Aplica IZC encuestas para detectar a los sectores sociales que no asisten al FCZ

Aplica IZC encuestas para detectar a los sectores sociales que no asisten al FCZ
Aspecto de uno de los eventos de la más reciente edición del festival cultural FOTO: ANDRÉS SÁNCHEZ

Personas con un ingreso inferior a los mil 500 pesos al mes no acuden

 

A partir del año 2016 el Instituto Zacatecano de Cultura (IZC) empezó a aplicar encuestas, para, entre otras cosas, encontrar a los sectores sociales que no están accediendo al que se considera el evento anual más importante en la materia, el Festival Cultural Zacatecas; los datos arrojan que las personas con un ingreso inferior a los mil 500 pesos al mes o sin ingresos, no asisten a sus actividades aunque la mayor parte de ellas sean gratuitas o se propongan a bajos costos.

Análisis superficiales han propuesto como explicación el que las personas viven lejos, pero lo cierto es que para ellas salir de su “zona segura”, es decir, de la que no les implica erogaciones extras, les generaría gastos en pasajes, comer fuera, conceder a los hijos o a sí mismos algún gusto, un juguete, una golosina, un antojito…pagar para acceder a un baño público.

Existe un sustrato material que como efecto dominó impide a los zacatecanos, quienes en 76.7 por ciento tiene al menos una carencia social, y según el Coneval (2014), 52.3 por ciento vive en situación de pobreza, y en pobreza extrema 5.7 por ciento, primero, acceder a sus derechos humanos básicos: comer, tener un techo, educarse, trabajar, y sí, también el referente a la cultura, como parte de una política pública.

“La cultura no es un derecho si no logramos determinar qué le impide a las personas acceder a él”, por tanto debe gestionarse desde una visión transversal, observa María del Carmen Reyes García, directora general de Finestra, empresa de gestoría y consultoría cultural quien se encarga de elaborar las herramientas con las que el IZC está haciendo estas mediciones, análisis y replanteamiento de sus estrategias.

Muchas veces a los gestores culturales se les olvida que tratan con personas “multidimensionales, que tienen necesidades básicas: comen, duermen, van al baño, se aburren, ven televisión, están en redes sociales, piensan ociosidades y luego…van a un museo. Para después regresar a su cotidianidad”, dice; y aclara asimismo que “cultura es el derecho a expresar tu identidad y acceder a las expresiones artísticas”.

Reyes García precisa que el principal consumidor de cultura en Zacatecas, es aquel que gana entre 3 mil y 12 mil pesos al mes, pues los que obtienen ingresos mayores tampoco acceden, lo que indica que no sólo el dinero determina el consumo cultural, pero sí exhibe que “hay un grupo muy definido que conjunta –además del rango de ingresos señalados, el tener licenciatura o posgrado, empleo o ser estudiante”.

Las herramientas también han detectado a los “ninis-cazabecas”, un sector de la población sobrecalificado que logra acceder con el respaldo de becas del Conacyt a posgrados, maestrías y doctorados y que no ejerce estos conocimientos en el mercado laboral, pues éste no tiene forma de absorberlo; ellos y ellas son asimismo consumidores de bienes culturales.

Los excluidos, los que no asisten, es el grupo que gana hasta mil 500 pesos al mes o nada; también son quienes aparejan como característica una escolaridad menor al nivel medio básico (secundaria), o nula. Se integran allí, otros “ninis”, quienes estudiaron la secundaria o preparatoria pero que han desertado ya de la escuela y son desempleados, y cuyo rango de edad oscila entre los 11 a los 21 años.

Sin acceso a la educación sin ingresos, sin acceder a bienes culturales institucionales, ¿qué hacen estas personas?

Para contestar la pregunta se hace útil el cruce de variables, dice María del Carmen Reyes, pues la escolaridad de la población de Zacatecas de 15 años o más según el Inegi (2015), refiere a 63.48 por ciento que cuenta apenas con educación básica; 16.42 por ciento con educación media superior, y sólo 14.98% con educación superior, estos últimos los que ya se dijo, quienes consumen bienes culturales.

El registro exhibe la existencia de la ley del embudo, pues en cada etapa escolar va descartándose gente que aunque la Constitución establece, debe tener acceso al derecho humano a la cultura, en la realidad sus condiciones socioeconómicas se lo impiden.

“La educación es una herramienta de apropiación de la cultura o debiera de ser eso”, expresa la gestora cultural.

Cuando se analizan otros indicadores se refuerza la visibilización de la exclusión de los zacatecanos a sus derechos humanos.

Como se ha expuesto, 76.7 por ciento de la población tiene al menos una carencia social y es justamente, el rezago educativo, la que encabeza la lista con 21.6, le siguen las carencias en servicios de salud (14.9), en calidad y espacios para vivienda (13.3) y acceso a la alimentación (16.8), se dispara la cifra de la carencia en seguridad social que es de 63.4 por ciento.

La correlación entre acceso a bienes culturales e ingreso también se muestra en la cifra de 26.7 por ciento de la población zacatecana que lo obtiene por debajo de la línea de “bienestar mínimo”, y un 59.7 por ciento cuyo ingreso es inferior a la línea de bienestar.

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