovecho para dar las gracias al pueblo mexicano, estos cinco partidos serán inolvidables”.
“Sé que este fue mi último partido como entrenador de la selección, de eso no tengo duda. Me despido del estadio Azteca con mucho sentimiento porque aquí viví parte de los momentos más importantes de mi carrera en el futbol”, dijo el Vasco con una mezcla de sentimientos.
“Por una parte estoy muy orgulloso por esta familia que logramos encontrar, pero cuando uno pierde, uno no termina de superar. El éxito es un camino lleno de errores que hay que superar, hay que ir de fracaso en fracaso pero sin perder el entusiasmo hasta llegar adonde uno quiere”, comenta.
“Sería injusto de mi parte señalar algo individual que costó la derrota; lo atribuyo que en las grandes ligas hay que hacer un juego perfecto para ganarle a Inglaterra. Esos dos goles en el primer tiempo afectaron mucho. En el medio tiempo había mucho ánimo y confianza en que se podía remontar, luego llegó el tercer gol, intentamos variantes pero estábamos frente a un equipo muy solido”.



