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martes, 29 noviembre, 2022
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Expone Gabriela Rosas en El Ánima y las Chillonas Mexicanas las violencias ejercidas contra el pueblo

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Por: ALMA RÍOS •

■ Pretende provocar la reflexión acerca de los efectos de su falta de organización colectiva

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■ La pieza será presentada por el Grupo Rehilete este miércoles en la Casa Grande de Tacoaleche

El Ánima y las Chillonas Mexicanas es una obra de Gabriela Rosas Ponce que cuestiona las violencias ejercidas actualmente desde poderes fácticos e institucionales contra el pueblo mexicano, y que en otro sentido, busca provocar la reflexión acerca de los efectos de su falta de organización colectiva, el desinterés en los asuntos públicos y hasta su pasividad, que han permitido el deterioro, o de plano, el consecuente colapso de la vida comunitaria.

La pieza será presentada por el Grupo Rehilete Azul a las 18 horas de este miércoles 2 de noviembre en la Casa Grande, en el contexto del Festival de Día de Muertos que se realiza en Tacoaleche, municipio de Guadalupe.

En entrevista para La Jornada Zacatecas, la también directora de la obra en que colaboran asimismo, Vlady, Zayulmar y Faustino Letechipía Rosas, comentó que recupera en ella la tradición de las plañideras que aunque ha disminuido en el país paulatinamente desde su inserción en la época colonial por los españoles, aún persiste en lugares de Querétaro, donde incluso se realizan concursos anuales.

Las plañideras se contrataban para llorar en los velorios y de esta manera, acompañar a los deudos haciendo catarsis por su medio de los dolores ocasionados por la pérdida.

En esta obra realizada con marionetas, Eutanasio, un mozo de un rancho que luego de encontrarse un arma, un poder para hacer su voluntad por sobre los pobladores de la comunidad, deja esta función para convertirse en matón, es quien contrata a las Chillonas.

El personaje representa dijo Rosas Ponce, a todos los poderes fácticos e institucionales, sean gubernamentales, comerciales, financieros o económicos, que violentan al pueblo mexicano, y lo agobian de tal manera, que ya no sabe contra quién luchar, quién es en realidad el enemigo agente de su opresión, si el gobierno, quienes concentran grandes fortunas localmente y muchas veces de manera ilegal, o los grandes emporios transnacionales a través del fenómeno de la globalización.

Eutanasio se hará acompañar de Severino, su cómplice de fechorías, y encontrará en las Chillonas  un medio para intentar hacer creer ante la comunidad “que no es tan malo”, pues si bien es cierto que asesina a las personas, contrata a estas mujeres para que lloren “por sus muertitos”, de manera que con su catártica intervención solventen un poco su dolor.

Es como cuando el gobierno mexicano, explicó Rosas Ponce, ofrece para paliar un poco el hambre y las necesidades de un pueblo mayoritariamente pobre, programas como el Progresa, o reparte despensas o dádivas que no solucionan su situación pero intentan aminorar su impacto, además esperando de él su gratitud.

En cada escena, la autora busca provocar la reflexión del público, pues ante los reiterados abusos y asesinatos de Eutanasio, tal como ocurre ahora, la gente no se organiza para enfrentarlo o correrlo del pueblo, y los intentos de algunos no son secundados por la mayoría, de manera que sucumben.

Paulatinamente los que sobreviven van decidiendo dejar la comunidad ante tanto agobio, luego de expresar que no encuentran una solución. Así el lugar se convertirá en un pueblo fantasma.

En el trayecto, Eutanasio comenzará a tener pesadillas ocasionadas por los muchos muertos que ya tiene sobre su conciencia, quienes empezarán a torturarlo en sueños.

Decidirá en el contexto de otra tradición, la conmemoración del Día de Muertos, prohibir a todos los pobladores que hagan altares y ofrendas, y más, que visiten a sus familiares en el panteón, buscando impedir que las ánimas tengan la vía de volver, vengándose así de sus acosos nocturnos.

De esta forma irá minándose la vida comunitaria, pues se le arrebatan al pueblo sus usos, costumbres y tradiciones, justo lo que implica la construcción de sus vínculos como comunidad. El final ofrece otra interrogante que los espectadores habrán de intentar resolver.

El Ánima y las Chillonas tuvo su estreno el pasado sábado en el Museo Zacatecano auspiciada por el Instituto Zacatecano de Cultura, después de su presentación de este 2 de noviembre en Tacoaleche, tendrá otras de manera independiente, y funciones el próximo sábado 5 del mismo mes en el contexto del Festival de Calaveras que se desarrolla en el vecino estado de Aguascalientes.

“La estamos haciendo con marionetas y creo que todo se está perdiendo, las tradiciones, las marionetas como arte popular. Se están perdiendo las Chillonas, es una tradición que muy poca gente conoce. Entonces es todo un conjunto que está en resistencia ofreciendo un grito, una llamada de atención sobre esa pasividad del pueblo”, dijo Gabriela Rosas.

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