Experiencias adversas en la infancia tienen relación con principales causas de muerte en adultos

Experiencias adversas en la infancia tienen relación con principales causas de muerte en adultos
Israel Itzaman Jiménez advierte que el problema además de los hechos traumáticos a los que puede enfrentarse una persona en la niñez es que no recibe acompañamiento ■ FOTO: LA JORNADA

■ En el mundo una tercera parte de los menores de 18 años han sufrido algún tipo de abuso sexual

■ México se ha posicionado en los recientes cinco años entre los primeros sitios: paidopsiquiatra

■ Realizan las Segundas Jornadas Psicosociales de la Comisión Ejecutiva de Atención Integral a Víctimas de Zacatecas (CEAIVZ)

 

“Existe una fuerte relación de las Experiencias Adversas Infantiles con múltiples factores de riesgo –en la vida-, que coinciden además con las principales causas de muerte en los adultos, pero que además, son acumulativas”.

Así lo expuso el paidopsiquiatra Israel Itzaman Jiménez Navarro ayer en las Segundas Jornadas Psicosociales de la Comisión Ejecutiva de Atención Integral a Víctimas de Zacatecas (CEAIVZ) “Las heridas invisibles: niñas, niños y adolescentes en la atención a víctimas”.

Definió a las experiencias adversas como episodios que se fijan en los individuos cuando fallan los mecanismos que pueden compensarlas.
“La experiencia adversa se convierte en sufrimiento, angustia o dolor porque no están las personas y los factores que tendrían que proteger a ese niño o niña”.

Ejemplificó con el caso del abuso sexual en la infancia. Dijo que en el mundo una tercera parte de los menores de 18 años han sufrido algún tipo de abuso sexual y que México se ha posicionado en los recientes cinco años entre los primeros sitios, lo cual implica que por lo menos el 50 por de los niños y las niñas han sufrido alguna variante de este tipo de agresión.

Y contestémonos cada uno, “¿lo estamos viendo en la televisión, estamos viendo que los programas están tratando de prevenir, de enseñarles a las familias que los depredadores sexuales están potencialmente dentro de sus casas, que es el padre, el tío o el primo; y que tal vez ese cambio de comportamiento drástico que estás viendo en tu hijo o tu sobrino está relacionado con un acontecimiento de esta naturaleza?”.

El problema entonces además de los hechos traumáticos a los que puede enfrentarse una persona en la niñez es que no recibe acompañamiento; este tipo de problemáticas “no se quieren voltear a ver”, no se solucionan o de plano se invisibilizan.

La Experiencia Adversa Infantil puede aminorarse cuando intervienen factores de protección, de apoyo, de acompañamiento a la persona.
“Independientemente de que metan a la cárcel o no al depredador sexual, pero que el niño sea escuchado, que vea que se le dio un apoyo. En ocasiones es lo único que necesita, poder expresar lo que le sucedió; saber que tiene el respaldo de su gente”, dijo el psiquiatra especializado en niños y adolescentes, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México.

“Voltear hacia otro lado cuando sabes que la niña dijo que alguien la tocó, es romper ya y no brindarle la oportunidad de que hable de esa experiencia, que aunque sea un único acoso o abuso sexual, un tocamiento, ya quedó como una Experiencia Adversa que se convierte en sufrimiento o dolor, porque no están las personas y los factores que tendrían que protegerla”.

Hablar de Experiencias Adversas en la infancia, no es hablar de una sola, expuso, pues la probabilidad de volver a padecer otra, con ese antecedente, es de casi el 80 por ciento, y según los estudios, que le ocurra a la persona una tercera tiene una incidencia del 50 por ciento.

“No hay ahorita estudios que tengan una asociación con una sola Experiencia Adversa. Aunque sí sabemos que la relacionada con el abuso sexual es la que más peso tiene para que tengas una victimización sexual de adulto. Pero insisto, aquí el problema es que una vez que se vive una experiencia adversa pareciera que de entrada ya viene otra y otra”.

Israel Itzaman Jiménez Navarro explicó que la persona queda en estado de vulnerabilidad o con una predisposición a repetir estos episodios que pueden ser entre otros, el abuso sexual, el abuso emocional y la exposición al consumo de sustancias tóxicas –por los padres o quienes se hacen cargo de él o ella-.

La evidencia científica arroja que haber sufrido Experiencias Adversas en la Infancia está ligado tanto con la salud física como emocional en la adultez.

Las personas manifiestan padecimientos de salud en mayor porcentaje a aquellas que no sufrieron EAI, desde la más importante que es la tentativa suicida, hasta enfermedades mentales, abuso de sustancias, hipertensión, diabetes, enfisema pulmonar, cáncer, eventos vasculares cerebrales, falla hepática, cualquier tipo de fractura, y afecciones en “prácticamente toda la salud”, dijo Jiménez Navarro.

En 2011 se empezaron a hacer otros estudios en los Estados Unidos. Uno de ellos referido a una encuesta infantil que no tomó en cuenta el abuso sexual, pero sí el físico y la negligencia.

“Encontraron que la mitad de los niños tenían Experiencias Adversas en la Infancia y al evaluar los factores de riesgo en conducta se tuvieron los mismos resultados, el 60 por ciento de estas personas que tenían más de cinco -de estas experiencias -, presentaron conductas de pobre rendimiento académico, embarazo adolescente, riesgo de violencia sexual e inicio temprano de la actividad sexual; todos los problemas complejos que estamos en la actualidad observando” y ante los cuales pareciera que las políticas públicas no están funcionando, puntualizó.

Se ha encontrado además que presentan mayor vulnerabilidad a las Experiencias Adversas en la Infancia la población con más bajos recursos.

“Tenemos que dejar de ver los fenómenos solamente como grupos específicos, o de violencia, tenemos evidencia de todo lo que está debajo”.

Citó otro estudio publicado en 2009 que refiere los factores de riesgo de muerte y que aunque incluye al tabaquismo, el alcoholismo y el abuso sexual infantiles, no al resto de las EAI, “lo cual es alarmante porque acabo de decir que las personas que tienen cuatro EAI presentan el doble de probabilidades de ser fumadores, bebedores frecuentes, y no lo están considerando”.

Para aclarar el mecanismo detrás de este fenómeno conductual agregó que “hemos encontrado que existen estas relaciones; cuando se presenta la Experiencia Adversa Infantil pareciera que el cerebro adopta estas conductas violentas o de abuso de drogas o de comer en exceso o una conducta sexual –como la promiscuidad- y las usa de manera consciente o inconsciente como un mecanismo de afrontamiento para autorregularse. Y esto lo hemos comprobado en muchos otros estudios”.

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