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viernes, 27 mayo, 2022
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Constitución de 1917, el documento más importante de la historia contemporánea de México: historiador

■ El objetivo común era dar al país un marco legal que permitiera mejorar las condiciones de vida de sus habitantes: Álvaro Matute Aguirre

■ A 105 años de haberse promulgado, la Carta Magna se ha reformado en 707 ocasiones a través de 233 decretos aprobados

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Por: ALEJANDRO ORTEGA NERI •

“La Constitución de 1917 es el documento más importante de la historia contemporánea de México, y fue una obra realizada por un grupo de hombres con distintas formaciones políticas y corrientes de pensamiento, pero con el objetivo común de dar al país un marco legal que permitiera mejorar las condiciones de vida de sus habitantes”, dijo alguna vez el historiador mexicano Álvaro Matute Aguirre en una conferencia dictada en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a propósito de una conmemoración más del 5 de febrero.

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No obstante, a 105 años de distancia de haberse promulgado, hoy la Carta Magna de México es una de las más reformadas en todo el mundo, pues desde 1917 a la fecha, se ha reformado en 707 ocasiones a través de 233 decretos aprobados, siendo durante la administración de Enrique Peña Nieto, el periodo en que se reformaron la mayor cantidad de artículos constitucionales, luego del impulso de una amplia y variada agenda de compromisos plasmados en el Pacto por México, suscrito por las tres principales fuerzas políticas al inicio de la administración.

De tal manera que del 1 de diciembre de 2012 al 27 de agosto de 2018, se aprobaron modificaciones a 155 artículos de la Constitución por medio de 28 decretos de reforma constitucional, según señala una investigación elaborada por la Dirección General de Difusión y Publicaciones del Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República (IBD).

Fue en 1915 que comenzó a surgir la idea de realizar una carta Magna que corrigiera las fallas que presentaba la Constitución de 1857 y a su vez, han coincidido los historiadores, satisficiera las demandas sociales y políticas generadas por la Revolución de 1910, por tanto, el Primer Jefe Constitucionalista, Venustiano Carranza, dio a conocer la intención de convocar a un congreso para dotar al territorio nacional de una nueva ley fundamental.

Pero fue hasta el otoño de 1916 cuando el gobierno carrancista publicó una citación para elegir diputados y senadores que sesionarían en el Gran Teatro Iturbide de la ciudad de Santiago de Querétaro, en diciembre de 1916 y enero de 1917, con el objetivo de tener lista la nueva Constitución el 5 de febrero, que entraría en vigor el 1 de mayo de ese mismo año.

En dicho congreso existieron dos grupos: los renovadores y los radicales. Los primeros tenían adeptos por las ideas carrancistas y los segundos se autodenominaron así porque no confluían del todo con lo dispuesto por el jefe constitucionalista, aunque ambos pertenecían a la misma facción y casi siempre votaron de forma unánime, de manera que no hubo desacuerdo entre ellos, según Matute Aguirre.

El bloque renovador fue compuesto por los diputados que habían pertenecido a la XXVI (26) Legislatura, durante el gobierno de Francisco I. Madero, que eran en su mayoría profesionistas que se habían afiliado al antirreeleccionismo, como José Natividad Macías, Luis Manuel Rojas, Alfonso Cravioto y Félix Palavicini.

Mientras que por los radicales se encontraban Francisco Múgica, Esteban Baca Calderón, Samuel de los Santos, Emiliano Nafarrate, Amado Aguirre, José Álvarez y Álvarez, Ángel Benito Ramírez y al civil Juan de Dios Bojórquez. De esta misma facción, destaca el historiador citado, sobresale Cándido Aguilar, por su defensa de los derechos de los trabajadores y quien fungió como vicepresidente en el Constituyente.

A pesar de que la Constitución de 1917 todavía rige a México, las más de 700 modificaciones han coincidido los estudiosos, la han hecho muy diferente del documento original y más difícil de leer para ciertos sectores de la población, y es que, según el documento titulado “Las reformas a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”, elaborado por el IBD, apunta que, contrario a lo que sucede en otras democracias, las reformas constitucionales en México, más que una excepción, han sido una constante.

Pues mientras la Constitución de los Estados Unidos, promulgada en 1787, ha tenido solo 27 enmiendas en 231 años; la Constitución española de 1978 ha sido reformada solamente en tres ocasiones y la Constitución de Brasil de 1978 ha sido tocada por 70 decretos de reforma constitucional desde su publicación, la de México ha sufrido más de 700, creciendo en su tamaño hasta cinco veces de 1917 hasta 2018,  al pasar de 21 mil 382 palabras a las 111 mil 783 palabras que hoy la conforman (incluyendo los artículos transitorios), revela el estudio del IBD.

Los artículos constitucionales con más modificaciones han sido el 73 (facultades del Congreso), el 123 (trabajo), el 27(régimen de propiedad) y el 89 (facultades del Ejecutivo). Tan solo estos cuatro artículos se han modificado 144 veces, lo que representa el 20 por ciento del total de veces que se ha reformado la Constitución.

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