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martes, 24 mayo, 2022
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Las vicisitudes de los docentes (primera de dos partes)

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Por: RAMIRO ESPINO DE LARA •

……Ser maestro tiene, como la luna,
su cara luminosa y su cara oscura.
Luchemos entre todos, por mantener
ese brillo y dignidad magisterial.
Pablo Latapí Sarré

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El sistema educativo, dentro de nuestra sociedad, juega un papel preponderante; de siempre, se ha pregonado que la educación es prioridad para el desarrollo social, sí, pero ese desarrollo y/o crecimiento solo se refleja con los privilegiados- autoridades gubernamentales, educativas y empresarios-, no ha favorecido nunca a la sociedad en su conjunto puesto que los privilegios son solo para una marcada minoría. El sistema educativo mexicano se encuentra en una situación crítica, así lo expresan diferentes organismos y organizaciones, deducen que la educación no ha cumplido con su momento histórico, son muchas las causas que propician el deterioro educativo y, muchas también las dimensiones y escenarios para analizar este fenómeno social; una premisa fundamental es que el sistema educativo mexicano no ha cumplido con las necesidades que hasta hoy sigue demandando su sociedad. Esta situación provoca diferentes reacciones en los actores del hecho educativo, a los docentes se les consideran como los actores principales, estos, de siempre, han manifestado insatisfacción, situación que los hace perder el interés por su profesión.

Está claro que no existe crecimiento social generalizado, ello obedece a que nunca ha habido compromiso de parte de la autoridad –Estado-, quedando todo esto en simples discursos. Los actuales modelos curriculares tanto de formación docente como los de educación básica, no ayudan al docente para que se profesionalice, consecuencia de ello, no brindan el apoyo adecuado a los educandos. Tomando como referente el deterioro educativo que se vive, se deduce que el Estado no ha sabido ser educador, por tal motivo, debe renunciar a esta función, lo que solamente debe hacer, es promover la educación, pero no ser rector de la misma, a la fecha lo que se ha reflejado en el sistema educativo, son solo cambios, pero no transformaciones, esta es razón suficiente para que el Estado corte el cordón umbilical que ata a la educación; no se transforma la educación puesto a lo que el Estado llama reforma curricular, consiste solo en retocar al modelo curricular vigente.

Menciono tres factores que, particularmente, considero entorpecen la actividad profesional del docente: 1) los bajos salarios, esto hace que los docentes busquen otras opciones de empleo, 2) la falta de programas efectivos de formación continua, los que les ofertan son solo cursos de capacitación, mismos que, para lo único que sirven, es para formatearlos, y, 3) la todavía imperante política neoliberal, que entorpece la transformación de una sociedad; no me explico el por qué se habla de una cuarta transformación si, en los hechos no ha cambiado sustancialmente la estructura social. Por supuesto que todo este estado de cosas, genera desaliento en los docentes, a grado tal que, un gran número de ellos manifiestan desinterés e indiferencia por la educación.

El neoliberalismo se encuentra inmerso en el sistema educativo, el ejemplo es claro, se va incrementando el número de instituciones educativas privadas, no quisiera pensarlo, pero, de seguir así, el sistema educativo mexicano terminará privatizándose; favoreciendo así, la voracidad de los capitalistas. El desinterés del Estado por la educación es tanto, que, no promueve cursos de formación ni de actualización, a lo sumo, imparte meramente cursos de capacitación-como si los docentes estuvieran discapacitados-, cursos enajenantes, alienantes a grado tal, que el docente adopta el mismo patrón de conducta que vivió en esos cursos. Esto trae como consecuencia el que contemos con maestros ideologizados y entregados a una cultura neoliberal, sometidos para que operen modelos curriculares que tienen, por supuesto, la misma orientación neoliberal. Los controlan y/o los conforman rindiéndoles culto a su personalidad como docentes, los llaman maestros de calidad y les entregan remuneraciones poco significativas; esto no es otra cosa más que una manipulación psicológica, lo hacen con la finalidad de hacer negocio con la educación.

Los libros de texto que les proporcionan a los maestros, realmente los colocan en una situación de conflicto emocional, estos “flamantes” materiales tienen contenidos descontextualizados y desarticulados, consecuencia, por supuesto, de modelos curriculares de igual naturaleza; cambian de forma, pero no de fondo. En sí, el actual sistema educativo todavía se rige por la política neoliberal –perdón por la redundancia-, legitima a la meritocracia, misma que se caracteriza por asignarle un estatus al maestro, ello por el simple hecho de examinarlos – no los evalúan-, la diferencia es que con los exámenes el maestro dice lo que sabe, en cambio, con las evaluaciones, el maestro demuestra el conocimiento que ha construido a través de los aprendizajes adquiridos y, por supuesto, que le fueron significativos.

Creo, con esto, se explica por qué nuestro sistema educativo se encuentra en situación de deterioro, de por qué el Estado debe dejar de ser educador y, con ello, hacer que surjan nuevas propuestas educativas, con orientaciones diferentes a las actuales, lejos de intereses de grupos de poder y, lo que puede ser mejor, que sean los propios docentes, los que están en el campo de batalla y les demuestren a los que se encuentran apoltronados o atrincherados que la educación no es como ellos la conciben y la ejercen.

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