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sábado, 21 mayo, 2022
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Paciente y médico, seres humanos imperfectos e inacabados que interactúan: Duque Naranjo

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Por: ALMA RÍOS •

■ Confluyen conceptos, lenguaje, cultura, historia e instituciones sociales en ambos actores

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El paradigma del enfoque biopsicosocial en las Ciencias de la Salud involucra el entendimiento de que tanto paciente como médico son seres humanos inacabados e imperfectos. “Son dos seres interactuando” en un proceso de salud-enfermedad que involucra las representaciones de la realidad de ambos actores donde confluyen conceptos, lenguaje, cultura, historia e instituciones sociales. Por tanto, es un enfoque de salud humanístico.

Camilo Duque Naranjo es odontólogo egresado de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia. Quién durante 16 años ha realizado gran parte de su actividad investigativa en la Universidad El Bosque de aquel país, donde coordina el Seminario de Teoría y Métodos de Historia y Sociología de las Ciencias.

En este seminario interdisciplinar de entrada libre y gratuita, se reúnen semanalmente filósofos, sociólogos, odontólogos, médicos y psiquiatras.

El enfoque biopsicosocial de la salud, mencionó, surgió en la década de los 70 como un modelo alternativo de medicina que ante el paradigma técnico-instrumental pondera las condiciones humanas de los individuos que solicitan los servicios de salud, inmersos en un proceso de salud-enfermedad.

La Universidad El Bosque lo adoptó, de manera que ha involucrado en la formación de sus profesionistas “fuertes contenidos de humanidades en todos los semestres” que no refieren cursos aislados o de “relleno” dice Duque Naranjo, sino se consideran “nucleares”.

“El estudiante tiene que ver contenidos de sociología, antropología, historia y filosofía de la ciencias dentro del currículum”.

Buscan generar perfiles de profesionistas en Ciencias de la Salud que acompañen al paciente, lo traten de manera humana y no simplemente le receten medicamentos, tratamientos o le diagnostiquen, “y lo manden para su casa”.

Uno de los autores de referencia demás del psiquiatra George Engel, precursor de este enfoque, es George Canguilhem, quien en su tesis doctoral en medicina caracterizó el núcleo del estatuto terapéutico de la enfermedad: “lo que le paciente quiere es ser escuchado y comprendido”.

El paciente tiene un sistema de creencias por lo que su demanda de salud responde al mismo. “Y yo como doctor tengo otro sistema de creencias”.

Para ejemplificar como se da la interacción entre ambos actores en un proceso de salud-enfermedad Camilo Duque Naranjo mencionó que durante los primeros años de vida de los niños el padecimiento más frecuente es la Enfermedad Diarreica Aguda (EDA).

En Colombia hay una creencia popular de que la diarrea se produce porque se “sacude” a los niños. “Ellos dicen que el niño se descuajó”.

El cuajo es una parte del estómago de la vaca, precisó. Así, se piensa que se cae el cuajo del estómago del niño y por eso se presenta la diarrea. Lo que sigue es llevar al menor con el curandero quien generalmente le venda el vientre y le realiza algún procedimiento curativo.

Pero la medicina alópata “pelea muchísimo” por quitarle a la gente esta idea, pues entre otras cosas, la considera de ignorantes.

“¿Qué está haciendo el médico cuando combate eso? Está quitando una protección contra el maltrato infantil. La idea del descuaje protege a los niños para que no los sacudan”.

Si el médico lee bien la situación y respeta tanto el sistema de creencias de las personas como el diagnóstico que ellas han hecho de la etiología –causa- de la enfermedad, lo que debe hacer es complementar el tratamiento.

Esto asintió, representa no quitarle a la gente el poder que tiene para cuidar e intervenir por sí mismo en su salud como un sujeto activo en la misma, y no solamente como un ente pasivo que requiere ir con el médico para que le diga cómo cree el profesional que debe sanarse.

“Esa es la idea. Entonces la aspiración de ese enfoque es que el médico lograra leer a la sociedad a través de ese caso que se le presenta, una lectura que es a veces muy complicada”.

Otro ejemplo sería el de una mujer que llega al consultorio con un dolor de cabeza “y sale con un diagnóstico de hipertensión; llegó Anita y sale una hipertensa condenada a tomar droga toda su vida. Y nunca nadie le hizo un seguimiento para saber si su padecimiento era por una cuestión de angustia”.

Lo que sucede en las interacciones médico-paciente de manera común es que al primero se le exige asimismo, “ser exitoso, muy efectivo y eso les pesa mucho”.

Dijo Duque Naranjo que ante esta presión él siempre les señala que en la Medicina todo falla porque al final de cuentas todas las personas morirán.

“No se preocupe por ser tan eficaz, dese tiempo, la posibilidad de acompañar a su paciente, necesita que le dé un trato humano, que el médico lo entienda y a sus condiciones. Tiene que ser eficaz pero humano”.

Con la intervención del profesionista en la consulta o la emergencia “ni empieza ni acaba el acto médico” sino que ésta refiere un acompañamiento que implica saber “cómo llegó ahí, en qué circunstancias se va a recuperar”, etc.

Dijo que en Colombia los servicios de salud pública consideran 15 minutos para cada consulta médica. Pero que éste no es obstáculo para aplicar en la medicina el enfoque biopsicosocial.

“Tú eres biopsicosocial en 15 minutos, en media hora, etc., y si no alcanzaste a escuchar al paciente, le pones otra cita, lo acompaño en su dolor”, o aun en su proceso de muerte.

Este enfoque involucra conceptos que tienen que negociar el médico y el paciente, un lenguaje mediante el que “tenemos que ponernos de acuerdo para entendernos”, la experiencia cultural de las personas, la historia que implica su pasado, su presente y su visión de futuro, e instituciones que enmarcan estas relaciones, “viene de algún lado, pertenece a algo, está inscrita en un sistema de salud que le da 15 minutos y hay qué ver cómo negociamos todo eso, en 15 minutos”.

Observó también que si el médico piensa que el sistema de salud está mal “¿por qué no ha hecho algo para intentar cambiarlo? Tiene que entender que aunque está inscrito en un sistema, no es una camisa de fuerza”

Camilo Duque Naranjo quiso cerrar la entrevista con una reflexión sobre la historia de Colombia desde la Independencia. Una en la que dijo, “nunca hemos tenido paz”.

Y respecto a los últimos 52 años que pudieron haber culminado con un proceso de paz que fue bien conducido, de manera que llegó a un acuerdo, pero que debido a los muchos rencores que persisten todavía, recibió un “no” en el referéndum, citó a Eduardo Galeano, quien señalara que “la utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.

La observación es aplicable tanto al intento de formar profesionales de la salud con un enfoque biopsicosocial, a mantener una visión humanística en todas las áreas del conocimiento en un contexto con tendencia a la tecnocracia, como lo es, para el caso de lograr la paz en el país sudamericano.

Camilo Duque Naranjo participó recientemente en las terceras Jornadas de Investigación Odontológica organizadas por la Universidad Autónoma de Zacatecas.

 

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