Un rockcito para todos los roles / Por los caminos del blues. Luis Alberto Díaz Leaños

Un rockcito para todos los roles / Por los caminos del blues. Luis Alberto Díaz Leaños
Luis Díaz Leaños, El Señor del Blues

Interpretar el blues parece cosa fácil, pero hay que poseer una buena dosis de sensibilidad, de técnica y aquel ingrediente que hace que la banda se integre a la melodía, en comunión, y entonces a degustar como si fuera el mejor manjar que estuviera por servirse; feeling es la palabra.

Me gusta esa manera de armonizar con sonidos que emergen desde una oscura melancolía, como si ayer hubiera perdido algo muy personal y lo encuentro en esta entrañable melodía, muy acá, muy llegadora para mí.

“… Encontré mi amor en Blueberry Hill, en Blueberry Hill, cuando te encontré, la luna sigue alumbrando y seguirá allí hasta que mis sueños se hagan realidad”. (Blueberry Hill, Fats Domino).

No es casual encontrar líricas llenas de dulzura, de extrañeza, de candidez; la mujer siempre llenará los espacios destrozados de un hombre enamorado, de un hombre que siente. Por esa razón, la mujer será, eternamente, lo más sublime para los mortales.

Otra forma de sentir el blues es aquella que emanaba de la guitarra y las líricas de una gran influencia para los seguidores del blues blanco, Rolling Stones y Erick Clapton; claro, hablo del señor que llevaba el ritmo golpeando con el pie izquierdo hacia el piso y unos enormes riffs, que el mismo “Slowhand” se apropió de ellos, John Lee Hooker se llamaba.

“…Soy duro, duro como Jesse James. Tenía un amigo en un tiempo, por lo menos así lo creía, él vino a mí, dijo, Johnny, dije, ¿Qué, hombre? Estoy afuera, le digo, ¿Sí? Tomé al gato, buscándole un lugar donde quedarse y descubrí que iba por la ciudad, diciéndole a todo mundo que él se tiró a su mujer, entonces me enfurezco, voy hacia el gato, como un buen hombre debería. Le dije. “Mira hombre, voy a advertírtela una sola vez, la próxima… Te advierto, voy a usar mi pistola, porque estoy loco, soy duro, como Jesse James”. (I’m bad like Jesse James, John Lee Hooker).

Otra forma de darle al blues es a través de las metáforas, de las leyendas, de los mitos que se han creado en torno al maligno, aunque hay quienes no aceptan las posiciones encontradas, ni los cruces de caminos; así, nos enrolamos a divagar si en verdad existe Patas de Cabra concediendo deseos a cambio de nuestra alma. Quiubo. ¿Qué es lo que te digo? Si el maligno existe, entonces, ¿Por qué negar la contraparte?

“…Temprano en la mañana, cuando llamas a mi puerta esta mañana, cuando llamas a mi puerta. Dije, “Hola satán”. Pienso que es el momento de marchar. El diablo y yo íbamos caminando codo con codo y voy a pegar a mi mujer hasta quedar satisfecho, ella dice, ¿No ves por qué me persigues? Ahora cariño, sabes que no me has hecho bien. Ella dice, ¿No ves por qué me persigues? Debería el viejo espíritu del mal estar tan profundo bajo tierra”. (Me and Mr. Devil, Robert Johnson).

A mediados de los ochenta, concretamente en ochenta y seis, Luis Díaz Leaños y sus hermanos menores aparecían en las revistas de circulación nacional, Conecte y Banda Rockera, mostrando un arsenal de instrumentos que utilizaban en sus presentaciones Los Twins, convertidos posteriormente en Four Winds, agrupación de corte hard pop que interpretaba las piezas del Hit Parade y lo más clásico del rock. Comenzaban a destacar en el circuito estatal alternando con las bandas de carácter nacional que se presentaban en la capital zacatecana, Banda Elástica, Luzbel, Alucard, Rockdrigo González, TNT, Newspaper, por citar algunas.

