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sábado, 1 octubre, 2022
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Obras en la Alameda son parte de proyecto para desmantelar el Centro Histórico: Ríos

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Por: MARTÍN CATALÁN LERMA • Araceli Rodarte •

■ Crestón iluminado “como si fuera del PRI” y el McDonald’s, entre las arbitrariedades

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■ La oficina de la Unesco en Zacatecas ha incurrido en graves omisiones al permitirlo

La obra de remodelación de la Alameda Trinidad García de la Cadena, en la capital del estado, es parte de un proyecto gubernamental y empresarial para desmantelar el Centro Histórico, ello bajo el precepto de: “mientras menos habitantes haya, es mejor para apropiarse de las fincas”, afirmó Eduardo Francisco Ríos Martínez, docente de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ).

Cuando Miguel Alonso Reyes fue alcalde capitalino, recordó, la Alameda había sido remodelada al colocarle sonido, luz “y una fuente alrededor de Tata Pachito que a final de cuentas sirvió de basurero”.

Las modificaciones en ese momento y ahora no fueron para el embellecimiento o la funcionalidad de ese espacio, sino para promover “obras de relumbrón”, por lo cual lamentó la grave omisión en que incurre la oficina de la Unesco en Zacatecas, cuya función supuestamente era vigilar la preservación del Centro Histórico.

Comentó que el proyecto de remodelación de la Alameda inició con la administración de Arnoldo Rodríguez a través de una agrupación priísta llamada Junta Vecinal, cuyos integrantes “echaban un rollo sobre la gobernanza y otros conceptos que se utilizan para la demagogia, porque al final los vecinos no modificaron la decisión e imposición del Gobierno del Estado”.

Ríos Martínez, quien es vecino de la Alameda, manifestó que no es un proyecto de remodelación, sino de destrucción y construcción de una nueva obra arquitectónica a la que le han denominado “Corredor Intercultural”.

“Ahora está bloqueado, permiten un acceso restringido a los usuarios, como si el bien público fuera del gobierno. Eso no se ha entendido, porque un bien público es del ciudadano, y aunque lo administra el gobierno, es para el servicio del ciudadano”, indicó.

Reiteró que el proyecto se realiza sin el consenso ni respaldo de los vecinos, y por el contrario demuestra el autoritarismo que se palpa en la manera en que están destruyendo los escalones que conducen al IMSS, con la idea de colocar una concha acústica, cosa que inicialmente no se había planeado”.

También mencionó que hay rumores sobre la intención de quitar el kiosko y llevárselo “a las haciendas de los dueños de Zacatecas”, lo cual podría evidenciar “el apetito de quedarse con la ciudad porque ya se van”.

Asimismo, Ríos Martínez expuso que el proyecto de desmantelamiento del Centro Histórico y el patrimonio de la ciudad comenzó con el crestón, iluminado “como si fuera del PRI”, la apertura de McDonald’s en el Portal de Rosales, entre otras.

Aseguró que la intención es convertir al Centro Histórico como un espacio exclusivamente para antros, tiendas y hoteles, pero para eso es necesario desplazar a los habitantes hacia la periferia de la ciudad.

Incluso advirtió la posibilidad que próximamente se emprendan proyectos similares en el mercado El laberinto y en la zona de Arroyo de la plata, con el fin de desaparecerlos y abrir nuevas tiendas.

“La idea que tienen ellos de lo que es la ciudad de Zacatecas es muy limitada y basta ver que esos proyectos los encabezan funcionarios del nivel de Mario Rodríguez de la Secretaría de Infraestructura, que se puso de acuerdo con el secretario de Comunicaciones y Transportes”, dijo.

Respecto a la función que en dicha obra debería tener la oficina de la Unesco y la Junta de Monumentos, Ríos Martínez señaló que ambos organismos deberían vigilar que se cumplan con los estándares internacionales que se establecen para las ciudades Patrimonio Cultural de la Humanidad en cualquier proyecto, pero evidentemente no ocurre en el caso de la Alameda.

“No queda más remedio que enviar una carta a la Unesco, diciendo que en Zacatecas su oficina no sirve para nada, mientras que la Junta de Protección y Conservación de Zonas Típicas es un vocero del virrey y me parece que Miguel Sánchez Presa no tiene capacidad de decisión ni de intervención y debe responder ‘si, señor’”, agregó el docente universitario.

Sobre la inconformidad que hubo entre los vecinos por la remodelación de la Alameda, manifestó que lamentablemente “maicearon” a algunos de ellos y les ofrecieron puestos en ese mismo proyecto como miembros del Consejo de Vigilancia u otras cosas, y al final se diluyó la organización.

Aunado a ello, los vecinos de la calle Torreón, aledaña a la Alameda, intervino a favor del proyecto, pero ello se debió a que ahí residen organismos o personajes afines al Gobierno del Estado, como la Unión Ganadera o la familia López de Lara.

Para concluir, Ríos Martínez reiteró que el proyecto de la Alameda tiene el propósito de adjudicar ese espacio a los empresarios y además obtener utilidades económicas con el recurso que se destina para la transformación de la Alameda, no para su conservación.

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