El sexto Día Estatal del Rock se realizó en homenaje a Luis Díaz Leaños, como uno de los músicos destacados de nuestro estado. Un honor que haya tocado en este evento, cuando el Colectivo Zacatecano de Rock estaba por los senderos de la independencia. Luego nos empezó a costar, pero seguimos en pie de lucha

El carácter rebelde, indómito, contestatario de Luis ocasionó que encaminara su propuesta hacia los terrenos del blues, donde podía desfogar a sus anchas todo el potencial artístico de un músico lleno de cuestionamientos, de reclamos, de inconformidades hacia todo lo que sonara a represión hacia los derechos de libertad y de justicia; por tal motivo, un buen día del noventa y seis, a diez años de formación, ya teníamos a la vista, el casete que grabara junto a sus hermanos menores, los más chavos, bajo el nombre Bajo Protesta. El blues triste, Dejaría de ser humano, Momentos mágicos, No lloraré, Busca libertad, Dulce, Mujer etérea, Quiero vivir, Monarca sin reino, Mi pequeña dama, Lucero y La iniciación son las piezas que integran esta producción titulada Dejaría de ser humano.

De por sí, es raro escuchar blues en Zacatecas, pero, aún más, ver y escuchar a un chaval de doce años tocar la batería en el espacio que sólo los grandes han logrado conquistar, en Plaza de Armas. La verdad, no recuerdo si abrieron a un grupo estelar o ellos eran los estelares, lo que recuerdo perfectamente es que cuando terminaron su set en ese Festival Cultural, la banda estaba emocionadísima – qué recuerdos aquellos cuando se apoyaba a las bandas zacatecanas sin tanto aspaviento – escuchando blues de manufactura estatal.

“…No quiero ser el cura que promete, el paraíso a cambio de mi ser, no quiero ser el policía corrupto, que un delincuente en todos quiere ver, no quiero ser aquel intelectual que en todos ve a un retrasado mental. Dejaría de ser humano. No quiero ser aquel político que habla y que no cumple lo que va a prometer, no quiero ser aquel científico imbécil, que inventa bombas para luego vender, no quiero ser como aquel militar que da vergüenza su estado mental. Dejaría de ser humano. No quiero ser aquel líder sindical, que sólo ve por su interés personal, no quiero ser aquel pastor de ovejas, que nada sabe de divinidad, no quiero ser aquel maestro de escuela, que a los niños sólo va a maltratar. Dejaría de ser humano”. (Dejaría de ser humano, Luis Díaz Leaños).

En el otoño de dos mil seis viene nuevamente con otra producción plena de blues urbano, grabada en Studio 3. “Esta edición es limitada, como la mente de nuestros políticos”. En esta obra, Luis tocó todos los instrumentos que se escuchan en la grabación: Vestigios de tu amor, Busca en ti, Yo soy el blues, Dame tu amor, El blues de Down, Político podrido, Tiempo terminado, Sin tu amor, Cuando me voy de casa, A nuestro hermano mayor (El planeta).

Sus líricas giran en torno al amor, al desamor, a proteger el planeta, a la mariposa monarca, a la denuncia, a las injusticias, todo en un marco de nostalgia y añoranza, pues, cada vez que toca, refleja en su rostro una honda preocupación por la problemática de nuestro país, y es que la realidad que estamos viviendo no permite más que pensar “hasta dónde vamos a llegar” con esta caterva de políticos encumbrados que sólo saben servirse con la cuchara grande, y lo que es peor, Juan Pueblo no se queja, ni siquiera se detiene a escuchar los lamentos de un juglar que retrata finamente el acontecer citadino de una moribunda ciudad que, al amparo del crimen, la extorsión y la complicidad de algunos gobernantes, mantiene a la población en el caos y la confusión, casi como un epitafio.

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